Asesino de Hialeah estaba quemando dinero antes de masacre

Univision.com | Jul 28, 2013 | 3:11 PM

Terror y pánico tras los hechos en Florida

El hombre que mató a seis vecinos antes de morir el sábado a manos de la policía tras un tiroteo en un edificio residencial en Hialeah, Miami, era un ciudadano cubano de 42 años que estaba intentando quemar 10 mil dólares en su apartamento, confirmó la policía.
"Seguimos investigando los motivos de este crimen, pero podemos confirmar que la identidad del agresor es Pedro Vargas, de 42 años", dijo este domingo el portavoz de la policía de Hialeah, Carl Zogby, informó la Agencia France Press.
"Él estaba quemando dinero en el apartamento, pero se desconocen las razones de esta situación irracional", agregó el oficial.
Otras fuentes de la policía citada por la prensa local, indicaron que "Vargas estaba quemando dinero, no se sabe cuánto exactamente pero era parte de unos 10 mil dólares que había retirado recientemente de una cuenta de ahorros".
Dos colombianos y un ecuatoriano entre las víctimas
La policía de Hialeah, ciudad latina al noroeste de Miami, divulgó las identidades de las seis víctimas que murieron en la masacre ocurrida entre el viernes en la tarde y el sábado de madrugada entre los que figuraron los administradores del edficio: Italo Pisciotti, de 79 años y Samira Pisciotti, de 69, una pareja colombiana.
También murió el ecuatoriano Carlos Gavilanes, de 33 años, alcanzado por un disparo de Vargas cuando llegaba a su apartamento en la calle de enfrente, junto a su hijo de 9 años, que resultó ileso, apunta la AFP. En realidad, según las autoridades y lo que acota Efe, el ecuatoriano falleció por una bala perdida en la refriega del tiroteo.
En el edificio del complejo que alberga unas 90 familias, Vargas se metió a otro apartamento donde disparó contra Patricio Simono, de 65 años, Merly Niebles, de 51 y a la hija de esta pareja de 17 años que estaba escondida en la bañera.
Madre del agresor pidió ayuda
De acuerdo al recuento de la policía, en el apartamento de Vargas, que vivía con su madre de 83 años, se empezó a ver humo y los Pisciotti acudieron a la unidad para ver qué pasaba.
Algunos vecinos escucharon que la madre les pidió a gritos que sacaran a su hijo del apartamento. Vargas se negaba a abrir la puerta y empezó a disparar cuando los administradores del edificio insistieron en llamar a los bomberos y a la policía.
Vargas, que llegó a Estados Unidos en 1997 y obtuvo la ciudadanía en 2004, compró su arma de forma legal y contaba con una licencia en regla para portar armas.
Por el momento se desconoce el tipo de pistola que empleó en su tiroteo.
La policía de Hialeah intentó durante más de ocho horas que Vargas se rindiera cuando se atrincheró en un apartamento donde mantuvo como rehenes a otra pareja de vecinos que salieron ilesos cuando los oficiales le dispararon mortalmente al agresor la madrugada del sábado.
Además, intentó destruir y prender fuego también a su ordenador portátil, uno de los elementos que a juicio de la policía podría ayudar a desentrañar la incertidumbre que rodea la tragedia protagonizada por el cubano, apunta por su parte Efe.
La AFP anota que Florida cuenta con las leyes más permisivas para el porte de armas en el país, y en 2012 se convirtió en el Estado con más personas armadas en Estados Unidos.
El alcalde de Hialeah, Carlos Hernández, declaró a El Nuevo Herald que "nunca la ciudad había vivido una situación tan extrema", y reconoció que la comunidad siente una gran tristeza por lo ocurrido.
Testigos de la tragedia con los que pudo hablar Efe, relataron también su incredulidad ante lo acontecido y subrayaron el carácter huidizo y extraño del asesino, que casi siempre vestía ropa deportiva.
Algunos de los vecinos explicaron que uno de los motivos que pudo llevar a Vargas a cometer los asesinatos fue la difícil situación económica en la que se encontraba, que al parecer le llevaría a "perder el apartamento" en que vivía con su madre, según relató Dayana Galván.
Momentos de pánico
Mayuri Batista, una vecina cubana, explicó a Efe que cuando se produjo el tiroteo, sobre las seis y media de la tarde del viernes, estaba en el balcón de su casa y escuchó unos disparos: "En ese momento llegaron los bomberos, y bajó una muchacha diciendo que había dos personas heridas".
Al llegar la policía, los vecinos del edificio donde se atrincheró el sospechoso del tiroteo recibieron órdenes de encerrarse en casa y de no salir bajo ningún concepto.
La mujer relató que escuchó "varios disparos", sin poder precisar la cantidad exacta, pero aseguró que los tiros "fueron en ráfaga".
"Escuché un sólo disparó, y después de cinco segundos sentí la ametralladora con varios disparos. Fue una ráfaga de lluvia, como unos diez u once disparos", describió Junior Mustafa, otro de los vecinos.
"Llevo nueve años aquí, desde que llegué de Cuba, y nunca había visto algo así. Ayer se vivió una tragedia", comentó Mustafa, que agregó que algunos de los vecinos todavía "seguían traumatizados porque nunca antes había pasado algo así" en la zona.
Mustafa aseguró que durante los sucesos "hubo miedo, terror y pánico. Había un gran despliegue de policías. Se temió por la vida de las personas".
"Cualquier disparo se va y te puede matar. Fue terrible", recordó Batista, que aún no sale de su asombro después de lo ocurrido en esta zona residencial de la ciudad del sur de Florida, donde se concentra mucha población de origen hispano.
Por su parte, la también cubana Dayana Galván destacó el gran despliegue de policías "armados con escopetas" que rodearon el edificio donde se produjo la tragedia.
"Es una zona tranquila. Nunca pasa nada, y algo así pone los pelos de punta", dijo la joven.
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