Boliburgueses y el encanto del Imperio

Univision.com | Aug 04, 2013 | 6:38 PM

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Las nuevas fortunas de muchos de los altos funcionarios del chavismo. ¿Cuál es el origen de ese dinero?

Funcionarios del gobierno de Caracas viven como millonarios en territorio de Estados Unidos

Por Gerardo Reyes y Casto Ocando
“Una tienda de productos electrónicos de última generación en el exclusivo centro comercial de Bal”
Una tienda de productos electrónicos de última generación en el exclusivo centro comercial de Bal Harbour, Miami Beach, se da el gusto de vender teléfonos celulares con incrustaciones de diamante y una edición especial numerada de Mini-Ipads de oro macizo por $45,000 cada uno.
Video: Los encantos del Imperio. En Futuretronics también son populares los celulares de edición especial  Blackberry diseñados especialmente por la firma Porsche, que se venden hasta por $4,500 la unidad. Buena parte del éxito de estas ventas se lo debe la tienda a la afluencia de “boliburgueses”, un grupo de funcionarios y empresarios venezolanos que  han amasado grandes fortunas haciendo negocios a la sombra del gobierno revolucionario socialista de su país.
“A esa gente le gusta comprar muchas cosas, un montón de cosas. La posición mía no es discutir para qué lo compran. Pero yo sé que son chavistas, tú sabes. Hay gentes que son bien reconocidas”, dijo a Univision Ofir Ben-Eliezer, propietario del negocio.
La observación de Ben-Eliezer podría escucharse en muchas otras partes del sur de la Florida. Los privilegiados de la revolución bolivariana  son los clientes favoritos de firmas de bienes raíces de alto costo, compañías de venta de aviones ejecutivos,  agencias de automóviles lujosos, caballos finos  y de los centros comerciales de tiendas de las marcas más caras.
Ese fenómeno, que para la Florida es signo de prosperidad, se ha convertido en una bochornosa paradoja para un gobierno como el de Venezuela que llegó al poder con un brioso discurso de guerra contra la ostentación y la corrupción y que considera Estados Unidos como el “imperio enemigo”.
Para los críticos es insólito que los boliburgueses aplaudan las diatribas contra el imperio en su país, pero mantengan sus cuentas bancarias en los bancos de la Avenida Brickell de Miami, uno de muchos epicentros del capitalismo en Estados Unidos.
“Critican, atacan a Estados Unidos como el Imperio del Norte, y sin embargo, vienen a gastarse ese dinero y a disfrutar de la paz y la seguridad que representa el sistema norteamericano”, comentó para Univisión el ex subsecretario de Estado para América Latina, Otto Reich.
Y su estilo de vida en Venezuela, no se distancia del que la revolución chavista ha condenado como costumbres de los funcionarios del pasado.
“Un chavista que se respete en Venezuela toma Whisky 18 con agua Perrier”, afirma monseñor Roberto Lückert, arzobispo de Coro y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Venezolana.
Los venezolanos todavía recuerdan cuando el popular presidente Chávez anunció en 1999 medidas para eliminar gastos superfluos entre los cuales se encontraban la venta de 23 aviones de empresas públicas y numerosos vehículos de lujo.
¿Cuántos niños pueden ser atendidos o ayudados para salvarles su vida con este dinero que estaba ahí? preguntó el mandatario. “Unos aviones que no se justificaban, aquí compraron aviones y aviones… con dineros del Estado, que son dineros del pueblo”.
Pero la realidad hizo trizas el discurso de la austeridad.
Venezuela recibió en los últimos 14 años  más de  un trillón de dólares en ingresos petroleros. Si bien estos fondos propiciaron la inversión en programas sociales, también abrieron el paso a esta clase de nuevos ricos que superaron los niveles de ostentación del pasado aprovechándose de la laxitud de la contratación con el Estado y la impunidad en los robos al presupuesto del gobierno, según los expertos.
De acuerdo con una indagación de Univision Investiga, algunos de estos boliburgueses, acumularon inmensas fortunas luego de beneficiarse de sus relaciones personales con Chávez; otros lo consiguieron a través de dudosos negocios financieros; y otros gracias a contratos con la petrolera estatal Pdvsa.
De guardaespaldas a magnate
En el primer grupo se destaca Alejandro Andrade, un teniente retirado que fue secretario personal de Chávez y Tesorero de Venezuela.
En varias ocasiones, el propio mandatario venezolano se expresó con términos elogiosos sobre Andrade. “Ahora tenemos el Banco del Tesoro, y la Unidad del Tesoro, y allí tenemos un grupo de patriotas, Alí Rodríguez, de Ministro de Finanzas. Allí tenemos a Alejandro Andrade, Viceministro y Tesorero”, dijo Chávez durante una emisión de su programa “Aló, Presidente”, en Julio de 2009.
Andrade fue uno de los asistentes más cercanos de Chávez desde su llegada al poder en 1999.  Su relación con el presidente se estrechó aún más a raíz de un accidente que sufrió  en el palacio de Miraflores, la sede del poder presidencial en Venezuela.
De acuerdo con diversas fuentes consultadas por Univision, el teniente Andrade perdió un ojo durante un juego de “chapitas”, una especie de beisbol callejero popular en los barrios de Venezuela en el que se lanzan  tapas de  refrescos y cervezas con un palo de escoba como bate.
“Chávez queda como quien dice, muy preocupado, de una forma de cómo compensar a su amigo Andrade. Y lo nombra presidente del Fondo Único Social (FUS)”, recuerda Carlos Fernández, ex presidente de Fedecámaras, el más importante organismo empresarial de Venezuela. “Y ahí empieza a rodearse de banqueros y manejar grandes sumas de dinero de la Nación”, agregó Fernández.
Tras presidir el FUS, la carrera del teniente fue en ascenso. Posteriormente fue nombrado en importantes cargos financieros dentro del gobierno de Hugo Chávez, entre ellos presidente del Banco de Desarrollo Social (Bandes) y del Banco del Tesoro, posición que lo llevó a ser el jefe máximo del Tesoro Nacional en Venezuela.
La gestión de Andrade no ha estado exenta de denuncias de presuntas irregularidades. En 2009, el diputado opositor Ismael García denunció que el funcionario presuntamente había colocado una parte cuantiosa de los fondos públicos bajo su control en bancos privados para generar intereses y ganancias, en una operación de supuesto enriquecimiento ilícito.
El 7 de mayo pasado, el Departamento de Justicia en Washington acusó a varios operadores financieros venezolanos, entre ellos una alta directora de Bandes, María de los Ángeles González de Hernández, de participar en un esquema de pago de sobornos en entidades financieras norteamericanas. Cuatro días antes, la funcionaria de Bandes en Venezuela fue detenida durante un viaje que realizó a Miami.
De acuerdo a la investigación del FBI, González participó en la comisión de los delitos usando la estructura de Bandes, mientras el teniente Andrade era su presidente.
Andrade desarrolló una relación particular con los Estados Unidos, principalmente gracias a su afición a los caballos de salto. Invirtió grandes cantidades de dinero para patrocinar la carrera de jinete de su hijo Emanuel. Sus caballos y jinetes entrenaban en la granja especializada Hollow Creek, con sede en Carolina del Sur, una firma cuya propiedad es atribuida a Andrade. Entre los equinos de raza que posee en Estados Unidos se encuentran La Fe Forli y Oxford Vieux Moulin.
Un caballo de raza usado como “padrote” puede tener un costo de hasta $3 millones de dólares cada uno, y generar jugosas ganancias anuales, aseguró Juan Carrión, un experto ecuestre que posee una granja de entrenamiento de caballos en South West Ranches, media hora al sur de Wellington.
Andrade y Hollow Creek han sido importantes benefactores del Festival Ecuestre de Invierno en la localidad de Wellington, una ciudad de millonarios al norte de Miami, junto a FTI Consultants, una firma de inteligencia corporativa.
Andrade no viajaba a Estados Unidos como el común de los turistas sino en un avión privado Learjet 45, con un valor de alrededor de $10 millones, registrado en el estado de Delaware, de acuerdo a documentos revisados por Univision Investiga.
El teniente también contrató a Starting Gate Communications, una firma de relaciones públicas especializada en deportes ecuestres, con sede en Ontario, Canadá, para manejar la imagen de su hijo Emanuel.
Gracias a asesores y abogados bien conectados en Estados Unidos, Andrade logró obtener una visa de inversionista, un tipo de documento de inmigración que requiere una inversión mínima de $500,000 en territorio norteamericano. La visa le permitió a Andrade ingresar a Estados Unidos sin mayores inconvenientes.
Las polémicas actividades del ex guardaespaldas de Chávez no eran desconocidas para las autoridades norteamericanas. Un cable del Departamento de Estado, filtrado por Wikileaks, lo describe como miembro de una “red de corrupción” del gobierno venezolano, encabezada por Diosdado Cabello.
Carrera de caballos
La carrera meteórica hacia el paraíso capitalista de muchos de sus colaboradores revolucionarios sorprendió al propio Hugo Chávez.
“Yo no me explico cómo Arné Chacón, que viene de la Marina, de ser un pata en el suelo como nosotros, ahora aparece como presidente de un banco”, indicó el mandatario venezolano durante una alocución televisiva en 2009.
Arné, hermano de Jesse Chacón, hasta ese momento uno de los hombres más poderosos del entorno chavista,  y uno de los ministros favoritos de Chávez, había sido detenido por irregularidades en su desempeño como banquero privado, una posición que le permitió acumular una multimillonaria fortuna.
Como Andrade, el banquero chavista también apreciaba los encantos del imperio. Fundó su propio establo de caballos en marzo de 2009 en la localidad de Pembroke Pines, media hora al norte de Miami, bajo el nombre de Gadu Racing Stable Corp.. Gadu era el sugestivo acrónimo de Grandes Arquitectos Del Universo.
Los caballos de Chacón competían en los hipódromos de Calder, en Miami, y Gulfstream, en Hollywood, Florida, y obtuvieron cuantiosas ganancias. Entre sus más favoritos se encuentra South Handyman, un animal con un largo historial de pedigree y con importantes triunfos en el hipódromo de La Rinconada, en la capital venezolana.
A fines de 2009, Chacón fue enviado a una prisión controlada por la policía política en Caracas tras ser acusado de distracción de recursos y apropiación indebida de fondos. Un año más tarde, el 24 de Septiembre de 2010, Chacón se vio obligado a cerrar su empresa Gadu.
Curiosamente, dos meses después, en la misma dirección donde estaba registrado el establo de Chacón en un sector residencial de Pembroke Pines, y con la misma firma usada por Gadu como agente en el registro de Corporaciones de Tallahasse, Florida, se fundó otra empresa dedicada a los caballos de carrera, con un nombre distinto: Rontos Racing Stable Corp..
Según los registros oficiales de la Florida, al frente de Rontos aparece Ronald Sánchez, hermano de Tomás Sánchez, actual Superintendente Nacional de Valores de Venezuela.
El establo Rontos ha sido particularmente productivo. Sus caballos han producido más de $1.2 millones en premios en hipódromos estadounidenses, según la firma especializada Equibase.
El nombre de Tomás Sánchez fue mencionado en un sonado escándalo de extorsión en Miami, en el que estuvo implicado uno de sus subalternos, el interventor Rafael Ramos de la Rosa. Tras una investigación federal, Ramos de la Rosa fue apresado en octubre de 2010 cuando intentaba extorsionar al banquero venezolano Tomás Vásquez, propietario de la Casa de Bolsa Unovalores, intervenida por orden de Sánchez. Ramos fue detenido por el FBI en un hotel de Miami tras recibir un cheque de $750,000 como pago para elaborar un informe favorable a Unovalores.
Testimonios del banquero Vásquez a Univision indicaron que el superintendente Sánchez Mejía no sólo estaba al tanto del esquema de extorsión de Ramos de la Rosa, sino que había viajado a Miami mientras tuvieron lugar varias de las reuniones extorsivas.
Ronald Sánchez ha laborado en la firma de seguros La Previsora, nacionalizada por el gobierno venezolano en 2009 y presidida por su padre, Tomás Sánchez Rondón, un chavista estrechamente conectado a Diosdado Cabello.
La firma de los Sánchez en Pembroke Pines aparece en los registros de propiedad de Miami como propietaria de un lujoso apartamento en las exclusivas torres Trump, en Miami Beach, según muestran este documento. El apartamento fue cotizado en 2011 en $625,000.
“Los chavistas critican mucho el Imperio, pero cómo les encanta venir al Imperio”, comentó Fernández, el ex presidente de Fedecámaras.
Consumismo desenfrenado
Una característica común entre los boliburgueses es el consumismo desenfrenado, y uno de los lugares preferidos para darle rienda suelta a las compras extravagantes es el exclusivo centro commercial de Bal Harbour, en Miami.
Los chavistas son reconocidos de inmediato por los vendedores por el estilo como se gastan el dinero.
“A ese cliente le gusta casi todo, ese cliente compran yo creo que por cantidad”, afirma Ofir Ben-Eliezer, propietario de Futuretronics.
“Nosotros estamos comprando una línea de los iPads de oro, que es una serie limitada, que hicieron por ejemplo 20 iPads en el mundo entero, ó 50 (...) hay muchas gentes de Venezuela que llegan, lo ven el producto y lo compran”, acotó el comerciante.
Entre los venezolanos, “los productos más populares ahora son la línea limitada de los teléfonos que es una línea limitada de los teléfonos de Blackberry y, adicional, los iPhone que nosotros hacemos de oro. El valor de esos teléfonos llega, el iPhone puede tener un mínimo costo de 8 mil hasta 45 mil dólares”, puntualiza.
Aunque los turistas chavistas no son los únicos que han mostrado una conducta de consumismo desenfrenado históricamente en sus viajes a Estados Unidos, el estilo con que lo hacen es para muchos único y particular.
“En la Cuarta República (la época antes de la llegada de Hugo Chávez al poder en Venezuela) teníamos los boliburgueses, pero eran como más comedidos. Caminaban por debajo de la mesa. Ahora no, ahora te restriegan la abundancia en la cara”, opina Roberto Lückert, el vicepresidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, que ha sido un abierto crítico de la nueva élite chavista.
Multimillonario en problemas
Un segundo grupo de los boliburgueses esta conformado por empresarios que acumularon enormes fortunas en pocos años, gracias a sus negocios con el régimen.
Uno de los más notables representantes de este grupo es Ricardo Fernández Barrueco, quien pasó de ser un modesto empresario dueño de parqueaderos en Caracas, a manejar una fortuna de $1,600 millones en menos de una década.
Fernández desarrolló un conglomerado de más de 70 empresas que tenían como cliente principal el gobierno de Venezuela, entre ellas las fabricantes de harina de maíz Proarepa y Monaca, y la atunera Fextún. También poseía firmas en Panamá, Ecuador y Estados Unidos.
Se había ganado el favor de Chávez durante el paro petrolero de 2002, cuando puso a disposición del gobierno su flota de vehículos para el transporte de alimentos, a fin de combatir la paralización de actividades promovida por la oposición.
En 2008, el empresario saltó inesperadamente al negocio bancario, y adqurió tres bancos privados: Banpro, Confederado y Bolívar Banco. Al año siguiente adquirió una cuarta entidad financiera, Banco Canarias, y la Casa de Bolsa U21. Ofreció $800 millones para adquirir Digitel, la tercera empresa de telefonía celular de Venezuela, pero la oferta no fue aceptada.
Durante su apogeo, Fernández fundó varias empresas en Estados Unidos como Admiral Tankers Holding e International Tuna Trading Corp., ambas con sede en Coral Gables.
También adquirió un apartamento en el lujoso complejo de apartamentos Jade, en Brickell, el exclusivo distrito financiero de Miami, (Documento 5) y un avión de $5 millones.
La aeronave, un Raytheon Hawker 800, le fue confiscado en 2007 tras un episodio en el aeropuerto de Fort Lauderdale, en el cual agentes antinarcóticos de Estados Unidos alegaron que inconsistencias del registro del avión, que tenía una matrícula estadounidense pese a que la empresa registradora, American Good Grain, no era de dueños norteamericanos. El gobierno le devolvió la aeronave tras imporner el pago de una multa.
A fines de 2009, por razones desconocidas, Fernández cayó en desgracia. Sus bancos fueron intervenidos y sus empresas estatizadas por orden de Hugo Chávez. En voviembre de ese año, fue encarcelado acusado de apropiación de fondos de los ahorristas y de créditos, así como también de asociación para delinquir.
Fernández fue finalmente liberado en marzo de este año, tras cuatro años encarcelado.
El banquero de oro
Otro que multiplicó su fortuna durante el chavismo, fue el banquero Víctor Vargas Irausquín, presidente de un conglomerado financiero con importantes inversiones en Estados Unidos.
Considerado uno de los hombres más ricos de Venezuela, Vargas controla dos importantes entidades bancarias –Banco Occidental de Descuento y CorpBanca-. En Estados Unidos, se le atribuyen propiedades multimillonarias en West Palm Beach, uno de los condados más exclusivos del país, entre ellas una mansión que costó $68.5 millones en 2008 y un equipo de Polo con el nombre de Lechuza Caracas.
Vargas ha sido directivo y presidente de la Asociación Bancaria de Venezuela, posición desde la que ha desarrollado una relación de cooperación con el gobierno chavista en materia de políticas financieras.
Durante la crisis bancaria del 2009, Vargas fue especialmente colaborador del gobierno de Chávez, para enfrentar el cierre de más de media docena de bancos privados por insuficiencia de fondos.
“Nosotros nos alineamos con esta política del gobierno, porque consideramos que lo han hecho de manera correcta. E incluso nosotros estamos dispuestos a colaborar, como siempre lo hemos estado, en todo lo que sea necesario”, indicó Vargas en una entrevista.
Al igual que muchos potentados venezolanos, Vargas no es un desconocido para las autoridades norteamericanas. En un cable del Departamento de Estado filtrado por Wikileaks, con fecha 23 de julio de 2008, se describen los vínculos de Vargas con la emisión de las llamadas notas estructuradas, un mecanismo de recaudación de fondos para financiar el presupuesto oficial, que generó grandes ganancias para los intermediarios.
“Vargas, de quien se dice que obtuvo ganancias de esas negociaciones, es un banquero cuya estrella se ha elevado grandemente durante la presidencia de Chávez”, indicó el cable.
El magnate petrolero
El tercer grupo de boliburgueses se ha beneficiado de los contratos con la petrolera estatal venezolana, Pdvsa. Uno de los más notables magnates petroleros es Wilmer Ruperti.
Ex oficial  de la marina mercante venezolana, Ruperti se hizo multimillonario tras ayudar a Chávez a mantener las exportaciones de crudo durante la huelga petrolera de 2002.
En pocos años, Ruperti levantó su propia flotilla de cargueros, que puso a disposición de la estatal Pdvsa para la distribución de petroleo en América Latina, a través de sus firmas Maroil y Global Ship Management.
“Las ganancias totales de Ruperti se incrementaron de unos pocos cientos de millones en 2003 a unos pocos billones en 2008”, precisa una presentación de sus iniciativas de negocios incluida en su portal de internet. El propio empresario dijo que su emporio naviero estaba valorado en $1,400 millones.
Ruperti también es propietario de un importante canal de Televisión, desde con frecuencia arenga la audiencia con mensajes a favor del chavismo.
En una ocasión en septiembre de 2012, Chávez hizo pública su amistad con el empresario, luego de aceptarle un costoso regalo de $1.6 millones.
“Estas dos pistolas pertenecieron a Bolívar, y a Manuela. Y por esas cosas de la vida, llegaron a mis manos. Por ahí tengo la carta de un compatriota llamado Ruperti (…) Wilmer Ruperti, él me pidió que yo hiciera público esto y cumplo”, dijo Chávez en una alocución televisiva.
Los barcos de Ruperti tenían con frecuencia destino en los puertos petroleros norteamericanos ubicados en la Costa del Golfo de México, para la entrega a refinerías estadounidenses.
Ha mantenido una relación estrecha con la Academia Naval de Massachussets, a la cual donó $600,000 para cubrir becas de estudio para seis aspirantes a oficiales de marina mercante.
Ruperti residió además en una mansión de la exclusiva Star Island, en Miami Beach propiedad del empresario cubano-americano Emilio Estefan, que fue el padrino de su boda con la actriz venezolana Anastasia Mazzone en Miami.
Para expertos como el embajador Reich, la presencia de los boliburgueses en Estados Unidos no está exenta de riesgos.
“Aquellas personas que piensan que quizá porque han comprado un yate, una mansión, un carro de carrera,  caballos o lo que hayan comprado, que están libres o que no están en el peligro de ser descubiertos, están equivocados, porque después de la transacción es cuando comienza a veces una investigación”, puntualizó el ex embajador en Venezuela.
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