Jóvenes no descartan protestar en la Jornada Mundial de la Juventud Río 2013

AFP | Jul 18, 2013 | 11:53 AM

Crece la expectativa en Brasil ante la llegada del Papa Francisco

RIO DE JANEIRO - Los jóvenes que manifestaron por más inversión en salud y educación esperan que el papa Francisco, con su fuerte mensaje a favor de los pobres, apoye sus demandas en su visita a Río, y no descartan aprovechar el evento para retomar las protestas.
"Las manifestaciones tienen un carácter social y protestar por justicia, contra la corrupción y los abusos es una virtud evangélica", dijo Tanat Resende (22), estudiante de Derecho y católico, que participó de las históricas protestas que en junio reunieron a más de un millón de jóvenes en varias ciudades de Brasil.
Los manifestantes pedían más dinero para reformar los sistemas de transporte, educación y salud, y penas mayores para políticos y empresarios corruptos, en vez de en estadios para el Mundial de fútbol de 2014.
"Es perfectamente razonable que el papa apoye estas causas", agregó Resende.
La controversia
La única manifestación con reivindicaciones similares a las de junio -convocada por el grupo Anonymous Rio para el lunes 22, el día de la llegada del pontífice, durante su reunión con la presidenta Dilma Rousseff en la sede de gobierno de Río- ha causado sorpresa y polémica entre los jóvenes, pues muchos se cuestionan la relación entre las demandas y la visita del Papa.
La convocatoria, realizada a través de la red social Facebook, llama a protestar a favor de un estado laico, contra el gasto público que implica la visita del papa, contra autoridades locales, y "contra la violencia desmedida de la policía en las protestas" de junio.
"Ya están mezclando las cosas, siempre apoyé todos los actos y manifestaciones, pero en este caso no concuerdo", comentó en su cuenta de Facebook el brasileño Felipe Costa, en respuesta a la convocatoria.
Las otras movilizaciones convocadas en las redes sociales son por parte de grupos de defensas de los derechos de los homosexuales y una "marcha de las putas" para protestar contra la "violencia de género" y por la legalización del aborto.
Agenda intacta
Pese a eventuales protestas, la agenda del papa no será modificada, aseguró el Vaticano, que no teme que las manifestaciones perturben la visita del papa, pues sabe que "no son dirigidas contra el papa y la Iglesia", explicó el vocero, Federico Lombardi en rueda de prensa.
El papa Francisco, quien eligió su nombre por el santo italiano san Francisco de Asís, que consagró su vida a la defensa de los pobres, ha insistido desde su elección en marzo en la necesidad de que la Iglesia, los fieles y los gobiernos presten más atención a los más desposeídos.
Su mensaje ha sido acompañado de gestos de alejamiento de los lujos, como por ejemplo la decisión de no aceptar la habitación de dos ambientes que le ofrecieron para dormir en Rio, y optar por una más simple, igual a la de los siete cardenales que lo acompañan.
"El papa Francisco es un hombre muy sensible al contexto social y no me sorprendería que hubiera algún tipo de referencia" a las protestas, expresó a la AFP Benjamin Paz Vermal, uno de los portavoces de la JMJ.
El papa ha tomado iniciativas contra la corrupción en la Santa Sede y planea una reforma en el banco del Vaticano, uno de los más secretos del mundo.
La postura anticorrupción del papa "nos va a ayudar para luchar más contra la corrupción, la pobreza, la miseria", comentó a la AFP Nathalia Pinto (21), quien se declara católica y también participó en las masivas manifestaciones de junio.
En buena hora
"El papa llega en buena hora a Brasil, en un momento en que la población sale a las calles pidiendo justicia, igualdad, salud, educación", aspectos sociales que son lema de su papado, explicó a la AFP Iván Esperanza Rocha, historiador y especialista en religiones de la Universidad estatal de Sao Paulo.
"La visita del papa es mucho más delicada, pues Brasil es un país muy católico. Y las personas no consideran que esto sea lo mismo que la Copa del Mundo o las Olimpiadas", opinó a la AFP Mario Campagnani (29), miembro del Comité Popular de la Copa y las Olimpiadas, uno de los principales movimientos que convocó a las protestas de junio.
Un 64,6% de la población se declara católica en Brasil, según el censo de 2010.
La JMJ -la segunda que se realiza en América Latina- espera a 1,5 millones de fieles del 23 al 28 de julio y costará aproximadamente a Brasil entre $145 millones y $160 millones, de los cuales $53 millones de los cofres públicos, según la prensa.
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