El último Ángelus del papa Benedicto XVI

Univision.com | Feb 24, 2013 | 9:43 AM

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El Papa Benedicto XVI rezó hoy su último Angelus y dijo a feligreses que tras retiro se dedicará a la oración.

No abandona la iglesia, pero orará de un modo distinto

El papa Benedicto XVI dijo el domingo ante 200 mil personas que el Señor le ha llamado a dedicarse todavía más a la oración y a la meditación, lo que hará "de un modo más adecuado a mi edad y fuerzas".
Antes de hacer efectiva su renuncia al Pontificado este jueves, Benedicto XVI rezó su último Ángelus en una abarrotada Plaza de San Pedro, en la que se congregaron miles de fieles, peregrinos y turistas, que quisieron despedirse del pontífice alemán y que incluso ocupaban la via de la Conciliazione y otras calles adyacentes a la plaza, informa la agencia Efe.
El papa, emocionado, fue interrumpido varias veces con aplausos de la multitud durante su alocución a los fieles.
Benedicto XVI, que en dos meses cumplirá 86 años, se refirió a su retirada "al monte" (Tabor) pero quiso aclarar que esto "no significa abandonar la Iglesia, es más, si Dios me pide esto es porque yo podré continuar sirviendo con las mismas condiciones y el mismo amor con el que lo he hecho hasta ahora, pero de un modo más adecuado a mi edad y a mis fuerzas".
"En este momento de mi vida siento que la palabra de Dios está dirigida a mí. El Señor me llama a 'subir a la montaña', a dedicarme aún más a la oración y a la meditación", dijo emocionado, citó por su parte la Agencia France Press.
Efe recuerda que la lluvia que estos días cae en Roma dio una tregua y brilló el sol, un detalle sobre el que bromeó el papa, asomado a la ventana del apartamento del Palacio Apostólico.
Benedicto XVI eligió para este segundo domingo de Cuaresma el pasaje del Evangelio sobre la Transfiguración del Señor del evangelista Lucas, en el que relata cómo Jesús se transfiguró mientras rezaba en una especie de retiro espiritual en el monte Tabor junto a Pedro, Santiago y Juan.
Al meditar sobre este pasaje del Evangelio "podemos extraer una enseñanza muy importante", dijo. En primer lugar, la primacía de la oración, sin la cual todo el compromiso del apostolado y de la caridad se reduce a activismo, sostuvo.
Encuentro con Dios
En Cuaresma "aprendemos a dar su debido tiempo a la oración, tanto personal como comunitaria, que da aliento a nuestra vida espiritual", aseveró el Obispo de Roma. "La oración no es aislarse del mundo y de sus contradicciones, como en el monte Tabor hubiera querido hacer Pedro, pues la oración reconduce al camino, a la acción", aseveró, de acuerdo a Efe.
"La vida cristiana -que escribí en el Mensaje para la Cuaresma- consiste en un continuo subir a la montaña para encontrarse con Dios, para después descender llevando el amor y la fuerza con el fin de servir a nuestros hermanos y hermanas con el mismo amor de Dios", agregó.
Después saludó a los peregrinos en siete lenguas y se retiró a sus aposentos. Los peregrinos pudieron seguir al papa gracias a cuatro enormes pantallas situadas de forma estratégica en la Plaza de San Pedro.
Se oyó el 'Cielito Lindo'
Aunque muchos romanos se acercaron a despedir a su también Obispo de Roma, en la Plaza de San Pedro se oyó hoy cantar "Cielito Lindo" por unos mexicanos con trajes típicos de Yucatán, mientras militantes de Acción Católica recitaban el rosario, atestiguó Efe.
"Santidad te agradecemos por tu pontificado", se leía en una pancarta que portaban unos cincuenta ecuatorianos de la Comunidad de San Mario.
El próximo miércoles, el papa Ratzinger celebrará su última audiencia general, esta vez, y a pesar de las posibles inclemencias del tiempo, en la Plaza de San Pedro y no en el Aula Pablo VI para dar cabida a los cerca de 200 mil peregrinos que se espera asistan.

'Un hito histórico'

El 28 de febrero, la salida de Benedicto XVI del helipuerto vaticano en un helicóptero a las cinco de la tarde marcará un hito en la historia de la Iglesia por su peculiaridad y será retransmitida en directo por televisiones de todo el mundo.
La señal la dará el Centro de Televisión Vaticano, que brindará unas imágenes únicas del traslado del aún Pontífice a la residencia estival de los papas, en Castel Gandolfo, donde puede asomarse a la ventana del Palacio para dar su último saludo como sucesor de Pedro antes de las ocho de la tarde.
Se espera que en estos días el papa promulgue el "motu proprio" para precisar algunos puntos particulares de la Constitución Apostólica sobre el Cónclave ("Universi Dominici Gregis"), para que el Colegio Cardenalicio pueda adelantar el cónclave y elegir a su sucesor.
Menos gente que con Juan Pablo II
Según el portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi, más de 100 mil personas asistieron al saludo dominical, nada comparado con el gentío que congregaba su predecesor Juan Pablo II antes de morir en abril del 2005, informa la AFP.
Como suele ser costumbre, Benedicto XVI se dirigió en varios idiomas a los peregrinos, entre ellos en español y concluyó con un sentido: "Estaremos siempre cerca".
"Es la última vez que lo podemos ver", confesó enternecido Enrique Rubio, un estudiante español de 22 años quien se encuentra en Roma con el programa europeo Erasmus.
"Al despedirse ha sido honesto, lo admiro. Ahora necesitamos un Papa como Juan Pablo II, que comunique con los jóvenes", agregó.
"Esta bendición es particularmente importante. El Papa es el icono del espíritu cristiano", comentó el italiano Gianpaolo, de 33 años, quien viajó desde L'Aquila (centro de Italia) para asistir a ese momento.
Sus últimos tuits
El papa envió también este domingo uno de sus últimos tuits: "En este momento particular, les pido que oren por mí y por la Iglesia, confío como siempre en la Providencia de Dios", escribió.
Según fuentes religiosas, perderá la sotana blanca aunque conservará el título de "Su Santidad Benedicto XVI", su anillo será destruido y dejará de ser infalible, el don que la Iglesia reserva sólo a los papas en el campo de los dogmas.
Los asistentes al Ángelus
Por su parte, la agencia mexicana Notimex informó que la gente comenzó a llegar desde tres horas antes del mediodía, momento en el que el pontífice se asomó a la ventana de su estudio personal en el Palacio Apostólico del Vaticano y saludó a la multitud congregada, pese a la fría mañana.
Jóvenes, familias con niños, ancianos, grupos parroquiales y movimientos eclesiásticos esperaron con paciencia durante dos o tres horas al Papa, cuyo mensaje no duró más de 10 minutos, como marca la tradición.
En la plaza se pudieron ver pancartas de todo tipo, con frases como "No estás solo!", "Tu, Pedro, Cristo en la tierra!", "Estás en nuestro corazón!" y "Benedicto XVI, de nuevo Papa!".
La AFP apuntó que las autoridades de Roma probaron un sistema especial de vigilancia en la plaza y movilizaron unos 100 mil policías y dispusieron francotiradores en lugares claves.
Cientos de voluntarios ayudaron a los peregrinos y turistas que deberán asistir a la histórica audiencia que coincide además con la celebración de elecciones legislativas claves en Italia.
¿Impotente ante la decadencia?
En tanto, la decadencia de la Iglesia que ha puesto en evidencia la soledad de Benedicto XVI y la impotencia que parece haberlo rodeado en estos últimos años es sin duda factor primordial de su renuncia, advirtió el escritor peruano Mario Vargas Llosa.
En un artículo de opinión en el diario español El País, apuntó que también constituye "un inquietante atisbo de lo reñida que está nuestra época con todo lo que representa vida espiritual, preocupación por los valores éticos y vocación por la cultura y las ideas".
El Premio Nobel de Literatura 2010 expuso que a Benedicto XVI le tocó uno de los períodos más difíciles que ha enfrentado el cristianismo en sus más de dos mil años de historia.
"La secularización de la sociedad avanza rápido, sobre todo en Occidente, ciudadela de la Iglesia hasta hace pocos decenios", refirió.
Este proceso se ha agravado con los grandes escándalos de pedofilia en que están comprometidos centenares de sacerdotes católicos y a los que parte de la jerarquía protegió o trató de ocultar y que siguen revelándose por doquier. Esto aunado a las acusaciones de lavado de capitales y de corrupción que afectan al banco del Vaticano.
Vargas Llosa indicó que el robo de documentos perpetrado por Paolo Gabriele, el propio mayordomo y hombre de confianza del Papa, sacó a la luz las luchas despiadadas, las intrigas y turbios enredos de facciones y dignatarios en el seno de la curia de Roma enemistados por razón del poder.
"Nadie puede negar que Benedicto XVI trató de responder a estos desafíos con valentía y decisión, aunque sin éxito", aseveró.
Explicó que en todos sus intentos fracasó, porque la cultura y la inteligencia no son suficientes para orientarse en el dédalo de la política terrenal y enfrentar el maquiavelismo de los intereses creados y los poderes fácticos en el seno de la Iglesia.
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