Atentado en Boston, una semana después

Univision.com | Apr 22, 2013 | 9:52 AM

La periodista Blanca Rosa Vilchez, corresponsal del Noticiero Univision en Nueva York, cuenta sus vivencias

NUEVA YORK - Hoy se cumple una semana del atentado en Boston y es inevitable, después de haber estado allí desde el día en el que ocurrió, que las imágenes, el dolor de los residentes y mis propios recuerdos de los ataques terroristas en Nueva York me den vueltas en la cabeza y me acompañen casi permanentemente… Incluso en la primera actividad que hice con mi familia al regresar a casa.
Fui al Teatro para ver una obra en la que mi hija trabaja, en una Compañía de la que ella es parte desde los ocho años. Esta vez, uno de los temas era un niño que roba un grillo de un grupo de vecinos suyos provocando una gran tristeza en la propietaria y sus amiguitos. Y hasta un funeral para el pobre insecto al que el grupo ya daba por muerto.
El pequeño ladronzuelo, al sentirse delatado y después juzgado por el grupo en una especie de juicio popular, confiesa que lo hizo porque estaba aburrido y porque quería cambiar la rutina de su vida ese día. Que todo se había originado por su  aburrimiento. Ni más ni menos.
Buscando respuestas
No pude dejar de enlazar este argumento, de una obra escrita para niños, con lo que había vivido en Boston. Sobre todo después de haber escuchado decir al tío de los hermanos sospechosos de haber realizado el ataque, que el hermano mayor lo había hecho porque era un perdedor, y después de leer en la página de Facebook del sospechoso lamentarse por no tener amigos y no entender por qué no lo querían cerca.
Me pregunto, ¿en qué momento, al margen de radicalismos políticos, desviaciones ideológicas, luchas separatistas de raíces Chechenias de sus antepasados, estos jóvenes de 19 y 27 años toman el giro personal, o el desvío mental que los enrumba años después, a los fatídicos hechos del lunes pasado?
Escucho a los expertos en violencia decir que detrás de un terrorista o de un acto violento, en esencia, a nivel humano, hay una gran necesidad de atención, un insaciable sentimiento de grandeza, de poder, de omnipotencia. Y me vuelvo a preguntar si antes de todo eso… hubo también un sentimiento de aburrimiento.
Nadie escapa al aburrimiento
Recuerdo que cuando mi hija era pequeña, nos decía con relativa frecuencia: I  am bored, estoy aburrida. Y lo decía en los dos idiomas con firmeza y esperando que hiciéramos algo al respecto. Nuestra respuesta oscilaba entre: lee un libro, escucha música, haz ejercicio etc., etc., hasta que se nos ocurrió tomar el toro por las astas y decirle que el aburrimiento era algo que siempre la iba a acompañar. Que los Presidentes también se aburrían, que los doctores, los profesores, como su Papá y los periodistas, como su mamá, también nos aburríamos, no siempre, pero era un sentimiento que había que incorporar en nuestras vidas. Y aprender a lidiar con él.
No quiero trivializar lo que ha ocurrido en Boston. Tampoco sustentar que fue el aburrimiento la razón que llevó a los hermanos Tsarmayev a llevar bombas escondidas en ollas de presión al final de un Marathon y detonarlas, ocasionando la muerte a 3 personas, incluido un niño de sólo ocho años, y heridas a otras 170.
¿Es el aburrimiento un sentimiento peligroso? ¿Puede llevarnos a hacer daño en el afán de deshacernos de él? No tengo la respuesta, es sólo otra  pregunta en la larga lista para las  que no tenemos respuesta, pero que tenemos que insistir en seguir haciéndolas.
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