Dreamers trabajan en el gobierno de Los Ángeles

ImpreMedia Digital, LLC | Jul 03, 2013 | 4:18 PM

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Los tres jóvenes hispanos eran indocumentados hasta hace unos meses y gracias al programa de acción diferida se integraron a la fuerza laboral del país.

Los primeros contratados por el gobierno de LA

Tres jóvenes latinos caminan por un largo pasillo en la Alcaldía de Los Ángeles. Nadie creería que hace apenas un año eran tres indocumentados de los miles que viven en esta ciudad y que ahora son parte de la fuerza laboral en el segundo ayuntamiento más grande de Estados Unidos.
Ellos son los primeros “soñadores” —como se les conoce a los estudiantes sin papeles que lograron que el gobierno federal les concediera permisos de trabajo y detuviera su deportación a través de la Acción Diferida (DACA)— que son contratados por una entidad de gobierno en la ciudad. 
Y están haciendo historia en el cuarto piso del edificio de la alcaldía, como asistentes de la oficina del concejal del Distrito 1, Gil Cedillo. El plan es que ellos lleven su talento a una zona habitada por inmigrantes hispanos, los vecindarios de Pico-Union, Westlake y MacArthur Park. 
Ayer martes, en su segundo día laboral, los tres Dreamers —todos nacidos en México y traídos por sus padres a EEUU durante su infancia— aún trataban de asimilar no sólo la responsabilidad de ser los pioneros, sino el compromiso por estar en la institución donde se redactan leyes que suelen replicar en el resto de la nación y que está a cargo de 4 millones de residentes, la mitad de ellos latinos. 
“Estoy viviendo el sueño. Como yo digo: soy un ‘soñador’, pero creo que acabo de despertar. Es increíble, estoy feliz”, dice Alfonso Palacios, de 27 años y nacido en Ensenada, Baja California. Su madre lo trajo al sur de California en 1986, cuando él tenía unos meses de edad, para tratar su espina bífida, una malformación congénita por la cual ahora se apoya en una silla de ruedas para transportarse.
Palacios abandonó sus estudios de psicología en el Colegio Comunitario El Camino, en Torrance, por falta de dinero: no encontró empleo por su condición indocumentada. Después de eso fue instructor de artes marciales y nunca se imaginó ser parte del nuevo equipo de Cedillo.
La “soñadora” Ana Gómez nació en Jalisco hace 27 años. Cuando tenía siete, su familia emigró a Los Ángeles y siempre supo que no tenía papeles, pero el golpe le llegó al graduarse de la carrera de ciencias políticas de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA): sólo pudo colocarse como asesora de una organización sin fines de lucro en Boyle Heights. 
El pasado lunes ella vivió un día “irreal” al recibir un enorme paquete de formas que debía llenar para integrarse a la nómina del City Hall. “Es algo bonito saber que tienes toda la documentación que te piden. No es como antes que decías: ‘oh, ese renglón que pide el número de seguro social no lo puedo llenar’. Ahora es diferente”, comparte con una gran sonrisa.
En el caso de Pedro Ramírez, de 24 años y nacido en Jalisco, la noticia de que era indocumentado le llegó cuando intentaba enlistarse en las Fuerzas Armadas, su primera opción antes de ingresar a Cal State Fresno a estudiar ciencias políticas. “Mis papás nunca me dijeron”, cuenta.
Hoy que cursa una maestría en Cal State Long Beach, Ramírez quiere inspirar a otros jóvenes. “Somos los primeros, pero no seremos los últimos”, señala el joven, criado en el Valle Central de California.
“Tenemos que ser ejemplo para los que siguen”, expone por su parte Gómez. 
“Yo me voy a dedicar a abrir puertas, como un día me la abrieron a mí”, asegura Palacios.
El concejal Cedillo no titubea en decir que estos muchachos son “los futuros líderes de California” y celebra anticipadamente su aporte a una zona que en un 46% está compuesta por inmigrantes. “Ellos entienden lo que es usar el autobús, lo que es vivir en las sombras […] Quiero que mi oficina sea un rostro familiar para mi distrito”, señala el funcionario.
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