Líder republicano reitera apoyo a reforma migratoria por pedazos

Univision.com | Jul 28, 2013 | 10:49 AM

La legalización de indocumentados se encuentra estancada en el Comité Judicial de la Cámara de Representantes

El escenario de la reforma migratoria en la Cámara de Representantes se complica a medida que se acerca el receso de verano. El presidente del Comité Judicial, Bob Goodlatte (republicano de Virginia), reiteró en su página digital una postura esgrimida desde el comienzo del debate: su apoyo a un proyecto fraccionado con énfasis en la seguridad nacional.
El legislador, pieza clave en el plan para legalizar a 11 millones de indocumentados, dijo que “ahora el Congreso está comprometido en un debate serio sobre la reforma migratoria”, dejando en claro que lo actuado por el Senado no es suficiente para satisfacer las exigencias del ala ultraconservadora del Partido Republicano.
“Estamos dando un enfoque paso a paso para revisar metódicamente cada componente de la reforma migratoria en detalle”, dijo Goodlatte. Y agrega que el plan de la cámara alta es “defectuoso” e “inviable, ya que repite los errores del pasado y no garantiza el cumplimiento de nuestras leyes de inmigración”.
Señales restrictivas
Hasta ahora, el Comité Judicial presidido por Goodlatte ha aprobado cuatro propuestas relacionadas con la reforma migratoria. Una de ellas criminaliza la estadía indocumentada (un acto que por ahora constituye una falta de carácter civil no penal) y la otra cancela el programa Acción Diferida anunciado por el gobierno de Obama en 2012 y que cancela las órdenes de deportación de 1,7 millón de jóvenes indocumentados que ingresaron siendo niños al país.
Goodlatte justifica su postura señalando que “cualquier reforma migratoria debe fortalecer primero la seguridad fronteriza y la ejecución de nuestras leyes de inmigración”, y que sin estos requisitos “estamos condenados a repetir los errores de los esfuerzos de reforma en el pasado”.
Las exigencias de Goodlatte, sin embargo, preocupan a los defensores de la reforma migratoria del Senado. El plan S. 744 aprobado en junio incluyó una dura enmienda de seguridad patrocinada por republicanos como condición para convencer a los indecisos.
La enmienda
Patrocinada por los senadores John Hoeven (Dakota del Norte) y Bob Corker (Tennessee), fue pactada una semana antes de la votación final y persiguió seis objetivos clave: mejorar aspectos de seguridad, detener la andanada de enmiendas para congelar la iniciativa, conseguir el voto de detractores, garantizar que el proyecto sería aprobado, que incluiría un camino a la ciudadanía para millones de indocumentados y enviarle un mensaje firme a la Cámara de Representantes que la reforma cuenta con apoyo bipartidista.
La enmienda de seguridad agrega, entre otros, la contratación de más de 20 mil agentes de la Patrulla Fronteriza, un presupuesto extra de unos $30 mil millones, implementación obligatoria del programa federal E-Verify (para verificar el estado migratorio de los trabajadores con una base de datos administrada por el Departamento de Seguridad Nacional –DHS-), construcción de 700 millas de vallas fronterizas, alta tecnología para vigilar la frontera y un sistema biométrico para rastrear a los extranjeros que ingresan y salen de Estados Unidos.
El rechazo de Goodlatte al plan supondría más gastos en una frontera que, si se implementa el plan del Senado, contaría con 12 policías por cada mil metros de la frontera de 3,200 kilómetros que separa a Estados Unidos y México.
Como comprar casa
Goodlatte comparó la reforma migratoria con la compra de una casa nueva. Dijo que para asegurarse, los futuros propietarios deben revisar cuarto por cuarto, realizar una revisión minuciosa de todos los espacios y no conformarse sólo con el exterior de la vivienda.
“Se podría buscar alguna falla y determinar si puede ser corregida antes de finalizar la compra. Ese es el sentido común”, indica.
Tras la aprobación en junio del proyecto del Senado, el presidente Barack Obama dijo que el plan S. 744, basado en un fuerte componente de seguridad y que incluye una vía de legalización para millones de indocumentados, era una reforma migratoria “con sentido común”. El concepto, sin embargo, no tiene el mismo significado para el presidente del Comité Judicial de la Cámara de Representantes.
Obama también urgió a la Cámara a que actúe lo antes posible, pero Goodlatte respondió en su página que la reforma migratoria “no es una carrera, sino más bien se trata de hacer las cosas bien”.
El Grupo de los Siete
Mientras, el Grupo de los Siete (integrado por cuatro demócratas y tres republicanos) sigue intentando concluir la redacción de un plan de reforma migratoria del cual se conocen algunos detalles.
La iniciativa incluiría una vía de legalización para indocumentados que se declaren culpables de haber violado las leyes de Estados Unidos y paguen una multa. Una vez verificados sus antecedentes criminales por parte del DHS, entrarían en una fase de probatoria (libertad condicional) que durará cinco años. Al término de ese plazo podrán pedir la residencia permanente y cinco años más tarde la ciudadanía.
El plan del Senado menciona que los indocumentados que carecen de antecedentes penales entrarán en un estado de inmigrante provisional por 10 años. Concluido el tiempo calificarán para la residencia y tres años después podrán gestionar la ciudadanía.
A las dos propuestas se suma el plan Kids Act. entregado por el republicano Eric Cantor (Virginia), un ex integrante del grupo que redacta la reforma migratoria en la Cámara. El proyecto propone legalizar y otorgar la ciudadanía a 1.8 millones de jóvenes indocumentados conocidos como dreamers,  pero deja afuera al resto de indocumentados.
El Plan B
A las opciones legislativas se suma el Plan B de la reforma migratoria, alternativa que organizaciones nacionales que defienden los derechos de los indocumentados y congresistas utilizarían en caso que el debate fracase en la Cámara de Representantes. Consiste en pedirle al presidente Barack Obama que use su poder ejecutivo para autorizar un programa de beneficio migratorio tipo TPS, que congelaría temporalmente las órdenes de deportación de los indocumentados que no tengan antecedentes criminales, además de otorgarles un permiso de trabajo.
Una segunda opción sería ampliar la Acción Diferida de los dreamers para cubrir a todos los indocumentados que ingresaron siendo niños a Estados Unidos, y también a sus progenitores.
Tanto la Casa Blanca como líderes demócratas insisten en que la opción legislativa es prioritaria y que, como mínimo, la reforma migratoria debe incluir la ciudadanía para los sin papeles.
Demócratas y republicanos coinciden en que un plan en la Cámara de Representantes será debatido en septiembre después del receso de verano. Analistas consultados por UnivisionNoticias.com señalaron que durante el descanso del verano ambos partidos seguirán intentando negociar un acuerdo.
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