La reforma migratoria se estancará cinco semanas en el Congreso

Univision.com | Jul 29, 2013 | 1:15 PM

Ambas cámaras entran en receso hasta la segunda semana de septiembre

Nueve meses después de la reelección del presidente Barack Obama y el regreso del debate de la reforma migratoria a la lista de prioridades nacionales, el Congreso se prepara para comenzar, la semana próxima, un receso de cinco semanas (del 5 de agosto al 9 de septiembre) con la tarea cumplida a medias: un plan del Senado que legaliza a millones de indocumentados y una Cámara que se resiste a la ciudadanía, y que exige nuevas y rigurosas medidas de seguridad fronteriza.
Pero el receso no significa que los actores del debate se quedarán de brazos cruzados esperando que los legisladores decidan qué harán con los 11 millones de indocumentados.
“Todavía existe la posibilidad que la Cámara de Representantes lo quiera hacer y termine votando una propuesta con vía a la ciudadanía antes del 30 de septiembre. Pero no lo hará sin la presión fuerte de parte de la comunidad”, dijo a NoticiasUnivision.com Jorge Mario Cabrera, director de comunicaciones de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes de Los Angeles (CHIRLA) en California. “En las primeras semanas de agosto se verán toda una serie de movilizaciones fuertes y el blanco será el liderazgo de la Cámara, incluyendo los demócratas”, agregó.
Estrategias en marcha
A las movilizaciones anunciadas por Cabrera se suman las campañas de envío de mensajes de texto y llamados telefónicos que promueven organizaciones nacionales pro inmigrantes que claman una reforma migratoria amplia, que legalice a la mayoría de los 11 millones de indocumentados que viven en Estados Unidos. Una de ellas, el Consejo Nacional de La Raza (NCLR) tiene vigente la campaña digital titulada “Yo apoyo una reforma migratoria verdadera para fortalecer al país”, que consiste en enviar un mensaje a los congresistas para que aprueben la legalización de millones de indocumentados.
El National Immigration Forum también tiene en pie una campaña digital de envío de mensajes automatizados a los legisladores de la Cámara de Representantes, y el grupo Reform Immigration Pro America no se queda atrás en el esfuerzo.
La Casa Blanca tampoco se quedará esperando durante el receso a que la Cámara actúe. Anunció que el miércoles, dos días antes del inicio de las vacaciones de verano, el presidente Barack Obama se reunirá con legisladores demócratas de la Cámara de Representantes para afianzar una estrategia.
A comienzos de julio la Casa Blanca dijo a NoticiasUnivision.com que Obama seguirá presionando al Congreso liderando reuniones no sólo con la bancada demócrata, sino también con empresarios, sindicatos, religiosos y activistas que batallan por la aprobación de una ley amplia que incluya un camino a la ciudadanía.
Opción mayoritaria
El gobierno ha reiterado que mantiene firme su apoyo a una solución legislativa al tema de la reforma migratoria, a pesar de la existencia de un Plan B que sería activado en el caso que la Cámara de Representantes no actúe y aborte el debate.
El Plan B consiste en que organizaciones pro inmigrantes y legisladores le pedirán a Obama una acción ejecutiva para poner en marcha un programa tipo TPS para los indocumentados, y ampliar la Acción Diferida para cubrir a los padres de jóvenes indocumentados cuyas deportaciones ya fueron frenadas y se les otorgó un permiso temporal de trabajo.
Pero una vía legislativa que no ha comentado la Casa Banca fue esgrimida por el liderazgo republicano de la Cámara de Representantes y consiste en debatir la reforma migratoria por pedazos. Así lo han sugerido el presidente del Congreso, John Boehner (Ohio) y Bob Goodlatte (Virginia), presidente del Comité Judicial.
Las organizaciones pro inmigrantes rechazan esta vía. “No es aceptable una propuesta migratoria en pedacitos. Lo que pasa es que a nuestra comunidad se le ha ido deportando poquito a poquito. Si este tipo de propuesta solamente hace tardar una solución permanente, se requiere el mismo esfuerzo para legalizar a los 11 millones de indocumentados”, dijo Cabrera.
“Una propuesta general amplia con vía a la ciudadanía es lo que aceptaremos. No menos”, apuntó.
Mientras se barajan los escenarios, el lunes la Casa Blanca volvió a mostrar el lunes algunos de los beneficios de la referma migratoria. De ser aprobada, "ayudaría a garantizar la fuerza laboral estable que la industria (agrícola) necesita para mantenerse competitiva con otros países y continuar la oferta abundante de alimentos", se lee en un informe divulgado por la Administración.
Las opciones
La propuesta de ley aprobada por el Senado a finales de junio incluye una vía hacia la ciudadanía para indocumentados que demuestren estar en Estados Unidos desde antes del 31 de diciembre de 2011, carecen de antecedentes criminales y entreguen sus huellas digitales al Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
Quienes sean autorizados pagaran una multa y entrarán en un estado de inmigrante provisional (RPI) por espacio de 10 años. Al término de ese plazo podrán gestionar la residencia y tres años más tarde la ciudadanía. Dreamers y campesinos recorrerán la ruta en la mitad del tiempo.
La Cámara de Representantes, en cambio, se mueve entre dos alternativas: la propuesta por Boehner y Goodlatte de debatir la reforma por pedazos y esperar el plan del Grupo de los Siete (que redacta en secreto un grupo de cuatro demócratas y tres republicanos) que incluiría un camino a la ciudadanía para los indocumentados, pero los obliga a declarar que violaron la ley de Estados Unidos y entrarían en un estado de libertad condicionada por cinco años.
Al término del plazo podrán pedir la residencia que demorará cinco años. Cinco años más tarde podrán pedir la ciudadanía.
Para que cualquiera de las opciones llegue al pleno, Boehner impuso la regla de la “mayoría de la mayoría”, es decir debe contar con el apoyo de 118 votos republicanos. Por ahora el debate de una iniciativa como la del Senado sólo cuenta con 60 votos republicanos, según fuentes de UnivisionNoticias.com.
Las campañas de llamados tienen como objetivo convencer al número suficiente de republicanos para que respalden un plan amplio. El número de votos demócratas, más los 60 respaldos republicanos, superan el mínimo de 218 necesarios para aprobar la reforma migratoria en la Cámara de Representantes.
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