El fracaso de la justicia mexicana ante uno de los asesinatos más sonados

Univision.com | Aug 02, 2013 | 12:34 PM

No hay ningún condenado por secuestro y muerte de Fernando Martí

“Si no pueden, renuncien” y, cinco años después, ni pudieron ni renunciaron. El caso del secuestro y asesinato del hijo del conocido empresario Alejandro Martí en México sigue sin una sola persona sentenciada y con dos bandas acusadas de lo mismo por dos fiscalías mexicanas.
La web del diario español El País recuerda el caso de Fernando Martí, el joven hijo del empresario que fue secuestrado y casi dos meses después hallado muerto en el maletero de un coche, conmocionando a la sociedad y cambiando la vida de su padre.
A 20 días del desgarrador hallazgo del cuerpo de su hijo, el 21 de agosto de 2008, Alejandro Martí dejó ver su dolor e indignación, pronunciando una frase que caería como una losa sobre el entonces presidente Felipe Calderón, y sus funcionarios: “Si no pueden, renuncien”.
Hoy, el proceso judicial sigue sin resolverse y se ha convertido además en un hecho por demás inverosímil: el gobierno federal y el de Ciudad de México tienen dos líneas de investigación distintas, con sendos grupos incriminales vinculados al mismo delito. El País apunta, por ejemplo, que hace varios años dos mujeres están encarceladas, sin ser condenadas, acusadas de ser la misma persona: la que marcó el alto al vehículo en que viajaba el muchacho.
Sin embargo, ninguna de las dos fiscalías ha dado marcha atrás ni ha dado ninguna explicación al respecto.
“Se ha perdido la posibilidad de creer que por lo menos en un caso, en uno con la fuerza pública que tuvo este, el Estado mexicano era capaz de impartir algo parecido a la justicia”, cita el medio a un estudio del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), que ha analizado los expedientes judiciales.
El País recuerda que el secuestro de Fernando Martí sucedió una mañana como cualquier otra. El joven se dirigía a su escuela en Ciudad de México, en un vehículo conducido por su chofer y acompañados de su guardaespaldas. En el sur de la capital, un retén los detuvo. Conos naranjas colocados por personas que vestían como policías. Se marcó el alto al vehículo y ahí secuestraron a las tres personas.
El rescate no sirvió de nada
Según fuentes judiciales, la familia Martí pagó un rescate de seis millones de dólares. Sin embargo, el joven nunca volvió. Fue asesinado junto a su chofer, y el guardaespaldas, con menos de una semana trabajando para la familia, logró salvar la vida.
En su primera aparición pública tras los hechos, el empresario Alejandro Martí, fundador de un imperio de tiendas deportivas en México, exigió a las autoridades que se comprometieran a resolver el de su hijo y millones de casos más que suceden en el país.
Poco después, las autoridades de Ciudad de México detuvieron a los líderes de una banda conocida como La Flor. Parecía un caso resuelto hasta que, casi un año después, la Secretaría de Seguridad Pública del gobierno federal presentó a otros culpables. Se trataba de la banda de Los Petriciolet.
En el marco del triste aniversario, el propio Alejandro Martí señaló el jueves en una entrevista con la televisora Milenio que la banda de La Flor no tiene nada qué ver con el secuestro de su hijo. Recalcó que no estaba señalando que no fueran secuestradores, sino que no estuvieron detrás del caso de su hijo. Martí indicó que la mujer que detuvo el gobierno federal le pidió disculpas por el secuestro.
A raíz de los dolorosos hechos, Alejandro Martí fundó y preside la organización México SOS.
“Es muy difícil saber quién es inocente o culpable, pero eso no nos toca a nosotros. Nosotros solo mostramos las contradicciones que encierra el proceso y cómo funciona la justicia mexicana”, señala Homero Campa, uno de los alumnos del CIDE a cargo de la investigación sobre el caso.
“En el camino, las vidas de dos mujeres –al menos una de ellas inocente—habrán sido destrozadas para siempre (…) Si una persona está en la cárcel cuatro años y es declarada culpable, ese tiempo se toma en cuenta en la condena, pero si es inocente se le dice un ‘usted disculpe’ y ya”, cita El País.
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