México conmemoró la expropiación petrolera

Univision.com | Mar 17, 2013 | 10:32 PM

Celebraron actos de posturas encontradas

México conmemoró los 75 años de la histórica expropiación petrolera entre protestas de la izquierda por una posible privatización de la empresa Petróleos Mexicanos (Pemex) y promesas del presidente Enrique Peña Nieto de que eso no se va a producir, aunque sí habrá una "modernización".
"Pemex no se vende ni se privatiza", afirmó Peña Nieto en un acto celebrado en la refinería de Salamanca (Guanajuato, centro del país), citó la agencia Efe.
La empresa pública, agregó, "debe transformarse y debe modernizarse", aunque "seguirá siendo patrimonio de todos los mexicanos".
El mandatario se defendió así de las críticas de la izquierda mexicana, que lo acusa de querer privatizar esta empresa pública, la primera generadora de ingresos fiscales y que tiene el monopolio de la extracción de crudo y de la distribución de las gasolinas.
Las protestas
En un acto celebrado en el Monumento a la Revolución de la capital mexicana, miles de personas se congregaron para defender el carácter público de Pemex, convocados por el Partido de la Revolución Democrática (PRD).
"Decimos sí hay que modernizar Pemex, modernizar sin privatizar, porque Pemex no se vende, Pemex se defiende y aquí estamos para seguir en esta lucha", aseguró en el acto el presidente nacional del PRD, Jesús Zambrano, quien llamó a todos los partidos de la izquierda mexicana a unirse en esa misión.
Zambrano recordó que Pemex es el soporte fundamental para la economía mexicana, ya que cerca del 40% de los ingresos que obtiene el Estado mexicano procede de esa compañía, que destina al fisco el 70 por ciento de las entradas por sus ventas.
Aseguró que la empresa "de ninguna manera está en quiebra", sino que está "en números negros", y por ello "debe ser pilar fundamental para el crecimiento económico y para la creación de empleo en los tiempos venideros".
El secretario general del PRD, Alejandro Sánchez Camacho, informó que el partido convocará a una consulta en agosto para que los ciudadanos respondan si quieren que se privatice la petrolera, entre otras cuestiones.
En el evento también participaron el alcalde de la capital, Miguel Ángel Mancera, y Cuauhtémoc Cárdenas, fundador del PRD, quien hace unas semanas presentó una propuesta de reforma para fortalecer la autonomía de operación de Pemex tanto en sus ingresos como en sus gastos.
El acto oficial
Poco después de este acto de la izquierda, en Guanajuato, Peña Nieto presentó seis líneas de acción para modernizar la empresa estatal, las cuales, aseguró, se corresponden con lo acordado en el Pacto por México suscrito entre las principales fuerzas políticas del país en diciembre pasado.
Las seis líneas incluyen establecer una nueva estructura de organización que mejore la toma de decisiones, alentar la ética corporativa y la responsabilidad social, y promover el crecimiento verde y el desarrollo de energías renovables.
Además, incentivar el desarrollo de cadenas de proveedores nacionales, orientar las inversiones hacia las actividades de mayor valor agregado y rentabilidad para el país y, por último, fortalecer su capacidad de inversión y desarrollo tecnológico.
Peña Nieto aseguró que si no se moderniza Pemex, "de continuar las tendencias actuales de producción y consumo", para el año 2020 México podría convertirse en un país estructuralmente deficitario en energía, y por ello hay que implementar una reforma para evitar que esto ocurra.
Pese a esto, el presidente explicó que al 1 de enero de 2013 las reservas probadas de crudo y gas en México ascienden a 13,868 millones de barriles de crudo equivalentes, que aseguran la producción para los próximos diez años y colocan a México "dentro de los 20 países con mayores reservas a nivel mundial".
México conmemoró el domingo la decisión adoptada en 1930 por el entonces presidente del país, Lázaro Cárdenas, de expropiar en favor de la nación los bienes muebles e inmuebles de 17 compañías petroleras que operaban en el país.
Meses después, el 7 de junio del mismo año, fue creada Pemex, una empresa que, según sus datos, es el quinto productor mundial de crudo.

El nacionalismo petrolero de México

En otro parte informativo, Efe destaca que numerosos sectores de la izquierda mexicana han quebrado sus lanzas en una nueva cruzada para frenar una mayor apertura al sector privado en la industria petrolera, como una medida para modernizar y capitalizar a Pemex.
Ambas partes no dejan de lanzarse acusaciones mutuas de "privatizadores" para unos y de "nacionalistas obsoletos" para otros, lo que amenaza con convertirse en un nuevo episodio generador de incertidumbre política y económica.
La empresa Pemex ha sido la piedra angular sobre la que descansa el nacionalismo mexicano, el fundamento de la soberanía económica y el principal sostén de las finanzas públicas.
Cualquier propuesta para abrir la industria petrolera a la inversión privada ha sido vista casi como una traición a la Patria, y una cesión del patrimonio de la Nación a intereses particulares, principalmente del extranjero.
Años atrás
Este dogma central del nacionalismo mexicano surgió el 18 de marzo de 1938, cuando el entonces presidente Lázaro Cárdenas expropió los bienes de 17 empresas extranjeras británicas y estadounidenses que se negaron a acatar las decisiones en materia laboral de la máxima autoridad judicial del país y el 7 de junio de ese año se creó Petróleos Mexicanos (Pemex).
En el decreto de expropiación, Cárdenas afirmó que la negativa de las empresas fue "lesionar seriamente los intereses económicos de la nación", lo que obligó al Gobierno no solo a "someter a las empresas petroleras" sino a tomar el control para evitar la "paralización inmediata de la industria petrolera, ocasionando esos males incalculables al resto de la industria y a la economía general del país".
Los activos expropiados fueron valorados por el Gobierno en unos 40 millones de dólares de 1938 y México terminó de pagar su deuda con las firmas expropiadas en 1962.
En 1978 la industria petrolera se confirma como el principal bastión económico con el campo Cantarell, en el Golfo de México, como uno de los más grandes yacimientos marinos del mundo, con 40.194 millones de barriles de reservas probadas de petróleo.
Pemex fue entonces el bastión de la economía protegida mexicana cuyo modelo entró en crisis durante la década de los años setenta, en parte debido al desplome de los precios internacionales del petróleo que dejaron a México con una enorme deuda.
A finales de la década de los ochenta empezaron a aplicarse políticas económicas dirigidas hacia la apertura comercial y junto con ello surgieron voces que cuestionaban el modelo de Pemex.
En 1999, el entonces presidente, Ernesto Zedillo, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), envió al Congreso una iniciativa de reformas para permitir la apertura del capital privado en la industria eléctrica y petrolera.
Pemex en la actualidad
Con la llegada de los Gobiernos del Partido Acción Nacional (PAN) de Vicente Fox (2000-2006) y Felipe Calderón (2006-2012) se realizaron diversos intentos para modificar el estatus legal de Pemex y permitir la apertura al sector privado, apoyados en procesos similares en otras partes del mundo.
En ambos casos, las iniciativas fueron congeladas en el Congreso debido a la fuerte oposición de la mayoría de legisladores y a las movilizaciones sociales que se generaron en torno a esos temas.
No obstante, con la caída de la producción y la exportación de crudo en México a partir de 2005 y el declive del yacimiento Cantarell, las voces en favor de la apertura se intensificaron.
En 2008, el Gobierno de Calderón logró la aprobación de una primera reforma energética que autorizó la presencia de empresas privadas en la industria petrolera mediante los denominados "contratos incentivados".
Actualmente, el Gobierno de Enrique Peña Nieto logró que las principales fuerzas políticas del país apoyaran un proceso de "modernización de Pemex", lo cual ha sido interpretado como un mecanismo para la apertura de la compañía, tesis negada recurrentemente por las autoridades.
Hoy Pemex cuenta con una plantilla de 150 mil trabajadores, ingresos totales por unos 131,752 millones de dólares y unos activos de 161,800 millones de dólares.
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