Damnificados latinos dan su testimonio en Oklahoma

Univision.com | May 23, 2013 | 2:55 AM
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Dramáticos testimonios de latinos que perdieron sus casas, entre ellos algunos menores de edad nos cuentan su historia.

La familia Treviño mira las ruinas de su casa

Por suerte las autoridades piensan que ya tienen localizadas a todas la personas que estaban desaparecidas, no se esperan cambios en la cifra de muertos que quedo en 24, ahora se concentran en ayudar a quienes los perdieron todo aunque como pudimos constatar esta mañana para los damnificados lo más importante es que salvaron sus vidas y las de sus hijos.
Maria Elena Salinas entrevistó a la familia Treviño entre los escombros de lo que fue su casa, le explicaron dónde estaban el garaje, las recamaras, el baño, la cocina, la sala que ahora lucen irreconocibles pues no quedó ni una pared en pie.
Entre esos escombros y hierros retorcidos están los recuerdos de la vida que Víctor Treviño construyó para su familia, su música, los zapatos de su esposa, sus botas, la bicicleta de su hija Larissa; sin embargo, en lo que menos pensó cuando pasó el tornado por su barrio fue en sus pertenencias.
Su hija cursaba el cuarto grado en la escuela Plaza Towers, convertida en epicentro de la tragedia, la pequeña confiesa que tuvo miedo y que en el momento del tornado pensó en su familia.
“Cuando iba corriendo que llego y miro la basura, la escuela caída, uno piensa lo peor, yo pensé que ya no la iba a volver a ver (a Larissa)” confesó Víctor Treviño.
La pequeña Kaylee sobrevivó en la escuela
Un sentimiento similar sintió María Guadalupe Sánchez quien salió de su trabajo en medio del tornado al no saber de su pequeña Kaylee.
“Yo dije Oh my God mi hija está en la escuela, me dijeron y tu casa y yo dije mi casa no me importa, mi niña es la que me importa” mencionó María Guadalupe.
A sus escasos seis años de edad Kaylee tiene imágenes vívidas del momento. “Nosotros estábamos en el pasillo y todos los niños se hincaron y luego dos carros llegaron hasta ese pasillo” aseguró la pequeña.
Como en el caso de la mayoría de los niños Kaylee fue salvada gracias a que su maestra la cubrió con su cuerpo y sólo sufrió unos cuantos raspones en las piernas.
La niña asegura que no quiere regresar a la escuela, “a mí no me gusta la escuela” dijo Kaylee, sin embargo confiesa que la escuela sí le gustaba hasta antes del tornado.
La pequeña de seis años dijo que esta catástrofe le enseñó que “cuando viene el tornado tienes que hincarte con tus rodillas y doblar la cabeza y las manos”.
Víctor Treviño contempla los restos de su casa y mira hacia el futuro. “Materialmente no me importa ahorita, la verdad, todo lo que ve tirado ahí no me importa” aseguró Treviño.
Para él lo importante es que su familia está sana y salva y respecto a saber que Oklahoma es una ciudad muy propensa a los embates de tornados dice que ellos seguirán viviendo ahí.
La pequeña Larissa Treviño dijo que lo que más extrañaría son su colección de moños para el cabello pero más triste aún fue cuando esta noche se enteró que entre los fallecidos se encontraba una de sus compañeras de clase.
Julio Cordero llora al pensar que pudo perder a sus hijos
Un padre de familia filmó el tornado mientras manejaba desesperado con un sobrino a buscar a sus tres hijos que quedaron atrapados bajo los escombros en su escuela.
El hombre le relató a  Ricardo Arámbarri, reportero de Univisión, que cuando llegó al vecindario se le partió el corazón y pensó en lo peor.
Entre lágrimas, Julio Cordero recordó “no sabía en dónde estaban porque cuando yo miro la escuela y veo que está desecha, entonces yo pensé en mis tres niños, en el momento en que los abracé fue el momento más feliz que tuve”.
Para los niños la experiencia fue horrible se les cayó el techo de la escuela encima pero fueron rescatados sanos y salvos por la policía.
La familia Cordero perdió todos sus bienes menos lo más importante. Carmen Cordero, madre de esta familia dijo a Univision que fue una “experiencia muy dolorosa saber que tus hijos no van a estar ya más contigo pero cuando ya estábamos todos juntos, nos pusimos muy contentos, con una sonrisa, de verdad, de que lo material no nos interesaba”.
Los Cordero son indocumentados y fueron a pedir ayuda a la Ciudad de Dios, una iglesia hispana que está asistiendo a los indocumentados con los trámites. Es aquí precisamente que este miércoles el consulado mexicano llegó a asistir a personas originarias de ese país.
“En este momento es hacer un censo de los ciudadanos mexicanos que hayan resultado afectados por el paso del tornado aquí en Moore, Oklahoma” aseguró Edgargo Briones, Cónsul de México en Little Rock, Arkansas, “Estamos detectando miedo en la gente, hemos ya hablado con varios mexicanos que nos expresan temor, les decimos que no tienen porqué tenerlo” agregó.
A las personas indocumentadas que temen pedir ayuda por miedo a ser deportados recuerden que en estos momentos las autoridades no están exigiendo ni pidiendo ningún tipo de documentación sobre estatus migratorio para que nadie se quede sin asistencia.
Entre las víctimas fatales hay dos niñas hispanas
Dos niñas hispanas se cuentan entre los diez menores de edad identificados junto con otras trece de las veinticuatro víctimas fatales, confirmadas, que dejó el tornado que el lunes pasado arrasó el área de Moore, en Oklahoma, informaron este miércoles las autoridades.
El informe identifica como hispanas a Sydnee Vargyas, de siete meses que murió por golpe traumático en la cabeza, y Karrina Vargyas, de cuatro años, quien murió por traumas múltiples. La prensa local ha indicado que las pequeñas son hermanas, según la agencia Efe.
La lista incluye a quince personas de sexo femenino de las cuales once perecieron como consecuencia de traumas múltiples y cuatro por asfixia causada por la presión de escombros.
Seis de las nueve víctimas de sexo masculino murieron por traumas y heridas múltiples, y tres debido a asfixia mecánica, según el informe.
El periódico Daily Mail, de Oklahoma, informó que las hermanas Vargyas se encontraban en casa con su madre, Laurinda, quien "intentó protegerlas cuando ocurrió el tornado pero no pudo salvarlas de los vientos de más de 320 kilómetros por hora".
El diario publicó una fotografía en la cual aparecen Laurinda Vargyas y sus dos niñas, y otra en la que aparecen las niñas con su hermano Damon, de 11 años de edad, y Ari, de 8, que se hallaban en la escuela en el momento del tornado, y sobrevivieron.
Phillip Vargyas, un técnico de informática, dijo al diario que "tratamos de salir adelante pero es difícil saber adónde vamos, qué hacer".
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