Un libro del arzobispo de Los Angeles reajusta el marco del debate sobre la inmigración

EFE | Sep 05, 2013 | 8:42 PM
El arzobispo de Los Ángeles, monseñor José Gómez, aboga en su nuevo libro "Inmigración y el futuro de los Estados Unidos" por una renovación del debate sobre la inmigración que resalte los valores fundacionales del país.
“Dedicado al "Papa Francisco, el hijo de un inmigrante y el primer Papa del Nuevo Mundo", este libr”
Dedicado al "Papa Francisco, el hijo de un inmigrante y el primer Papa del Nuevo Mundo", este libro es un llamado a la población estadounidense a reconsiderar el diálogo dentro de un marco patriótico, espiritual y humano.
Gómez afirma en las primeras páginas del libro, que el discurso político en torno a la inmigración se basa en un razonamiento moral equivocado que "trata de justificar lo que no puede ser justificado".
"Los políticos hablan con eufemismos sobre una meta política que ellos llaman 'cumplimiento de la ley por abandono'", escribe.
"Lo que quieren decir es esto: hacer la vida tan atemorizante y severa para los que están aquí ilegalmente, hasta que quieran abandonar el país voluntariamente", agrega.
Gómez señala que este discurso de intolerancia es incompatible con la historia del país como una nación de inmigrantes y con el humanismo cristiano de sus fundadores que inspiró sus ideales patrióticos.
A Gómez le sorprende el tono de indignación que marca el debate, no solo en la legislatura sino también en la opinión pública, y cuyas raíces, según él, se remontan a la fundación de la nación.
"En los Estados Unidos, la ley es el rey", cita el autor a Thomas Paine, quien escribiera estas líneas en 1776 recalcando la importancia de los valores jurídicos en el establecimiento de la nueva nación.
Es por este principio fundacional que, según Gómez, a tantos estadounidenses les ofende el aspecto "ilegal" de la inmigración indocumentada y la idea de que alguien que ha quebrantado la ley pueda quedar impune mediante algún tipo de amnistía.
Sin embargo, Gómez afirma que detrás de estos sentimientos de indignación y cólera se esconde un temor que alimenta desaforadamente el debate sobre la inmigración.
"El temor es que tal vez nuestro gobierno no tenga tanto control como quisiéramos creer sobre nuestras fronteras o sobre el orden social", escribe.
También está el miedo de quienes ven en la inmigración indocumentada la amenaza de cambiar radicalmente la composición del país y sus valores fundacionales.
A estos temores, Gómez añade los suyos: de que como nación, Estados Unidos esté perdiendo el control y la perspectiva y "algo de nuestra alma nacional".
Si bien Gómez concuerda con la importancia de encontrar una solución jurídica, lo más apremiante es reconocer la exigencia moral de bajar la intensidad del debate y buscar una mejor manera de afrontar el reto de la inmigración indocumentada.
A Gómez le resulta incomprensible que los ciudadanos de una "gran nación libre, próspera, valiente y generosa" puedan tratar inhumanamente a personas con quienes se relacionan necesariamente en su diario vivir.
Citando cifras del Pew Hispanic Center, Gómez indica que casi la mitad de los indocumentados viven en hogares con un cónyuge e hijos, donde la vasta mayoría de estos últimos son ciudadanos estadounidenses.
Que en nombre de la ley, una nación compasiva y generosa como esta quebrante familias, le resulta igualmente inconcebible al arzobispo angelino.
"Estamos hablando de una política de estado que como resultado, convierte a muchos niños en huérfanos virtuales", escribe.
"¿Desde cuándo EE.UU. se ha convertido en una nación que castiga a los niños inocentes por los pecados de sus padres?"
Gómez afirma que esta postura corrompe los valores de la nación y amenaza en convertirla un país débil y vulnerable.
Monseñor Gómez es presidente del Comité de Migración de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos y líder de la arquidiócesis más numerosa del país.
En su libro Gómez recuerda que la palabra "católico" significa "universal" y utiliza este ejemplo para recalcar el carácter internacional de esta comunidad religiosa, algo que ha experimentado muy de cerca en Los Ángeles.
Su arquidiócesis cuenta con aproximadamente 5 millones de católicos de diversa proveniencia y ofrece servicios religiosos en 42 idiomas diferentes.
"Por ello la política migratoria y los temas subyacentes en nuestro debate sobre la inmigración son asuntos de profunda preocupación para mí de manera personal y también como líder católico y ciudadano estadounidense", escribe.
A pesar de que la iglesia católica no tiene una política migratoria que ofrecer, Gómez insiste en que muchas de sus instituciones se han dedicado a trabajar con inmigrantes, sin distinción de estatus legal.
Según el autor, esta labor se basa en las enseñanzas de la iglesia sobre la dignidad humana y la justicia social.
La doctrina social de la iglesia, insiste, es universal y no sectaria, y concuerda perfectamente con los valores estadounidenses de buscar justicia y promover el bien común.
Tras establecer un contexto de interés común para trabajar por una reforma migratoria efectiva, el texto explora las causas políticas y económicas de la inmigración, los temores de un cambio demográfico profundo, y la eventual y necesaria renovación cultural del país.
©EFE
Comentarios