Dos familias unidas por un corazón

Univision.com | Apr 20, 2013 | 7:36 PM

Por Evelyn Baker

Para vivir se necesitan todos los órganos del cuerpo… Pero, se pudiera decir que el corazón es el más importante. Sobre el corazón, que se interpreta como un símbolo internacional del amor se han escrito poesías y canciones.
Camilo Valencia es un carismático músico del sur de la Florida que sabe lo importante que es sentir el latido de un corazón todos los días. A sus 53 años él ha recibido dos trasplantes de corazón. El primero fue hace diez años y su donante fue una mujer. Su recuperación tomó seis meses y Camilo quiso comunicarse con la familia de ella para agradecerles.
Él dice que le escribió una carta muy emotiva y personal, pero nunca recibió respuesta. La familia de su donante decidió no tener contacto con él. Y aunque Camilo dice que se sintió triste y un poco vacío, estaba alegre de poder tener vida, tocar su saxofón. Hasta que un día recibió una noticia que le preocupó: Ese corazón le estaba fallando. Las coronarias se estaban cerrando y si no se tenía otro trasplante, el pronóstico de vida para él era de dos o tres años.
Camilo dice que lloró cuando recibió el diagnostico, especialmente cuando se lo tuvo que decir a su hijo. “Si no hay donante, no te operan. Te mueres en la lista de espera,” nos explicó Camilo. Existen dos listas de espera, la crítica y la que no es tan crítica, según nos conto él. Su nombre aparecía en los últimos lugares de la segunda lista, pero tuvo suerte. Un corazón que había llegado a Miami desde Puerto Rico, era el más compatible con Valencia.
El corazón de Stefano
El corazón era de Stefano Steenbakkers, un joven de Puerto Rico de 17 años de edad, quien murió víctima de un asalto de automóvil a mano armada el año pasado.
Zorimar Betancourt, su madre, recuerda cómo el 24 de junio del 2012 ella se encontraba celebrando el cumpleaños de su hija Anna, junto a Stefano. La familia y varios amigos estaban en el municipio de Dorado disfrutando del sol y el mar, y al caer la noche, regresaban a casa.
Anna había invitado a algunas amigas a su fiesta, y Zorimar se subió en el auto con ellas. Stefano decidió irse adelante manejando la SUV de su abuela. “Él salió y se me quedaron las llaves. Tuve que subir a buscar las llaves y bajar. Por eso es que yo no iba tras de él,” dijo Zorimar. Stefano la llamó para saber si ella ya estaba en camino y ella le dijo que ya salía. Después, recibió una segunda llamada. Stefano le decía a su madre que tenía miedo. Un carro le había chocado por detrás y los ocupantes lo acosaban. “El saber el pánico que tenía ese niño por dentro, porque se le oía en la voz, y yo no poder hacer nada. Porque hubiese querido yo estar en ese carro en vez de él,” dijo Zorimar.
Cuando Zorimar llegó al lugar del supuesto accidente, encontró a Stefano desangrándose dentro del vehículo. Después notó balazos en una de las ventanas. Ella rompió los cristales para poder ayudar a su hijo. Stefano fue trasladado al hospital pediátrico del centro médico en San Juan, donde murió días más tarde. Una bala le había impactado la cabeza.
Alexis Amador Huggins, el presunto asesino, fue detenido junto a su cómplice, John Anthony Morales López. Dijeron que era un buen día para asaltar un vehículo, según los investigadores, aunque no llegaron a llevarse nada del auto. Ellos ahora enfrentan cargos federales, y pudieran ser sentenciados a la pena de muerte.
Al cumplir los 17 años de edad, Stefano Steenbakkers había decidido hacerse donante de órganos cuando hizo la solicitud para su licencia de conducir. “Ese es el regalo más grande que mi hijo me ha dejado a mí. Que él le dono sus órganos a cinco personas y el tejido sabrá Dios a cuantas más,” dijo Zorimar.
La pérdida de su hijo es lo más difícil que Zorimar ha tenido que enfrentar, pero lo que la sigue motivando es una misión muy personal: Conocer a la persona que tenía el corazón de Stefano.
Unidos por un corazón
La triste historia de la muerte de Stefano hoy tiene un nuevo capítulo.
Zorimar y Anna viajaron de sorpresa a Miami, Florida para conocer a Camilo, y poder tocarle el pecho para sentir el latido de su nuevo corazón... El corazón de Stefano.
El conmovedor encuentro se llevo a cabo el 15 de febrero, día después del día de los enamorados y la amistad. Un día significativo para Zorimar y Anna porque siempre lo celebraban con Stefano. Hoy, Camilo, Zorimar y Anna se consideran como de la misma familia y no pasa un día sin que hablen.
Zorimar llena el vacío de no tener a su hijo trabajando en la Fundación Stefano Steenbakkers cuyo lema es “cambiar al mundo un corazón a la vez.” Ella promueve la paz y la donación de órganos. Por su parte, Camilo ha producido una canción dedicada a Stefano, titulada “One Heart at a Time” (“Un corazón a la vez”).
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