Francisco volvió a romper el protocolo para bendecir a un discapacitado

Univision.com | Mar 19, 2013 | 5:09 PM
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Lo hizo a pesar de los riesgos a su seguridad. El gesto dio la vuelta al mundo y habla ya de una papa con un estilo muy diferente a los anteriores.

Un hombre con esclerosis lateral amiotrófica le rompió el corazón al papa y a millones de fieles en todo el mundo

No fue la primera vez y de seguro no será la última. El papa Francisco rompió el martes el protocolo vaticano, algo que para muchos era imposible. Y lo hizo cuando arribó a la Plaza de San Pedro en el día del inicio de su pontificado, el más importante de su vida como sacerdote.
Francisco entró a la plaza atestada de fieles sonriendo, con el brazo derecho en alto, bendiciendo. De pronto se detuvo el papamóvil convertible. El Sumo Pontífice bajó del vehículo y caminó hacia donde se encontraba un hombre con discapacidad, le besó en la frente y le acarició el rostro.
Regresó al vehículo y continuó su recorrido. Minutos más tarde inició la ceremonia donde fue ungido y ocupó el trono del apóstol San Pedro, convirtiéndose oficialmente en el papa 266 de la Iglesia Católica.
Mientras Francisco seguía el protocolo de inicio de su papado, entre los fieles el hombre que conmovió al papa sonreía mientras era sostenido en brazos.
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Césare Ciccoci
Cuando la ceremonia finalizó, el corresponsal de Univision en Roma, Pablo Monsalvo, fue en busca del hombre que detuvo el papamóvil e hizo al papa Francisco romper el protocolo. Se trata de Cesare Cicconi, de 50 años de edad, quien se quedó disfónico por la emoción del momento que acaparó la atención de cientos de millones de televidentes en todo el mundo.
“Sono Tanto emozionato” (Estoy muy emocionado), aclara su amigo Corrado Di Marco, un voluntario de una asociación que ayuda a personas sin movilidad a desplazarse.
Cicconi es un peregrino con el cuerpo prácticamente paralizado. Cuando el equipo de Univision le peguntó si le gustaba este papa, respondió que mucho.
Fue Di Marco quien alzó el cuerpo de Cessare en el momento que Francisco pasada frente a ellos. Fue gracias a este gesto que el papa se fijó en él e hizo detener el vehículo para acercársele, besarlo y bendecirlo.
Somos una familia
“Ahora ya somos más que amigos, salimos a pasear juntos, somos una familia”, explica Di Marco sin creer todavía la trascendencia del gesto que hizo en la Plaza de San Pedro.
Cessare fue diagnosticado con esclerosis lateral amiotrófica cuando tenía ocho meses de edad. Se encuentra paralizado por completo excepto una mano que mueve con la ayuda de un mecanismo.
Monsanto explicó que no es la primera vez que el peregrino es saludado por un papa. En 1982 participó en una audiencia privada de Juan Pablo II en la que, acompañado por varios fieles de su comunidad, recibió un beso en la frente del papa polaco Karol Wojtyla.
Ahora, con 50 años de edad, Cessare está huérfano. Su madre murió hace sólo unos meses y era quien se ocupada de él día y noche. Pero el dolor de la ausencia de su progenitora se vio mitigado por el afecto del papa Francisco, gesto que se convierte en una señal divina.
A la pregunta si tenía previsto ver nuevamente al papa, Cessare dice esperar que sí.
Quienes lo conocen describen a Cessare como un hombre feliz. “Tiene siempre una sonrisa, en 9 años solo lo escuche quejarse de algo una sola vez”, cuenta Di Marco.
Fanático del fútbol
Al igual que el papa, Cessare es fanático del fútbol. Es aficionado del Ascoli, mientras que Francisco va por el club San Lorenzo de Almagro, del cual es hincha. Y hasta va frecuentemente al estadio.
“Es una persona muy especial. A donde vayamos llama la atención. Y no solo porque está en una Camilla, sino por la luz y la energía que irradia”, dice Di Marco.
Los testigos que vieron cuando Francisco le besó, cuentan que el papa les dijo: “recen por mí”. Y que cuando le agradecieron por el gesto, el papa Bergoglio les dijo: “En realidad soy yo quien debe agradecerles la presencia aquí”.
Monsalvo dijo que el contraste de estilos es más que evidente. Benedicto XVI era un papa intelectual acostumbrado a debatir con filósofos y hacer gala de su inteligencia. En cambio Francisco siempre se ha mostrado cercano a la gente. Y que ahora que es líder de una Iglesia con 1,200 millones de feligreses, parece que no quiere cambiar a pesar de las dificultades que, seguramente, le está creando a los responsables de su seguridad en la Ciudad del Vaticano.
Una semana después de electo, todo indica que Francisco sigue siendo el mismo cardenal Jorge Mario Bergolio que todos conocen en Buenos Aires.
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