Precio de ciudadanía aleja a muchos residentes

Univision.com* | Mar 04, 2013 | 1:23 PM

Inmigrantes elegibles no solicitan la naturalización porque no tienen a mano los $680 que cuesta el proceso

El debate de la reforma migratoria sacó a relucir una vieja controversia: ofercerle la ciudadanía a los 11 millones de indocumentados que viven en Estados Unidos.
La aministía de 1986 abrió este camino para los 2.7 millones de indocumentados que se vieron favorecidos, pero de ellos menos de la mitad se naturalizaron, se lee en un reporte del diario The Wall Street Journal.
El diario señala que el camino hacia la ciudadanía para los inmigrantes sin papeles es un tema candente en las reformas a las actuales leyes de inmigración. Y que la preocupación de muchos es el costo del trámite. Quienes califican deben cancelar $680, aprobar un examen oral, constancia del pago de impuestos en los últimos cinco años consecutivos y una verificación de antecedentes penales.
"La gente cree que es automático, corto y fácil", dijo al diario Dan Siciliano, un profesor de la Escuela de Derecho de Stanford que estudia la inmigración. En realidad, dijo, "el camino a la ciudadanía es oneroso".
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Planes sobre la mesa
Los lineamientos de una propuesta bipartidista en el Senado, anunciada el 28 de enero, menciona un plan basado en cuatro ejes que incluye una dura ruta hacia la ciudadanía para indocumentados que primero pasen un proceso de verificación de antecedentes, pagen una multa y hablen inglés entre otros requisitos. Y que una vez califiquen, entren en un estado de no inmigrante que pudiera demorar 10 años antes de pedir la residencia.
El presidente Barack Obama presentó un día después un plan similar pero con una variante: que quienes califiquen no entren en un estado de no inmigrante sino que pidan de una vez la residencia que demoraría ocho años. Y que una vez conseguida la green card, esperen cinco años para pedir la ciudadanía.
The Wall Street Journal indicó que el plan del Senado (que todavía no se convierte en propuesta) cuenta con el apoyo de legisladores de ambos partidos, pero advierte que el la Cámara de Representantes existe una posición escéptica sobre el tema.
Recientemente la congresista Ileana Ross-Lehtinen (republicana de Florida) dijo al programa Despierta América, de la cadena Univision, que en la Cámara de Representantes había “muchos republicanos que apoyaban esta medida” (una reforma migratoria con una vía de legalización),  pero advirtió que el camino por delante será “duro”, “largo” y “tendido”.  Y aádió que “ojala que tengamos la ciudadanía, que es lo perfecto”, y que se no lograrlo incluirá “un estatus legal que no es lo perfecto, pero es lo posible”.
Menos de la mitad
Según el periódico, con la amnistía de 1986 sólo el 40% de los 2,7 millones de inmigrantes que recibieron la residencia o green card se habían convdertido en ciudadanos naturalizados al 2009, de acuerdo con un estudio elaborado por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
La ley de inmigración señala que los residentes legales permanentes que han vivido ininterrumpidamente en el país por espacio de cinco años son elegibles para pedir la ciudadanía.
Entre los requisitos, se incluye el pago de una cuota de $595 con el Formilatio N-400, $85 por la toma biométrica de huellas digitales, pasar una entrevista con un agente del servicio de inmigración, hablar y escribir inglés y tomar un examen que ide los conocimientos de la historia de Estadios Unidos.
El servicio de inmigración, al comienzo del proceso, entrega una lista con 100 preguntas que deben ser aprendidas. Durante el examen el agente encargado de la evakuación toma unas siete preguntas elegidas al azar.
Los residentes permanentes que tienen dificultades para navegar entre la burocracia del servicio de inmigración suelen contratar a un abogado que normalmente cobra honorarios entre los $ 500 y los $ 2 mil, dijo el diario.
Razones de peso
"No me he convertido en un ciudadano porque estoy aterrada de no pasar el examen", dijo María Jiménez, una mexicana de 47 años de edad que se benefició con la amnistía de 1986. Jiménez, quien  trabaja en una organización no lucrativa en Oakland, California, agregó  dijo que la tarifa es otro impedimento para hacerse ciudadana de Estados Unidos.
Uno de los principales lamentos de Jimñenez es no poder participar en una elección. “No soy ciudadana”, dice.
Según datos oficiales, más de 8 millones de residentes legales permanentes son elegibles para convertirse en ciudadanos estadounidenses y la mayoría de ellos son inmigrantes originarios de América Latina. Y casi dos tercios de los 5.4 millones de residentes legales originarios de México elegibles para pedir la ciudadanía aún no lo han hecho, revela un estudio del Pew Hispanic Center.
Millones expectantes
De aprobarse la reforma migratoria, millones de indocumentados podrán salir de las sombras, alejar el fantasma de la deportación y conseguir un permiso para trabajar legalmente en el país.
Algunos opositores a otorgar la ciudadanía a los indocumentados exigen más restricciones al proceso y dicen que los demócratas están a favor porque conseguirñan nuevos votantes para su partido.
En la elección presidencial de noviembre el 71% de los 12.2 millones de electores latinos votó por la reelección del presidente Barack Obama y destrabó el rema de la reforma migratoria en el Congreso.
Pero los demócratas por sí solos en el Congreso no podrán aprobar la reforma migratoria sin el apoyo republicano. El partido del presidente tiene 53 puestos de los 100 asientos en el Senado y necesita 60, mientras que la Cámara de Representantes está controlada por los republicanos y se necesitan 218 votos.
Reforma ultra conservadora
El ala ultra conservadora republicana se inclina por una reforma migratoria que incluya una nueva categoría de inmigrante legal sin la posibilidad de pedir la ciudadanía en el futuro. Jim Ziglas, un ex director del servicio de inmigración durante el gobierno de George W. Bush y actualmente investigador del Migration Policy Institute (MPI), dijo que esto sería “degradante” para la historia de Estados Unidos.
Una reciente encuesta del Pew Hispanic revelò que el 93% de los residentes que califican para la ciudadanía lo harían si pudieran, y citaron que las principales barreras eran “administrativas, lingüísticas y financieros” para no convertirse en ciudadanos.
Organizaciones que defienden los derechos de los inmigrantes y les brindan asistencia con el proceso de solicitud de ciudadanía, indicaron que la naturalización permite una activa participación civica y aumenta el nivel de confianza en los imigrantes.
Edgar Orellana, un inmigrante guatemalteco que se benefició con la amnistía de 1986, dijo que tras matricularse en cursos de inglés y clases de educación cívica en un centro comunitario, tomó juramento y se hizo ciudadano de Estados Unidos. Tras aprobarlo, dijo que "me sentí como un ciudadano de primera clase y verdaderamente parte de este país".
Orellana dejó el trabajo en un restaurante y abrió una escuela de artes marciales en Los Angeles, algo que, dijo, habría sido más difícil si no hubise solicitado y obenido la ciudadania.
Su hija, Suzel, que llegó al país siendo niña, obtuvo la ciudadanía derivada. Ella ganó becas para asistir a la Universidad de Brown y la Escuela de Derecho de Columbia. "Todo el mundo quiere ser parte de la historia de este país, si pueden", dijo Orellana. "Me siento muy orgulloso de ser un ciudadano estadounidense".
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