Papa proclama nuevos santos y envía mensajes a México y Colombia

Univision.com | May 12, 2013 | 9:44 AM
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El papa Francisco canonizó este domingo a una monja de Colombia y a una mexicana.

Francisco denuncia el aburguesamiento de muchos cristianos

El papa Francisco proclamó los primeros santos de su pontificado, 802, entre ellos la colombiana Laura Montoya y la mexicana Guadalupe García Zavala, en una ceremonia en la que dijo que la indiferencia corroe las comunidades cristianas y denunció el "aburguesamiento" de muchos cristianos.
Sólo dos meses después de ser elegido papa, el argentino Bergoglio ha marcado un récord al elevar a la gloria de los altares y al culto universal a un número tan elevado de santos ya en su primera ceremonia de canonizaciones, destacó la agencia Efe.
Ante unas 100 mil personas reunidas en la plaza de San Pedro del Vaticano, el Obispo de Roma proclamó a la primera santa colombiana, la monja Laura Montoya y Upegui (1874-1949), a la también religiosa mexicana conocida como Madre Lupita (1878-1963) y a 800 mártires italianos asesinados en 1480 a manos de los otomanos por negarse a renegar de la fe católica y abrazar la musulmana.
La fecha de canonización de los 802 la fijó Benedicto XVI el pasado 11 de febrero, en el consistorio en el que anunció su renuncia al papado, por lo que están considerados los primeros santos del papa Francisco y los últimos de Ratzinger.
El ejemplo de la mexicana madre Lupita
En otro parte informativo, Efe señala que el papa destacó de la monja mexicana Guadalupe García Zavala, conocida como madre Lupita (1878-1963), su dedicación a los pobres y enfermos y exhortó a ir al encuentro de quienes tiene necesidad de atención, compresión y ayuda, "para llevarle el amor de Dios.
"Esta nueva santa mexicana nos invita a amar como Jesús nos ha amado y esto conlleva no encerrarse en uno mismo, en los propios problemas, en las propias ideas, en los propios intereses, sino salir e ir al encuentro de quienes tiene necesidad de atención, compresión y ayuda, para llevarle la cálida cercanía del amor de Dios, a través de gestos concretos de delicadeza y de afecto sincero", afirmó Francisco.
El papa subrayó que santa Guadalupe García Zavala renunció a una vida cómoda para seguir la llamada de Jesús, enseñaba a amar la pobreza, para poder amar más a los pobres y los enfermos.
Madre Lupita -destacó el papa- se arrodillaba en el suelo del hospital ante los enfermos y los abandonados para servirles con ternura y compasión. "Madre Lupita había entendido que significa 'tocar la carne de Cristo'".
"¡Cuánto daño hace la vida cómoda!, ¡cuánto daño hace el aburguesamiento del corazón!", afirmó el papa, que precisó que "tocar la carne de Cristo" significa dedicar la vida a los pobres, a los enfermos, a los abandonados.
"No tengáis miedo, que no os de repugnancia tocar la carne de Cristo", agregó.
Francisco destacó también que las hijas espirituales de Madre Lupita buscan reflejar el amor de Dios en las obras de caridad, "sin ahorrar sacrificios y afrontando con mansedumbre, constancia apostólica y valentía cualquier obstáculo".
Anastasia Guadalupe García Zavala (Zapopán, 1878- Guadalajara, 1963), que tomó el nombre de María Guadalupe, es la cofundadora de las Siervas de Santa Margarita María y de los Pobres.
Conocida como la "madre Lupita", ejerció como enfermera y se adaptó a una vida extremadamente sobria y en momentos de graves dificultades económicas para el hospital que regentaba, no dudó en mendigar por las calles hasta solucionar los problemas para sustentar a los enfermos.
Vivió la persecución
Le tocó vivir las primera décadas del siglo pasado, cuando la Iglesia católica fue perseguida en México. Desde 1911, tras la caída del presidente Porfirio Díaz, y hasta prácticamente 1936 la Iglesia fue perseguida por los revolucionarios Venustiano Carranza, Alvaro Obregón, Pancho Villa y sobre todo Plutarco Elías Calles en el período más sangriento de 1926 a 1929.
En estos años de persecución, la Madre Lupita, según sus biógrafos, arriesgando su vida y la de sus compañeras escondió en el hospital a algunos sacerdotes e incluso al arzobispo de Guadalajara Francisco Orozco y Jiménez.
No dudó en dar de comer y curar a los soldados que perseguían a la Iglesia y gracias a ello -subrayaron sus biógrafos- esos militares no sólo no molestaban a la congregación sino que hasta defendían a las monjas, dedicadas al cuidado de los enfermos.
La Madre Lupita murió con fama de santidad el 24 de junio de 1963, a los 85 años.
Actualmente las Siervas de Santa Margarita María y de los Pobres cuentan con 22 casas en México, Perú, Islandia, Grecia e Italia.
El milagro por su intercesión que la ha llevado a los altares se produjo en la persona de Wictila Godoy Salas, quien sufrió un derrame cerebral y curó de manera inexplicable para la ciencia. La mujer asistió a la canonización.
Abogó por México
En el mismo acto, el papa Francisco abogó por que la violencia "sea desterrada" de México y ese país "avance cada vez más por el camino de la solidaridad y la convivencia fraterna".
A la canonización asistió una delegación oficial mexicana encabezada por Roberto Herrera Mena, director general adjunto de Asuntos Religiosos de la oficina de la Presidencia.

Laura Montoya, contra la indiferencia

En tanto, el papa Francisco dijo que, por su parte, la monja colombiana Laura Montoya y Upegui (1874-1949), a la que proclamó santa, fue instrumento de evangelización primero como maestra y después como madre espiritual de los indígenas y enseña a vencer la indiferencia y el individualismo.
"Santa Laura Montoya fue instrumento de evangelización primero como maestra y después como madre espiritual de los indígenas, a los que infundió esperanza, acogiéndolos con ese amor aprendido de Dios, y llevándolos a Él con una eficaz pedagogía que respetaba su cultura y no se contraponía a ella", afirmó el pontífice.
El papa argentino añadió que esta primera santa "nacida en la hermosa tierra colombiana" enseña a los hombres a ser generosos con Dios, "a no vivir la fe solitariamente, ¡como si fuera posible vivir la fe aisladamente!, sino a comunicarla, a irradiar la alegría del Evangelio con la palabra y el testimonio de vida allá donde nos encontremos.
"Nos enseña a ver el rostro de Jesús reflejado en el otro, a vencer la indiferencia y el individualismo, acogiendo a todos sin prejuicios ni reticencias, con auténtico amor, dándoles lo mejor de nosotros mismos y, sobre todo, compartiendo con ellos lo más valioso que tenemos: Cristo y su Evangelio", subrayó.
El papa Bergoglio agregó que también las hijas espirituales de Laura Montoya viven y llevan el Evangelio a los lugares más recónditos y necesitados, "como una especie de vanguardia de la Iglesia".
Laura de Jesús Montoya y Upegui (Jericó, 1874-Belencito-Medellín, 1949), una maestra de escuela, defensora de los indígenas, escritora y mística, es la fundadora de la Congregación de las Hermanas Misioneras de la Beata Virgen María Inmaculada y de Santa Catalina de Siena y es la primera santa colombiana.
Delegación colombiana
El milagro que la ha llevado a los altares se verificó en la persona de un médico de Antioquia, Carlos Restrepo, que padecía un mal incurable y sanó de manera inexplicable para la ciencia tras encomendarse a la inminente santa.
Restrepo estuvo presente en la canonización y fue el encargado de presentar al papa una reliquia de la nueva santa, para la veneración.
La reliquia fue colocada en el altar donde se celebró la misa.
A la ceremonia asistió una delegación oficial de Colombia formada por 20 personas, encabezada por el Presidente, Juan Manuel Santos, y de la que formó parte su esposa e hijos; la canciller, María Ángles Holguín, y el presidente de la Cámara de Representantes, Augusto Posada.
Por parte de la Iglesia colombiana asistieron, entre otros, el cardenal arzobispo de Bogotá Rubén Salazar, Octavio Ruiz, secretario del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización; Ricardo Restrepo, arzobispo de Medellín; Roberto López, arzobispo de Jericó; Orlando Corrales, arzobispo de Santa Fe de Antioquia; Dario Monsalve, arzobispo de Cali; Emilio Aranguren, obispo de Holguin; Luis Sandoval; obispo de Apartado, Héctor Epalza Quintero, obispo de Buenaventura y Edgar de Jesús García Gil, obispo de Palmira.
Que sigan trabajando por la paz
En otro parte informativo, Efe destacó que el papa Francisco hizo votos para que "inspirados en el ejemplo y concordia" de la nueva santa colombiana, los colombianos "continúen trabajando por la paz y el justo desarrollo de su Patria".
"Que inspirados en el ejemplo de concordia y reconciliación de la madre Laura Montoya, los amados hijos de Colombia continúen trabajando por la paz y el justo desarrollo de su Patria", afirmó.
El Obispo de Roma también abogó para que por intercesión de madre Laura Montoya, el Señor conceda "un nuevo impulso misionero y evangelizador a la Iglesia".
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