Ocho años después del último cónclave

Univision.com | Mar 11, 2013 | 12:50 PM

La moneda está en el aire, y el equipo de Noticias Univision está listo para la cobertura

Por: María Antonieta Colllins
Desde lo alto de la terraza del Colegio Santa Mónica veo el mismo panorama del conclave de hace ocho años y que me es familiar a lo largo de las coberturas vaticanas: la majestuosa la Plaza de San Pedro, con el edificio del antiguo Santo Oficio a mi izquierda y a la derecha el Palacio Apostólico.
Es el mismo espacio donde en 2005 con la emoción a flor de piel, como parte del equipo de Noticias Univision transmitiera la elección de Benedicto XVI.
Volver al mismo lugar me ha hecho retroceder el tiempo inevitablemente.
En estas horas previas me preparo mentalmente para lo que vendrá a partir de este martes: el inicio del conclave, y en especial mi vista se clava en dos puntos cardinales que ocuparan la atención: la chimenea de la Capilla Sixtina, y el balcón de la Logia central de la Basílica de San Pedro.
Ambos me causan emoción y misterio. Ambas serán las que nos desvelen el misterio.
Ni negro ni blanco
Sufrimiento de periodistas durante los primeros segundos en que sale el humo que avisa si hay o no Papa, ya que tratar de adivinar el color de la fumata que sale del mismo sitio donde el mayor testigo presencial es El Juicio Final de Miguel Ángel será en esta ocasión asunto de tener un muy buen ojo y sobre todo, de vencer el miedo para acertarle al color.
Para ser sincera nunca la vi ni negra ni blanca en la elección de Benedicto XVI, y me temo que ahora pase lo mismo, ya que en medio de los grisáceos y lluviosos días que nos esperan, seguramente que se verá del mismo color.
Por lo demás, me imagino, luego de esta larga espera de las Congregaciones Generales de los cardenales la tensión, cuando finalmente la fumata blanca nos diga que hay Papa, que junto al resto del mundo católico veamos abrirse el balcón de las bendiciones y lentamente aparecer al Protodiácono que nos diga: “Habemos Papam”.
En vivo
Nada más de imaginarlo me entusiasmo como lo haré entonces, aunque seguramente controlada porque estaré al aire en la transmisión y en esos instantes las emociones se guardan para otros momentos.
Pero diré para mi interior lo mismo: “Quien será? ¿Hubo sorpresa?” Y lo más importante: “¿Cómo se llamará? ¿Por qué la curiosidad?” Se la respondo. Porque un Papa actúa de acuerdo al que ha sido su inspiración.
Creo que ya es tiempo de que no haya más Juanes, Leones, Píos, Benedictos o Estebanes. Creo que es tiempo de algo más. Por lo menos un par de cardenales me han confesado tener listo un nombre “por si acaso” les toca a ellos.
Ojalá y las innovaciones vaticanas de los Papas alcancen en algo al futuro sumo pontífice para que escoja un nombre que no exista.
El número 266
Un nombre nuevo para el numero doscientos sesenta y seis.  Que sea como Juan Pablo I y Juan Pablo II: los primeros en tener un nombre compuesto, en ambos casos por el mismo pasado. Por Juan XXII y por Paulo VI de quienes fueron discípulos.
¿Que cual podía ser?  Ahh, uno que tendría además un gran significado: Francesco, Francisco, por San Francisco de Asís.  Hasta ahora no ha habido ninguno. Podría ser este su tiempo.
En fin. Que estamos a solo horas de volverles a ver en su recorrido desde la capilla Paulina a la Sixtina entonando el Veni Creator para que el espíritu santo sea quien les ilumine en la pesada y especial tarea de los próximos días: escoger al hombre que verdaderamente reestructure y reforme la misma Iglesia que, a decir del hoy Papa Emérito, por momentos le hizo sentir que estaba en la barca de Pedro en medio de la tormenta, y que el Señor parecía no haberle escuchado.
La moneda está en el aire, y el equipo de Noticias Univision está listo para la cobertura.
Aquí estamos literalmente, en este Vaticano que al decir de más de mil millones de católicos en el mundo, es el sitio más cercano al cielo.
Saludos vaticanos.
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