Nueva denuncia de explotación laboral en Estados Unidos

Univision.com | Jun 25, 2013 | 7:11 PM

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La mujer creyó que resolvería su situación económica cuando diplomáticos de su país la contrataron como empleada doméstica.

Empleada doméstica de origen peruano ingresó legalmente a Estados Unidos para trabajar en casa de diplomáticos

El noticiero Univision reveló el martes un nuevo caso de explotación laboral en Estados Unidos. La víctima, esta vez, se trata María Ríos Fun, una inmigrante de origen peruano que vivió una pesadilla durante varios meses, hasta que logró escapar y pedir ayuda.
“Me forzaron a trabajar 16 horas o más todos los días, sin descanso al alguno”, contó Ríos, de 40 años de edad, la supuesta víctima de abuso por parte de sus empleadores. “Yo solamente podía salir de la casa cuando tenía que llevar a los niños a la escuela”.
Ahora dice sentirse libre y sin miedos caminando por las calles de Manhattan. Una libertad que, asegura, no conoció durante seis meses que laboró como empleada doméstica de una pareja de diplomáticos en Nueva Jersey.
Ríos trabajaba para Marita Puertas Pulgar, una diplomática de la misión peruana acreditada ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York y compañera sentimental de Alexis Aquino Albegrin, también diplomático del mismo organismo internacional.
En busca del sueño María fue traída legalmente a Estados Unidos desde Perú con una visa de trabajo y con un contrato como empleada doméstica, detallo el Noticiero Univision. El documento, aseguró la inmigrante, fue violado en todos los acuerdos estipulados.
“De los seis meses que he trabajado, nunca tuve ni siguiera 10 minutos para sentarme a descansar y menos para sentarme a comer”, cuenta.
El contrato estipulaba que Maria Ríos trabajaría 35 horas a la semana y percibiría un salario de $9.82 por hora y $14.73 por cada hora en tiempo extra (over time). También se le otorgaría habitación y baño privado y tres comidas al día, entre otras cosas. Pero nada de eso se cumplió, cuenta la inmigrante.
“Nunca supe verdaderamente lo que me pagaba, supongo yo, a mi parecer… de $200 a $500 (dólares) al mes”, explica.
En vez de una habitación privada, a Ríos le dieron un sótano sin calefacción, asegura ella. Y agrega que durante los seis meses de trabajo solo tuvo tres días libres. Asegura haberse sentido como una esclava.
“Lavamanos, del más pequeño, cocinar planchar…”, relata.
No es el primero
Los casos como el de María Ríos son muy comunes en Estados Unidos, dice Jessica Peñaranda, de la Safe Horizon, grupo de ayuda a víctimas de explotación laboral que brinda asistencia a Ríos.
“Muchas de las personas que vemos en nuestro programa, han sido trabajadoras domesticas, empleadas en un hogar”, explica Peñaranda.
Aparte de los trabajos de limpieza que llevaba a cabo en la residencia de la diplomática, Ríos cuenta que tenía que cuidar cuatro niños de 15 años a 18 meses de edad. Y llevar al mayor a la escuela. Y asegura que le limitaban la comida.
“Para yo comer algo tenía que pedir permiso, me controlaban mucho la mucho la comida”, añade. “Mi cena era una taza de café y un pan  con mantequilla, si lo había”.
Un día Ríos -quien trabajaba como empleada doméstica en su país de origen- se armó de valor y llamó por teléfono a la Línea Nacional para Víctimas contra la Trata de Personas. Se enteró del número por unos documentos que le llegaron de la Embajada de Perú. Luego de contactarlos, el 27 de abril huyó solo con lo que tenía puesto. Ahora está demandando a sus ex patrones.
Batalla legal
“Ella ha presentado una demanda civil contra las personas que la abusaron y está actualmente en una Corte de Distrito Federal de Nueva Jersey”, dice Dana Sussman, la abogada de Ríos. “Sólo quiere que le paguen lo que ganó bajo el marco de la ley y bajo su contrato”.
Los demandados respondieron a la petición de una entrevista por medio de un comunicado.
“La demanda nos fue notificada el 14 de junio de 2013”, se lee en la nota. “Procedimos a informar de ello al Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú así como a la Oficina de Asuntos del país anfitrión de la Misión de los Estados Unidos ante las Naciones Unidas”.
Agregan que “nos hemos visto sorprendidos por las imputaciones alegadas por la señora María Esmeralda Ríos Fun, las cuales rechazamos categóricamente. Nos abstendremos de realizar mayores declaraciones a fin de no perjudicar en modo alguno su desarrollo”.
Según María Ríos, una semana después de haber huido de la casa donde trabajaba, en Nueva Jersey, regresó a ella acompañada por agentes de policía para recoger sus pertenencias, incluyendo su pasaporte porque su ex patrón le dijo que ya las había tirado a la basura. Y que el pasaporte lo había regresado a Perú para que revocaran su visa. Y que muy molesto le pidió que abandora la propiedad.
“Quiero justicia por todo el daño, el engaño y el abuso que hicieron conmigo”, dice Ríos. “No es justo que venir con tanta ilusión para el progreso de mis hijos para regresar sin nada”.
Los diplomáticos peruanos tienen hasta el 5 de julio para responder a la demanda de Ríos. María está en proceso de una  visa para victimas de trata de personas, reportó el periodista Pedro Ultreras para el noticiero Univision.
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