Un “baño de sangre” que no fue lo que dijo el gobierno

Univision.com | Apr 20, 2013 | 5:43 PM

No todo lo que se dice en Venezuela es como sucedió, y no todo lo que sucedió lo dice el gobierno

Por: Daniel Lozano y Jacobo G. García El mundo despertó el martes pasado con las noticias de violencia opositora que llegaban desde Venezuela. Un “baño de sangre” provocado durante las protestas y múltiples acciones “salvajes” contra ambulatorios, centros de alimentación y sedes del chavismo. El oficialismo se lanzó en tromba a acusar a Henrique Capriles de estar detrás de estos hechos violentos. Maduro le calificó de “asesino”. La Fiscalía, el Tribunal Supremo y la Asamblea Legislativa amenazaron con procesarle por “rebelión civil”, “terrorismo” y “asociación para delinquir”. El aparato propagandístico del gobierno clamó por las “víctimas del fascismo”, “incendio del país” e “intento del golpe de estado”, a los que los patriotas se enfrentaron “constitución en mano”. Como suele suceder en la Venezuela del surrealismo mágico, la verdad es otra. El último ejemplo se vivió el jueves cuando Nicolás Maduro denunció la agresión a una médico cubana en Upata, pueblo del oriente venezolano. “Los ataques fascistas se mantienen. Le he ordenado al ministro Reverol que acelere la detención del grupo fascista. ¿Esta es la política de la derecha, atacar a una médica que está abriendo un CDI (centro de diagnóstico ambulatorio, con personal cubano) para recibir a los venezolanos humildes?”, denunció Maduro en cadena nacional de televisión obligatoria para todos los canales. Desmienten a Maduro El diputado opositor Américo D´Gracia, presente en Upata, tardó dos horas en desmentir a Maduro: “Yairi Ortega no fue atacada en el CDI, sino en una urbanización por otra mujer, algo estrictamente personal”. A esa misma hora, el chavismo rendía honores a los “ocho héroes y mártires de la Revolución”, muertos entre el lunes y el martes. Las investigaciones de la oposición y medios independientes han hallado distintas contradicciones en el relato oficial. El caso más emblemático ocurrió en La Limonera, un barrio del municipio caraqueño de Baruta, gobernado por la oposición. El carpintero José Luis Ponce, militante del PSUV, acudió en la noche del lunes en su moto a un llamado revolucionario para defender el CDI de Piedra Azul, “que estaba siendo incendiado”, según le informaron. Otra versión Con varias decenas más de sus compañeros, confirmaron que nada pasaba y decidió volver a su hogar, llevando en la parrilla de su motocicleta a Rosiris Reyes. En el camino, una hora y media después, fueron tiroteados desde una camioneta aparcada, provocándoles la muerte. El alcalde Gerardo Blyde anunció al país que el presunto asesino fue detenido en Maracay gracias a una operación conjunta de su policía municipal y el cuerpo de investigaciones del estado. Se desconocía el móvil del doble homicidio, pero de momento los hechos desmentían al gobierno: no se trató de un enfrentamiento con “grupos de la oposición” ni sucedió cuando defendían el CDI de un ataque que nunca existió. Precisamente estos CDI con médicos cubanos han estado en el ojo del huracán. Según el Gobierno, varias decenas habrían sido atacados. “He ordenado una investigación y hemos comprobado que es falso”, se defendió Capriles. Medios locales han confirmado la otra falsedad gubernamental. La ong Provea, organización de derechos humanos de corte progresista, también se ha sumado a esta tesis. Más desmentidos La familia del tercer “héroe” del chavismo también desmiente al Gobierno. José Bastardo no fue tiroteado en Sucre cuando celebraba la victoria de Maduro, sino todo lo contrario, durante la cacerolada opositora. Él también protestaba. En el cuarto homicidio, una grabación desmiente la versión oficial. El Gobierno afirma que Luis Polanco, militante del PSUV, murió tiroteado durante una protesta estudiantil en Zulia. Pero en un vídeo realizado por un vecino, citado por el diario El Nacional, se ve a hombres disparando desde el interior de una camioneta a los universitarios y a la Guardia Nacional respondiendo al ataque. En ese intercambio de disparos murió Polanco. Sobre la quinta víctima, Henry Rangel, natural de Anzoátegui, más dudas. El ministerio de Seguridad mantiene que el joven recibió ocho disparos en la espalda, pero no existe ninguna prueba independiente de que sea así. Tampoco el modus operandi apoyaría la información de Reverol. “La derecha quiso dar un golpe de estado. Gracias a héroes como mi Henry no pudo”, afirmó la viuda, María Rondón, tres recibir la Orden Libertador. Hay que recordar que sólo en el cierre de campaña de Maduro murieron seis personas, dos de ellas tiroteadas, sin que se halla investigado. Venezuela es el segundo país más violento del planeta: más de 21 mil homicidios se registraron en 2012, según el Observatorio Venezolano de la Violencia. La postura de la oposición La oposición insiste en que nada tiene que ver con estos crímenes, incluso aportó un vídeo en Anzoátegui, tomado en el momento en el que una sede del PSUV ardía bajo la atenta mirada de una decena de uniformados de rojo y ante la presencia de la policía. Uno de ellos echaba gasolina al fuego. Táchira fue escenario del sexto y séptimo homicidios. Leonardo Vera fue baleado durante la fiesta de los seguidores de Maduro. “En este caso estamos por determinar el móvil”, contradijo la Policía al gobierno. La segunda víctima es el agente Keler Guevara, asesinado el lunes de la “orgia de sangre” denunciada por el gobierno. “Los funcionarios han identificado a los responsables del crimen y trabajamos el móvil pasional”, declaró la policía a La Nación de San Cristóbal.
Los que no cuentan En cambio, desde el gobierno se ignoró otras muertes, atribuidas a sus radicales. Luis Velásquez fue tiroteado en Caracas por un grupo de motorizados chavistas, según denunciaron los vecinos. El jovencito se encontraba charlando con su primo Edixon, sin participar en la cacerolada que retumbaba en aquel momento en la ciudad. Luis murió y Edixon, con un balazo en la boca, permanece en estado grave. Carlos Castillo sí participaba en la cacerolada opositora del martes en Carabobo. Le costó la muerte. Una bala le atravesó el cuello. Cinco amigos que estaban con él también resultaron heridos. Vecinos atribuyen el ataque a “motorizados con los rostros cubiertos con camisetas rojas”. Un desmentido tras otro, incluido el más estrepitoso de todos contra Andrés Izarra, hombre fuerte de TeleSur. El exministro acusó a la policía de Baruta de infiltrarse entre radicales chavistas vistiendo a sus hombres de rojo. Y aportó un vídeo, donde se veía a un hombre con camiseta oficialista justo a las puertas de la sede central de la policía. Las cámaras de la comisaría confirmaron, horas más tarde, que se trató de un montaje: el hombre de rojo llegó en una motocicleta, se bajó en la puerta, esperó la llegada de un auto desde donde le grabaron, posó para la cámara y posteriormente partió. “Quiero decirle a Izarra que es un pésimo montador”, denunció el alcalde Blyde, dando por cerrado el caso.
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