Familia de mexicanos condenados a la horca está destrozada

Univision.com | Aug 15, 2013 | 2:35 PM

Piden por un milagro

La ratificación de la horca para los hermanos González Villarreal en Malasia, tras acusaciones de narcotráfico en su contra, ha generado fuertes impresiones y tristeza entre sus familiares, quienes aún no se dan por vencidos para que un milagro los aleje de la muerte en Malasia.
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"Le pido a dios que no les pase nada a mis hijos", dijo Carmen Villarreal, madre de los tres acusados, después de enterarse, por medio del Twitter, de que un juez malayo ratificó la pena de muerte para sus hijos.
Los tres magistrados de la Corte rechazaron la apelación presentada por los hermanos Luis Alfonso, Simón y José Regino, a quienes sólo les queda apelar al Tribunal Federal o, en última instancia, solicitar el perdón real para no ser ajusticiados.
De madrugada, en el noroccidental estado de Sinaloa la familia de los reos se congregó para seguir vía Twitter una etapa más del caso y rezar por sus parientes.
La reunión se celebró en el poblado de Loma de Rodriguera, en las afueras del municipio de Culiacán, noroeste de México, y la encabezaron Héctor González Ríos y Carmen Villarreal, padres de los sentenciados, quienes estuvieron acompañados por sus otros siete hijos y algunos de los 32 nietos que tienen.
A las 2.30 de la mañana, uno de los mensajes en la computadora detalló que los hermanos, capturados el pasado 28 de mayo del 2008 por la policía de Malasia, eran culpables.
"No merecen morir así"
Las imágenes que publicaron las agencias de noticias que se encontraban en Malasia mostraron a los hermanos con los rostros tapados y cabizbajos, al mismo tiempo que un gran e incómodo silencio imperaba en el patio de la familia González Villarreal. 
Doña Carmen Villarreal rompió este silencio al escucharse su llanto y lo primero que hizo fue pedir justicia. Ella cree fervientemente en la inocencia de sus hijos.
La versión que da el abogado defensor de los hechos es que los tres hermanos se encontraban en el lugar donde fueron detenidos porque realizaban únicamente las tareas de limpieza.
"No merecen morir así", dijo la matriarca de la familia.
Por otra parte una de sus hermanas, Leticia, dijo que no iban a ir a la horca y que esperaba su pronto regreso, con lágrimas que rodaban por sus mejillas, según un texto de Impremedia.
La sentencia, que se conoció pasadas las 02.00 hora local (07.00 GMT), fue como un balde de agua fría para los González, que tenían la esperanza de que la revisión del caso pudiera serles favorable.
"Sabíamos que nuestros hijos podrían ser considerados culpables pero no perdíamos la esperanza de verlos libres. Aún hay una última, esperemos poder verlos pronto", dijo a varios medios, incluyendo a Efe, Héctor González, padre de los sentenciados.
Los tres sinaloenses fueron detenidos el 4 de marzo de 2008 por la Policía de Malasia en la ciudad de Johor, junto a otras dos personas, una de Malasia y otra de Singapur, quienes también están condenadas a muerte.
Fueron aprehendidos cuando los agentes encontraron 29 kilogramos de metanfetaminas, las cuales fueron valoradas en 15 millones de dólares.
Los hermanos González Villarreal, desde su arresto, aseguran que son inocentes y que fueron utilizados como "chivos expiatorios" ya que no hablan el idioma del país y no tienen la manera de poder defenderse.
Además, durante su proceso han argumentado que no contaban con antecedentes penales en México.
Por su parte el gobierno de México informó, mediante un comunicado, que utilizarán todos los recursos a su alcance para luchar con el fin de que sea revocada la sentencia de muerte.
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