Hijos de deportados sufren efectos secundarios negativos

Univision.com | Jun 10, 2013 | 1:18 AM
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Estudio revela que los hijos de padres indocumentados sufren depresión, bajo rendimiento escolar y crecen en ambientes más pobres.

Un estudio revela que los hijos de padres indocumentados cada vez sufren más por la deportación de sus padres, este efecto negativo se manifiesta en depresión, bajo rendimiento escolar y además crecen en un ambiente cada vez más pobre.
Viviana Ávila reporta a Univisión desde Chicago el caso de una familia que fue separada de un ser querido.
La ausencia de una reforma migratoria se ha convertido en un asunto de salud pública, así lo revela un nuevo estudio de Human Impact Partners quien asegura que la salud física y mental de los niños de padres deportados o que están en riesgo de deportación se está deteriorando.
“Muchos niños viven en estado de ansiedad continuo, no sabiendo si cuando vuelvan de la escuela van a encontrar a su mamá o a su papá en la casa o no” mencionó Héctor Machabanski, psicólogo clínico.
El informe indica que si la tasa de deportación continúa a este ritmo, este año 43 mil niños sufrirán deterioro en su salud física; 100 mil desarrollarán problemas de comportamiento y 83 mil hogares vivirán bajo una línea de pobreza.
Los niños Reséndiz sufren en carne propia estos efectos negativos a los que se refiere dicho estudio desde que su padre fue deportado a México pues ellos se han tenido que conformar con verlo vía internet.
“Ya van a hacer dos años que no lo vemos y ya queremos estar con él” dice triste Kasandra Reséndiz, hija de padre deportado.
La madre de la familia ha tratado de suplir el vacío de su esposo; sin embargo, los niños han comenzado a tener un pobre desempeño en la escuela.
El pequeño Carlos Reséndiz reconoce que su nivel académico ha cambiado “Bajando los grados, no participando en deportes o actividades”.
Desde el punto de vista económico, la situación de esta familia se vino al suelo; ahora Carlos, el hijo de los Reséndiz, también tiene que salir con su mamá para ayudarle a vender helados y chicharrones.
“Él es el que se encarga de todo, básicamente, de ayudarme a cuidar a sus hermanos, de irse a trabajar conmigo los fines de semana” menciona Josefina Reséndiz, madre de tres hijos.
Expertos indican que para hacerle frente al problema hay que hablar claro de la deportación de los padres.
“Cuando no se habla, cuando se esconde, el temor se vuelve mucho más grande” afirma Héctor Machabanski, psicólogo clínico.
El mensaje de la familia Reséndiz a quienes pueden cambiar las leyes es directo: “Porque le están acabando sus vidas a mis hijos, porque los están privando de crecer, de disfrutar su niñez” se pregunta Josefina Reséndiz.
Ante el impacto negativo que la deportación de alguno de los padres ha tenido sobre sus hijos, organizaciones comunitarias han comenzado a ofrecer asesoría psicológica a las familias afectadas.
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