EEUU busca a los autores de atentado en Boston

Univision.com | Apr 16, 2013 | 8:47 AM

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El mandatario se dirigió a la nación por segunda vez en menos de 24 horas y prometió encontrar a los responsables de los ataques.

Es un acto de terror, dijo Obama

El presidente estadounidense, Barack Obama, calificó de "acto de terror" los atentados en Boston, que dejaron tres personas muertas y más de 170 heridas, y precisó que todavía no sabe quién lo perpetró ni los motivos.
"La Oficina Federal de Investigaciones investiga esto como un acto de terror. Lo que no sabemos es quién lo llevó a cabo, no sabemos si fue un grupo extranjero o interior, o si fue la acción de un individuo", afirmó Obama en una declaración al país desde la Casa Blanca.
Las autoridades de Estados Unidos están movilizando imponentes recursos para esclarecer los atentados ocurridos en Boston, los primeros en suelo estadounidense desde los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, y que han conmocionado al país.
Los primeros informes señalan que anoche la policía registró un apartamento como parte de la investigación sobre las explosiones que el lunes mataron a tres personas e hirieron a más de 176 durante la maratón de la ciudad, informaron los medios locales.
Agentes de la policía local y las agencias federales allanaron una residencia en Ocean Avenue, en el área de Revere, a unos 15 minutos del sitio donde se produjeron las explosiones casi simultáneas que ensangrentaron las calles del distrito comercial de Boston.
La Avenida Boyslton donde se produjeron los atentados es esta mañana una "escena de crimen" enorme, vedada al tráfico y a los transeúntes.
El área, donde todavía yacen las vituallas dispuestas para los miles de personas que ayer participaban en la maratón de Boston, sigue acordonada, y en ella hay apostadas tanquetas de la policía y de la Guardia Nacional.
Un testigo, que cruzó la meta de la maratón, dijo a Efe que escuchó las explosiones y que la onda expansiva se sintió a varias manzanas.
EEUU se blinda
En las mayores ciudades de Estados Unidos hay un despliegue de efectivos policiales y del Gobierno Federal, mientras las autoridades procuran determinar quién detonó dos bombas cerca de la línea de llegada de la maratón.
En Washington, el alcalde Vincent Gray dijo que no ha habido amenazas de ataques en la capital de EEUU y que se llevarán a cabo, según lo programado, los desfiles por la Avenida Pensilvania en conmemoración de los 150 años de la emancipación de los esclavos.
Esta madrugada, en los puentes de acceso y áreas centrales de Washington era visible la presencia de destacamentos de policías fuertemente armados.
Aún no hay detenidos
Al menos tres personas resultaron muertas, entre ellas un niño de ocho años, y más de 176 fueron heridas, de ellas 17 en estado crítico, como resultado de dos bombas que explotaron en un breve lapso cuando el célebre maratón de Boston se encaminaba a su final.
Hasta el momento, no hay detenidos ni sospechosos y las autoridades no se han atrevido, al menos oficialmente, a calificar el suceso de "ataque terrorista", aunque todo indica que las explosiones son la expresión indudable de un "acto de terror", publicó la agencia Efe.
El presidente estadounidense, Barack Obama, en un mensaje desde la Casa Blanca se limitó a prometer a la nación que "todo el peso de la justicia" caerá sobre los responsables, pero admitió que el Gobierno no sabía quién había sido ni por qué había ocurrido.
"Todavía no sabemos quién lo hizo ni por qué. Y la gente no debería extraer conclusiones hasta que no tengamos todos los hechos. Pero que nadie se equivoque", advirtió Obama.
"Iremos hasta el final. Averiguaremos quién lo ha hecho y por qué lo ha hecho. Todo el peso de la ley caerá sobre cualquier individuo o grupo responsable de esto", aseguró.
Autoridades de EEUU se movilizan
El Buró Federal de Investigaciones, el FBI, ha asumido la dirección de las pesquisas, en las que también participan otras agencias federales como la Oficina para el Alcohol, el Tabaco, las Armas de fuego y Explosivos (ATF) y el Departamento de Seguridad Nacional, así como la Guardia Nacional y las policías estatal y local.
El papel protagonista del FBI confirmaría, según los observadores, que las autoridades siguen la pista de un acto criminal de naturaleza terrorista, aunque podría ser de origen tanto interior como exterior.
Según las primeras averiguaciones, las bombas utilizadas fueron pequeños artefactos, pero mientras no se determine el tipo de explosivo utilizado no se dilucidará si el ataque fue obra de algún individuo o grupo autóctono o de una organización extranjera.
En sus primeras comparecencias ante los medios, la policía de Boston indicó que no se habían recibido amenazas ni advertencias previas a las mortíferas explosiones.
Los atentados se producen en un momento en el que los estadounidenses están inmersos en un apasionado debate sobre el control de las armas de fuego, tras la matanza ocurrida a mediados de diciembre en la escuela elemental de Newtown, Connecticut, en la que perecieron una veintena de niños y varios de sus profesores, acribillados a balazos por un joven desequilibrado que terminaría suicidándose, publicó la agencia Efe.
Debate sobre control de armas
En el pasado, los intentos del Gobierno de poner límites a la circulación de las armas de fuego entre la población, sobre todo de las más mortíferas como los rifles de asalto, ha dado pábulo a los grupos nacionalistas más extremistas que defienden, incluso violentamente, el derecho a llevar armas en este país.
Según recordaba el diario The Washington Post, la perspectiva de una legislación federal sobre las armas de fuego ha exacerbado la actividad de los grupos "patrióticos" más violentos, de acuerdo con un reciente informe del Southern Poverty Law Center, un centro especializado en el seguimiento de estos grupos.
De acuerdo con esta organización, los grupos patrióticos han alcanzado niveles récord en 2012 y han experimentado un crecimiento del 813 % en los últimos cuatro años.
EEUU no había visto escenas como las de Boston, cuerpos ensangrentados, miembros desgarrados y expresiones de aturdimiento y dolor, desde los atentados perpetrados por Al Qaeda el 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono en Washington.
Pero el origen de las bombas de Boston podría estar mucho más cerca.
En una carta dirigida al Secretario de Justicia, Eric Holder, el mes pasado, el Southern Poverty Law Center alertaba de que, como en el período anterior al atentado de Oklahoma, se asiste a una multiplicación de las amenazas por parte de estos grupos que temen que el Gobierno acabe arrebatándoles sus armas.
Por estas mismas fechas, un 19 de abril de 1995, un terrorista americano, Timothy McVeigh, hacía estallar un camión bomba ante un edificio federal en la ciudad de Oklahoma y acababa con la vida de 168 personas.
Conmoción  mundial 
Los principales líderes mundiales mostraron su conmoción y solidaridad con el pueblo y las autoridades estadounidenses tras los atentados.
El presidente ruso, Vladímir Putin, en un telegrama enviado a su homólogo estadounidense, Barack Obama, calificó el ataque de "crimen salvaje" y ofreció la cooperación de Rusia para investigar la acción, ya que "la lucha contra el terrorismo exige que toda la comunidad internacional coordine sus esfuerzos".
Para el ministro de Deportes ruso, Vitali Mutkó, el atentado es un "serio aviso" para Rusia, que en los próximos meses será sede de importantes eventos deportivos como las Universiadas de Verano (Kazán), los Campeonatos Mundiales de Atletismo (Moscú) y las Juegos Olímpicos de Invierno de 2014 (Sochi).
La canciller alemana, Angela Merkel, mostró su "espanto" y subrayó que "nada justifica un ataque así de cobarde contra gente que se había reunido para asistir a un pacífico acontecimiento deportivo".
Merkel, al igual que señaló el ministro de Exteriores, Guido Westerwelle, mostró su esperanza en que él o los culpables sean presentados lo antes posible ante la justicia.
Tanto el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, como la jefa de la Diplomacia europea, Catherine Ashton, mostraron el apoyo de la Unión Europea al pueblo y al Gobierno estadounidense.
Ambos líderes comunitarios dieron su pésame a las familias de las víctimas y desearon una pronta recuperación de los heridos, mientras que el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, señaló, en su alocución inicial de la sesión del pleno de Estrasburgo, que "el terrorismo no se justifica nunca".
Igualmente el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, se mostró "profundamente consternado" por el atentado.
El Gobierno español mostró su apoyo y solidaridad al Gobierno y al pueblo de los Estados Unidos en estos "difíciles momentos" y reiteró su condición de "aliado firme e incondicional" en la lucha contra la violencia y el terrorismo.
Como un "acto de locura" fue calificado el atentado por el primer ministro irlandés, Enda Kenny, quien envió sus condolencias a la población de Boston, una ciudad que, dijo, es "tan irlandesa" como consecuencia de los miles de irlandeses y descendientes de estos que allí viven.
El viceprimer ministro y titular de Exteriores irlandés, Eamon Gilmore, calificó de "trágica" la situación y el presidente de la República de Irlanda, Michael D. Higgins, se declaró "profundamente apenado".
En rueda de prensa la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Hua Chunying, dijo que "China condena enérgicamente y se opone firmemente a cualquier ataque violento contra civiles. Expresamos nuestras profundas condolencias a las víctimas y nuestra simpatía a los heridos", entre los que hay una estudiante china que ha sido hospitalizada.
El Gobierno de Emiratos Árabes Unidos (EAU) calificó de "actos terroristas y criminales" las explosiones y, en un comunicado, el ministro de Exteriores, Abdalá bin Zayed al Nahyan, consideró que esas acciones "tienen como objetivo desestabilizar la seguridad de EEUU " al tiempo que afirmó que su país apoyará a Washington en la lucha contra el extremismo y el terrorismo.
Las autoridades policiales de EEUU investigan la explosión de dos bombas ayer durante la maratón en Boston, que dejó tres muertos -incluyendo un niño de ocho años- y más de 140 heridos, en lo que la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) calificó como un "posible acto terrorista".
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