'Narcojuniors', jóvenes que fanfarronean con ser traficantes para volverse intocables

Univision.com | Aug 14, 2013 | 8:25 AM

Por Luz Adriana Santacruz Carrillo desde Ciudad de México

CIUDAD DE MÉXICO - Pistolas doradas, botas vaqueras, jeans sueltos y de color mezclilla, y hebillas gruesas. Música de banda y corridos sinaloenses. Sueños que incluyen automóviles del año y que, con su sola presencia, todos aquellos que se les enfrentan, salgan corriendo con un tronar de dedos.  Así son los jóvenes mexicanos cuya aspiración no es ser maestro, bombero o licenciado, sino convertirse en narcotraficante.
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Lo que buscan es riqueza y poder y creen que los van a obtener si dicen que son jefes de algún cártel o que trabajan para el grupo criminal que más miedo provoque. Pero solo de la boca para afuera.  Porque a estos jóvenes sólo les gusta fanfarronear y pavonearse para tener mayor aceptación en el mundo actual, coinciden algunos expertos.
No dudan en alardear de su dinero, sus mujeres y su poder. Incluso, varios de ellos están utilizando las redes sociales para presumir de su narco-identidad.
“Esa frase de más vale morir joven y rico que viejo y pobre está calando y está calando en una buena parte de los sectores juveniles del país”, dijo a NoticiasUnivision.com Héctor Castillo, especialista en temas sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
En la actualidad la palabra narco está inundado todos los espacios de México. Se la escucha a diario en la televisión y el radio; aparece en los titulares de los principales diarios y revistas y además es una de las fuentes principales de inspiración de las películas del siglo XXI.
“Este asunto tiene que ver con las identidades del momento y es una constante a lo largo de la historia de los jóvenes.  Es una manifestación de la época, del contexto en el que se vive y con toda la difusión que se hace, las páginas que existen sobre narcos, es muy fácil que los jóvenes se sientan atraídos”, explicó Castillo a NoticiasUnivision.com.
Pero el hecho de que se digan narcos no significa que realmente lo sean. Algunos especialistas afirman que son cada vez más los jóvenes que aseguran pertenecer al mundo del crimen organizado sólo para que los demás los vean como alguien superior e intocable.
Lo hacen por los símbolos de poder, de estatus, de riqueza, de todo aquello que haga sentirte una persona poderosa. Son los símbolos de estatus los que llaman la atención a las personas”, dijo Castillo.
Aunque este experto reitera que cuando se habla de jóvenes se refiere a grupos muy diferenciados y que no se puede decir que todos o que la mayoría piensen de la misma manera y que además –enfatizó- todo depende del contexto en donde vivan.
“Recuerdo una entrevista que hice con algún joven cuando fui a Sinaloa, cuya familia era de narcotraficantes. Les decían desde jóvenes, ‘tu estudia una carrera porque es más fácil que con una carrera, dentro de una cárcel, te podamos ayudar, a que no la tengas’”, recordó Castillo.
Quiero ser un narco
Un estudio realizado por la Facultad Latinoamericana de  Ciencias Sociales (Flacso) reveló que en ocho Estados de la República Mexicana, los jóvenes demostraron que se sienten identificados con narcotraficantes y sicarios, por encima de profesiones como profesor, policía, militar o empresario.
La investigación fue realizada en Estados como Baja California, Chihuahua, Colima, Durango, Estado de México, Guerrero, Tabasco y Tamaulipas.  El 23% de los jóvenes entrevistados dijeron que a ellos, sus amigos o personas de su edad les gustaría parecerse a los narcotraficantes o sicarios. A estas preferencias les siguió la de ser empresario con un 17%, profesor con un 12.4%, policía o militar con un 10.7% y la menos popular, funcionario de gobierno con el 4.4%.
“Los grupos que podrían tener estas aspiraciones están totalmente focalizados, localizables y son visibles. Les gusta determinado tipo de consumo, practican una serie de hábitos en común”, comentó Castillo.
No es casualidad que los Estados donde se entrevistaron a jóvenes para el informe de Flacso, son algunos de los que presentan mayor actividad del crimen organizado. Es el caso de Baja California, Durango y Chihuahua.  En  estas zonas la llamada narco-cultura tiene un impacto importante en la sociedad.
Parte de ese impacto ha sido atribuido a la difusión de la música de estilo norteño que reseña la vida y la muerte de personajes ligados al narcotráfico. Para muestra basta un botón. La conocida canción llamada ‘El Jefe de Jefes’ del grupo musical llamado los Tigres del Norte es un éxito internacional.
“Soy el jefe de jefes señores, me respetan a todos niveles y mi nombre y mi fotografía nunca van a mirar en papeles, porque a mí el periodista me quiere y si no mi amistad se la pierde”, dice una de sus conocidas estrofas.
Pero la música no es la única culpable de la fascinación de los jóvenes por la cultura narco. Una de las principales vías que influyen en estos jóvenes son “las películas, las telenovelas, la publicidad, las noticias. Las formas en las que se las presenta siguen teniendo un impacto fuerte dentro de la población. Los medios (de comunicación)  siguen siendo un mecanismo de transmisión de identidades”, subrayó Castillo.

Al estilo Robin Hood

Un estudio del Colegio de la Frontera Norte sostiene que una de las principales aspiraciones de los jóvenes universitarios es convertirse en ‘narcojuniors’, derivado de todo este conjunto de influencias.
Inclusive, como si fuera la historia de Robin Hood que les roba a los ricos para darles a los pobres, en México algunos parecen abrigar la idea de que los narcos ayudan al prójimo.
“Hay muchas historias derivadas de (el bandolero Jesús) Malverde, de bandidos que se dedican a otorgar algunos beneficios sociales para las comunidades. Los ‘malos’ hacen una especie de redistribución del ingreso entre los pobres y por eso hay esta imagen de beneficio social”, comentó Castillo y recordó que cuando estuvo trabajando en Sinaloa, vio cómo criminales que llegaban a la sierra y electrificaban el área, metían bombas de agua, hacían drenajes y caminos donde no existían, a cambio de establecer sus plantíos pero al mismo tiempo otorgando el beneficio a las comunidades aledañas.
Otra razón más para que los jóvenes se sientan atraídos por esta actividad: “Me ha tocado ver que construyen escuelas, regalan útiles escolares. No es que siempre lo asocies a una gente buena pero si  hay historias dentro de los bandidos  sobre que siempre pagan una cuota para poder tener esta cercanía con la gente”.
En el pasado fue sinónimo de muerte y horror, de sangre y crueldad. Hoy, la palabra "narco" se ha convertido en un referente de "éxito" que los mexicanos se acostumbran a oír todos los días. Y mientras la gramática y la realidad no den reversa, a muchos jóvenes no les importará manchar su imagen con tal de volverse intocables.
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