La reforma migratoria encara duro camino en la Cámara de Representantes

Univision.com | Jul 08, 2013 | 5:06 PM

La Casa Blanca, legisladores y organizaciones pro inmigrantes preparan baterías para librar una larga batalla

A guerra avisada no hay muertos, dice el refrán. Pero la posibilidad de un fracaso en el debate de la reforma migratoria en la Cámara de Representantes no solo hundiría en las sombras a millones de indocumentados, sino que los colocaría al borde de la deportación de Estados Unidos.
La decisión del Senado fue el primero de dos pasos cruciales. El segundo es el más difícil y ocurre en un escenario totalmente distinto. En la Cámara mandan los republicanos liderados por conservadores de línea dura, entre ellos Bob Goodlatte (Carolina del Sur), Lamar Smith (Texas) y Steve King (Iowa), quienes se oponen tajantemente a concederle una vía hacia la ciudadanía a los indocumentados.
Los tres defienden los intereses del ultraconservador Tea Party que controla los hilos del poder en la Cámara. El movimiento abiertamente se opone a la reforma migratoria que aprobó el Senado, postura que obligó a la Casa Blanca, a republicanos moderados y organizaciones que defienden los derechos de los inmigrantes cambiar de estrategias.
Aseguran que no se quedarán esperando el voto; presionarán día y noche para que el pleno debata un proyecto integral. Y advierten a cada representante que tendrán su nombre en cuenta en los comicios de medio tiempo de noviembre del 2014.
El papel de Obama
El debate de la reforma en el Senado tuvo un comienzo difícil. Una semana después de la reelección de Obama los senadores Charles Schumer (D-NY) y Lindsey Graham (R-CS) anunciaron el restablecimiento de conversaciones suspendidas en marzo de 2010 para redactar un plan que legalice a millones de indocumentados.
El 28 de enero Schumer y Graham y otros seis senadores (tres demócratas y tres republicanos) dieron a conocer la integración del Grupo de Ocho. Revelaron la redacción de un plan bipartidista basado en un fuerte componente de seguridad fronteriza y un camino a la ciudadanía. El 29 de enero Obama presentó en Las Vegas un plan similar y fijó plazos para el debate.
A comienzos de marzo la Casa Blanca filtró detalles de un borrador y urgió al Congreso a acelerar el paso para legalizar a los indocumentados. El Grupo de Ocho respondió molesto por la intromisión y pidió al ejecutivo que no metiera manos en el esfuerzo bipartidista. Obama detuvo las filtraciones, apoyó en privado el esfuerzo bipartidista y colaboró para que el Senado aprobara un plan amplio y “con sentido común”.
Cambio de planes
El escenario de la Cámara de Representantes no se parece en nada al del Senado y el gobierno lo sabe. “En las próximas semanas la administración estará presionando a la Cámara para seguir los pasos del Senado en la reforma migratoria”, dijo a Univision.com una fuente de la Casa Blanca. “Involucrará a líderes empresariales, religiosos y del orden público, y partes interesadas a través del país para resaltar lo que está en juego en la reforma”, agregó.
“Argumentarán a favor de la reforma migratoria dentro y fuera del Congreso”, añadió.
La estrategia incluye un amplio despliegue para hablar de los beneficios del plan aprobado por el Senado. “Recorrerán el país para reiterar sobre el gran costo de la falta de acción”, dijo la fuente.
La Casa Blanca ha advertido que no aceptará un plan que no incluya la ciudadanía para millones de indocumentados.
Activistas cautelosos
Para el Movimiento por una Reforma Migratoria Justa (FIRM), “seguimos siendo optimistas”. Pero por el momento “no sabemos si la Cámara de Representantes tomará el proyecto del Senado o de su propio proyecto de ley”, dijo a Univision.com Kica Matos, vocera de la organización con sede en Washington.
Del proyecto de la Cámara, Matos citó el plan que elabora en secreto el denominado Grupo de Siete. “Esperamos que presente su propio proyecto de ley en poco tiempo. También esperamos que el proyecto incluya la Ciudadanía”.
Del papel de la Casa Blanca en el debate, Matos dijo que “esperamos que siga haciendo todo lo posible para apoyar la reforma migratoria (integral como el plan del Senado) y asegurar que el proyecto sea aprobado durante la actual sesión legislativa”.
A la pregunta si habrá reforma migratoria en 2013, Matos dijo que “nuestras comunidades han hablado en voz alta y han exigido la reforma. Y ambos partidos entienden el peligro político que viene con no pasar la reforma. La pregunta no es si habrá o no la reforma migratoria, la cuestión es cuándo”.
Pequeñas reformas
La idea de debatir un solo proyecto de reforma migratoria se desvanece con el paso de los días. El Presidente de la Cámara (de Representantes), John Boehner (republicano de Ohio), tendrá pequeños proyectos de leyes debatidos en el pleno durante los próximos meses”, precisó a Univision.com la representante Ileana Ros-Lehtinen (republicana de Florida).
La idea de partir la reforma proviene del ala ultraconservadora que maneja el Tea Party. Se seguir ese camino, el debate se alargaría durante meses y, en caso de llegar a término, el Senado y la Casa Blanca rechazarán un proyecto que no incluya la ciudadanía para los indocumentados.
Ros-Lehtinen lo sabe y está consciente de las advertencias. “Si podemos diseñar un proyecto de ley en conjunto con el senado, creo que podremos ayudar a muchísimas personas", agregó.
La presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara también dijo que “muy pronto mis amigos, los Congresistas Mario Diaz-Balart (republicano de Florida) Y Luis Gutiérrez (demócrata de Illinois) y otros en el pequeño grupo bipartidista de legisladores (Grupo de los Siete) presentarán su plan migratorio”, pero no anticipó si el proyecto incluirá una vía de ciudadanía para los indocumentados.
Sin reforma no hay votos
Juan José Gutiérrez, director del movimiento Vamos Unidos USA, en Los Angeles, California, señaló que el futuro de la reforma en la Cámara “es incierto porque el liderazgo del Partido Republicano todavía no se decide en favorecer a los inmigrantes indocumentados. Esto a pesar de que ellos saben que para tener serias posibilidades de recuperar la Casa Blanca deberán de cooperar en la resolución del problema migratorio”.
Pese a lo negativo del panorama, Gutiérrez dijo que “yo todavía tengo confianza que esta posición cambiará porque, de lo contrario, el Partido Republicano estaría cometiendo un suicidio político en cuanto a ganar la presidencia en futuras elecciones”.
Sobre el papel que debería jugar la Casa Blanca, el activista dijo que “lo menos que debemos esperar es que arroje toda la carne sobre el asador. Es decir, que ejerza toda la presión posible sobre los republicanos para convencerlos de que no bloqueen el voto sobre la reforma”.
Nada claro
Para la antropóloga Helen Hamilton Rivas, en Birmingham Alabama, una defensora de los derechos de los inmigrantes, “la bola de cristal está nublada en cuanto a cuál plan se debatirá cuando regresan los representantes”.
Dijo que no cabe la menor duda que los miembros del ‘Tea Party’ ”quieren aún más castigos” y no persiguen otra cosa que “más militarización de la frontera”, un tema que, dijo, obligó al Senado a realizar “muchísimas concesiones para los que quieren una verdadera reforma”.
“Mi opinión personal es poner a la mayoría de indocumentados ‘a salvo’” y señaló que “la idea de una reforma fraccionada no funcionará”, y que si el plan del Grupo de los Siete no incluye ciudadanía, “no será apoyada por el senado”.
Explicó que, desafortunadamente “lo que ha dañado mucho a los que quieren una reforma justa” es el vocabulario regado por antiinmigrantes y que se basa en palabras tales como “ilegal”, “invasión”, “violador de la ley”, “ladrones del trabajo”, “cargo para la economía”. Pero anticipó que la batalla se ganará en la Cámara si los grupos que defienden la reforma migratoria se mantienen unidos.
División peligrosa
Maribel Hastings, Asesora Ejecutiva de Americas Voice, señala que los republicanos de la Cámara de Representantes “están divididos. Unos pocos quieren reforma con vía a la ciudadanía y una mayoría sólo quiere medidas punitivas y de seguridad, y tampoco quiere arriesgar sus distritos que consideran ‘seguros’”.
Añadió que dentro de la oposición “unos creen que avanzar la reforma migratoria ayudará al Partido Republicano a atraer votantes latinos para ser más competitivos ante los demócratas en elecciones presidenciales”, pero advierte que “ha crecido el coro de los que dan por perdido el voto hispano y argumentan que la reforma migratoria no es necesaria” para ganar una contienda electoral. “Que con garantizar que más anglosajones conservadores salgan a votar, los republicanos reconquistarán la Casa Blanca”.
Hastings añadió que sin duda, la reforma migratoria ayudará a rehabilitar la imagen de los republicanos ante los votantes latinos, y que al final del día prevalecerá la opinión de los estadounidenses reflejada en las encuestas, que la mayoría apoya la legalización de los millones de inmigrantes indocumentados.
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