Para las víctimas invisibles de la violencia, la Visa U puede ayudar

Univision.com | Jun 24, 2013 | 12:28 PM

Indocumentados que han sido víctimas de abusos pueden solicitar que se les permita quedarse en el país, pero algunos corren el riesgo de ser deportados si hacen denuncias

(Advertencia. Este artículo puede contener descripciones explícitas de sexualidad no aptas para menores de edad. Recomendamos discreción.)
Por: Sarah Childress, FRONTLINE Uno de los grandes temores de los indocumentados que han sido víctimas de abuso físico o sexual es que los traten como a Isaura García. Hace dos años ella llamó a la policía después que su novio la empujó, la golpeó y la echó de la casa. No fue la primera vez. García había recibido varias golpizas previas que la llevaron hasta la sala de emergencias.
Cuando llegó la policía, ella trató de explicar, en un precario inglés, lo que le había pasado. Pero la policía arrestó a García en lugar de aprehender a su novio, culpándola a ella por la pelea.
A García le tomaron las huellas digitales, la ficharon y la llevaron a la cárcel. Bajo una nueva política denominada Comunidades Seguras, sus huellas fueron remitidas al Servicio de inmigración y Control de Aduanas (ICE), el cual determinó que ella era una indocumentada.
Cuando la policía comprendió que García había sido la víctima y no la victimaria, le retiraron los cargos de asalto. Pero como ya estaba en la lista del ICE, se le abrió un proceso de deportación a México y separada de su hijo pequeño.
Cuando la Unión Americana de Libertades Civiles (American Civil Liberties Union, ACLU) intervino con una protesta pública, el ICE desistió del proceso de deportación. Siendo García una sobreviviente de violencia doméstica, calificaba para la denominada “Visa U” que permite a las víctimas de abuso sexual, tráfico humano y otros delitos permanecer legalmente en Estados Unidos, siempre y cuando ayuden a las autoridades en la investigación y pueden, más adelante, solicitar la ciudadanía.
En la actualidad García vive en Los Ángeles, California, esperando que se tramiten sus papeles, dijo su abogado.
Pero aun hoy, le dijo García a la ACLU, de haber sabido que por llamar a la policía la hubieran podido deportar, “jamás hubiera llamado.”
Dos programas, dos políticas
Estados Unidos ha emitido Visas U desde 2008 en el marco de la Ley sobre Violencia Contra la Mujer. En los últimos años el número de solicitudes ha repuntado. Por ley, anualmente sólo se pueden otorgar 10 mil de estas visas, pero el año pasado los La Oficina de Ciudadanía y Servicios de Inmigración (USCIS) recibieron más de 24 mil solicitudes. El programa busca alentar la cooperación de la comunidad, como García, para que ayuden a la policía a detener a quienes perpetren este tipo de delitos violentos.
Pero según abogados de inmigración son muchas más las víctimas de abuso que no denuncian sus casos o que, a pesar de todo, son detenidas y deportadas debido al programa de Comunidades Seguras lanzado en 2008, pero que solo este año entró en efecto en todo el país. Estos abogados dicen que el programa es un contrasentido respecto las Visas U, y como resultado vuelve a empujar a la clandestinidad a las víctimas de violencia doméstica y otros crímenes.
[El programa de] Comunidades Seguras funciona así: cuando la policía detiene a alguien, le toman las huellas digitales. Esas huellas son enviadas al [Servicio de Inmigración y Control de Aduanas] ICE, que puede detener a cualquier persona presuntamente indocumentada y abrirle un proceso de deportación.
El ICE dice que se concentra en personas sospechosas de haber cometido delitos graves. Pero cada año deporta a unas 400 mil personas, y el año pasado solo 55% de los deportados tenía algún prontuario policial. A comienzos de este año ICE liberó a 2 mil detenidos para reducir costos. Muchas de estas personas no ameritaban haber sido detenidas, en primer lugar, dijo ante el Congreso John Morton, director saliente de ICE.
Efecto escalofriante
La interacción de los cuerpos policiales con el ICE ha hecho que muchos Latinos se sientan recelosos de las policías locales, según una reciente encuesta realizada entre Latinos estadounidenses o nacidos en el extranjero. La encuesta fue hecha por la Universidad de Illinois en las zonas metropolitanas de Chicago, Los Ángeles, Houston y Phoenix.
El 44 por ciento de las personas consultadas indicaron que es menos probable que contacten a la policía si son víctimas de un crimen, por temor a que las autoridades les pregunten por su estatus migratorio. La cifra pasa a 70% entre los inmigrantes indocumentados, pero sigue siendo alta para ciudadanos estadounidenses y extranjeros con residencia legal.
Las víctimas de violencia domestica de por sí don menos propensas a reportar abusos que las víctimas de otros delitos, y los abogados de inmigración advierten que el daño se intensifica con amenaza de deportación de las víctimas o sus parejas, hecho que puede hacer aún menos probable que llamen a la policía.
Frecuentemente las victimas quieren que cese el abuso, pero no quieren que sus parejas sean deportadas, especialmente si tienen hijos en común.
“Deportación es extrañamiento”, dice Julie Dinnerstein, una abogada del Proyecto de Intervención de Inmigración Santuario para Familias. “Cualitativamente es diferente a una sentencia de prisión. A nadie lo condenan a cadena perpetua por un simple asalto con un arma, pero la proscripción es una condena de por vida. Eso es mucho más grave que lo que recibiría cualquiera por un asalto simple.”
La red de inmigración
Para muchos inmigrantes indocumentados que han sufrido abusos, la amenaza de deportación es algo tangible. Marisol Arriaga, una abogada de la Legal Aid Society (Sociedad de Asistencia Legal) en Nueva York, dice que su práctica ha estado cambiando en los dos últimos meses desde que entró en vigencia en el estado el programa federal Comunidades Seguras.
Arriaga dice que, en el pasado, sus clientes -usualmente víctimas de violencia doméstica o tráfico humano- le llegaban referidas desde refugios para mujeres y grupos de defensa.
Ahora son abogados defensores quienes llaman a Arriaga desde Rikers' Island, donde las víctimas de abuso son arrestadas por la policía junto con sus victimarios, y luego son transferidas a centros de detención de ICE para deportación.
“Esto le da más fuerza a una de las amenazas conocidas de los victimarios” dice Arriaga. “En el pasado los agresores decían ‘voy a Hacer que te arresten y te deporten y me quedo con los niños’. Ahora [Comunidades Seguras] está creando un mecanismo verdaderamente fácil para hacer eso realidad.”
Arriaga dice que esto también ha cambiado la recomendación que les da a sus clientes respecto a colaborar con las autoridades. “Debo ser honesta con mis clientes. Es posible que te arresten y vayas a parar a un centro de detención de ICE” dice. “Sí, ese es uno de mis mayores temores y no quiero que me separen de mis hijos, aunque sea por cinco días, porque eso significaría que mi asaltante reciba la custodia de mis hijos, yo no sé si yo haría la llamada.”
Que dice ICE al respecto
No es la política de ICE deportar  a alguien que es víctima inmediata o testigo de un crimen, de acuerdo con un memorando emitido por esa dependencia en junio de 2011.
El memorando instruye al personal para que “ejerza toda la discreción procesal pertinente” para evitar deportar a testigos y víctimas de crímenes. En los casos donde las autoridades han llevado a la cárcel a víctimas de violencia domestica –algo que ocurre con “frecuencia” según el memorando – los agentes de ICE deben evitar procesar a estas personas para su deportación. Esos casos deben ser evaluados “individualmente”.
(Lea aquí el documento completo (PDF)
ICE también ofrece una línea a la que los abogados de inmigración o gente de la comunidad pueden llamar para reportar inquietudes acerca de deportaciones o detenciones: 1(888) 351-4024.
A pesar de estas políticas, los cambios de ICE “no han tenido mucho impacto, desde mi punto de vista, dice Kate Desormeau, una abogada del Proyecto Nacional de Inmigración de la ACLU. “Este memorando en particular es un débil paliativo y no le da tranquilidad ninguna a las personas que saben que de todos modos el ICE les va a tomar las huellas digitales cuando sean arrestadas.”
Cuando funcionan las Visas U
Las visas U han ayudado a muchas víctimas –con frecuencia mujeres- a escapar de situaciones de abuso.
A Ester Flores la trajeron de México a Estados Unidos siendo una niña. Creció en California y se casó con su novio de la secundaria. Pero en los inicios de su matrimonio, Flores dice que su esposo se lesionó en el trabajo y se tornó en adicto, primero a los analgésicos y después a las metanfetaminas. Estaba enardecido. En cualquier momento –dice- descargaba en ella toda su rabia.
"Es triste decirlo, pero a veces yo contaba los días para ver cuando se demoraría en darme la próxima golpiza”, señala. Flores llamó repetidamente a la policía y, al final, halló la manera de dejarlo.
Un día llegó a casa y él estaba escondido en el closet, esperándola. La golpeo severamente. Cuando ella pudo escapar, huyó con su hijo y llamó a la policía nuevamente. Su esposo fue acusado, hallado culpable y terminó siendo deportado.
Un centro de inmigración le informó a flores que era elegible para una visa U. Ella la solicitó en enero de 2011 y la obtuvo cinco meses más tarde. “Todo cambio en un abrir y cerrar de ojos” dice. Ahora podía trabajar legalmente y consiguió empleo como despachadora de una compañía de cerrajería.
Obtuvo su licencia de conducir y espera volver a estudiar para graduarse de cosmetóloga. El año que viene solicitará su residencia. Su hijo tiene buenas notas en la escuela.
Ahora soy más fuerte y no tengo miedo” dice. “Realmente aprecio la vida”.
Una larga espera
El creciente número de solicitudes ha creado un retraso en el otorgamiento de Visas U, dicen los abogados de inmigración. En la actualidad la espera es de uno 15 meses. Debido a que los solicitantes carecen de estatus legal, durante la espera no se les permite trabajar, lo que les hace difícil para salir adelante.
El año pasado, cuando llegó el momento de renovar la Ley de Violencia contra la Mujer, se le introdujo una enmienda en el Senado para incrementar provisionalmente el número de Visas U que se podían emitir para reducir el retraso. Los republicanos en la Cámara de Representantes mataron el proyecto de ley en parte como protesta a la propuesta. Al final la enmienda fue retirada de la versión final de la ley fue renovada en febrero de este año.
Existe una ley de 2008 que les permite a los solicitantes de Visas U recibir permisos de trabajo mientras esperan por la definición de su estatus migratorio, pero la USCIS jamás ha emitido uno de esos, dicen los abogados de inmigración.
Los solicitantes esperan un año o más a que sus casos sean procesados, dice USCIS en una declaración, agregando que “se están explorando opciones para agilizar la entrega de las autorizaciones de trabajo a los solicitantes que califiquen para ello.”
Mientras esperan por una Visa U, las mujeres solicitantes que tengan hijos que sean ciudadanos estadounidenses pueden solicitar estampillas de alimentos y subsidios de arrendamiento para sus hijos, y pueden quedarse en albergues designados para familias. Pero las mujeres solas y los hombres tienen pocas opciones, y con frecuencia revierten a la economía clandestina, trabajando clandestinamente en centros de lavado o restaurantes y viviendo en refugios para desamparados.
Stephanie*, una inmigrante en la ciudad de Nueva York, escapó de una relación abusiva y en agosto pasado solicitó una visa U. Lleva 10 meses esperando.
“Además de la cicatriz emocional de lo sucedido, solamente el poder volver a trabajar y ser parte de un ambiente laboral puede ayudarla a una a reconstruir su vida”, dice. Stephanie dice que es algo que ella está tratando de hacer.
“Una realmente se siente en el limbo. Ha sido sumamente difícil sobrellevar esto”, indica.
*Stephanie pidió que su nombre y detalles que pudieran identificarla no fueran publicados para no complicar más su solicitud.
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