Sonrisas y lágrimas en la sala del veredicto por el caso Zinmmerman

EFE | Jul 13, 2013 | 11:45 PM

Una sala cargada de emociones

Sonrisas y lágrimas se mezclaron en la noche del sábado al darse a conocer  el veredicto por el asesinato de Trayvon Martin, el adolescente de 17 años asesinado en 2012 en Sanford, Florida.
Al escuchar el veredicto del jurado, el exvigilante voluntario de origen hispano George Zimmerman, de 29 años, esbozó una sonrisa y apenas parpadeó. Acababa de escuchar lo que más había deseado. Las seis mujeres que decidieron su suerte lo habían hallado "no culpable" de los cargos de asesinato en segundo grado y homicidio involuntario que se le imputaban por la muerte de Martin.
En cambio, partidarios de la familia de Martin que se habían reunido frente al edificio del tribunal gritaron: “¡No! ¡No!”. Decenas de estudiantes se habían reunido allí a la espera del veredicto.  
Tras algo más de 16 horas de intensas deliberaciones, la sala del juicio estaba cargada de emociones.
A la esposa de Zimmerman, Shellie Zimmerman, se le llenaron los ojos de lágrimas al escuchar que su marido quedaba libre.  Muy cerca de ella estaban sentados sus suegros, Robert y Gladys Zimmerman. Los grandes ausentes fueron los padres de Martin.
Tracy Martin, el papá del adolescente asesinado, se limitó a escribir a través de su cuenta en Twitter: “Dios nos bendijo a mi y a Sybrina con Tray y aunque hasta en su muerte, sé que mi bebé (está) orgulloso de la lucha que, junto con todos ustedes, soportamos por él Dios los bendiga". Y agregó: "Gracias a todos los que están con nosotros y los que seguirán con nosotros ... juntos podemos asegurarnos de que esto no vuelva a suceder".
“Aunque tengo el corazón roto, mi fe está intacta y siempre voy amar a MI BEBE TRAY”, así en mayúsculas tuiteó casi media hora después de que se diera a conocer el veredicto que dejó en libertad al asesino de su hijo.
El hecho de que Zimmerman disparó la bala que mató a Martin nunca fue puesto en duda, pero el veredicto significa que el jurado tuvo dudas razonables de que el tiroteo fue de un acto criminal.
Zimmerman, de madre peruana, afrontaba una condena de cadena perpetua, en el caso de ser declarado culpable de asesinato en segundo grado, y de hasta treinta años de cárcel por el de homicidio involuntario. Durante las dos semanas de comparecencias, el jurado escuchó a numerosos testigos, incluidos policías, forenses y vecinos de la urbanización donde se produjo el fatal suceso que ha conmocionado a Estados Unidos y polarizado la opinión pública. Ninguno de los testigos que compareció en el juicio de casi cinco semanas vio cómo se originó la reyerta que acabó con la vida del muchacho negro estudiante de bachillerato en un colegio de la localidad de Miami Gardens, aledaña a Miami.
En las últimas horas las autoridades locales y estatales han hecho llamamientos a la calma. Hace un año las principales protestas sociales se produjeron después de que se supiera que la policía de Sanford no había arrestado a Zimmerman por considerar que no había pruebas que contradijeran su declaración. A lo largo de la tarde del sábado una treintena de estudiantes se concentró pacíficamente a las afueras del tribunal de Sanford, procedentes de las ciudades de Jacksonville, Gainesville, Tampa y Miami, todas en el estado de Florida. El grupo de estudiantes coreó y cantó varias consignas, entre otras "asesino no homicida", en relación a las dos imputaciones de que se le acusaba a Zimmerman: asesinato en segundo grado y homicidio involuntario. El jefe de la Policía del condado de Seminole y el de la localidad de Sanford han realizado llamamientos en las últimas horas para que los residentes de la población y de las áreas cercanas permanezcan en calma, y advirtieron que no tolerarán ningún tipo de violencia e incumplimiento de las leyes.
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