La reforma migratoria podría resultar más difícil de lo que muchos piensan

Univision.com* | Feb 05, 2013 | 2:06 PM

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La gran inquietud y el tema más espinoso, es qué hacer con los 11 millones de indocumentados. Lourdes Meluzá nos explica cómo comenzó el debate.

El camino hacia la ciudadanía para los indocumentados es un escollo que todavía no está resuelto

El escenario de la reforma migratoria es mucho más complejo de lo que muchos piensan. No se trata sólo de aceptar o no el debate en el Congreso y que la Casa Blanca respalde las discusiones, sino de cuántos indocumentados podrán ser legalizados, cuánto tiempo demorarán en salir de las sombras, cuánto tendrán que pagar en multas, qué camino deberán seguir para poder gestionar la residencia permanente y si, al final del camino, quienes sobrevivan podrán pedir la ciudadanía.
Una vez se conozcan las respuestas habrá entonces que preguntar si en cada paso hacia la legalización habrá residencia legal, un permiso de trabajo y autorización para salir y volver a entrar al país. Y por último, si habrá una reforma o se repetirá lo ocurrido en 2006, cuando fue cancelado un Comité de Conferencia que armonizaba dos proyectos y se desató una severa oleada antiinmigrante.
Hasta ahora sólo hay dos declaraciones de principios (una presentada por un grupo bipartidista del Senado y otra del presidente Barack Obama), el inicio de una audiencia en el Comité Judicial de la Cámara de Representantes y el avance de un plan que elabora en secreto un grupo bipartidista de la Cámara.
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La versión del Senado
El plan bipartidista del Senado se apoya en cuatro ejes: ciudadanía, seguridad fronteriza, verificación de empleo e inmigración legal. De la ciudadanía, advierte que ésta se activará cuando la frontera esté segura, y que cuando inicie, los 11 millones de indocumentados deberán primero ser fichados, pagar impuestos y cancelar una multa para optar por un estado de “no inmigrante” de carácter temporal, un período de prueba que, según ha dicho el senador republicano Marco Rubio (Florida), será de un tiempo “significante”.
Al término de ese plazo, el extranjero “no inmigrante” será nuevamente fichado, pagar una multa, presentar un historial de trabajo, pagar impuestos e iniciar el proceso para pedir la residencia temporal, proceso que en la actualidad, en algunos casos, demora hasta 23 años (dependiendo de la categoría en la espera por un cupo de visa disponible, que cada año por mandato del Congreso alcanza las 480 mil tarjetas de residencia o green card).
No está claro si después de recibir la green card y esperar cinco años, estos residentes podrán convertirse en ciudadanos de Estados Unidos.
El plan de Obama
El plan del presidente es similar al del Senado, excepto por dos puntos: seguridad fronteriza y camino a la ciudadanía. Obama asegura que lo actuado por su gobierno en los últimos cuatro años le permitieron asegurar la frontera y cumplir con la exigencia republicana, por lo que no debe haber impedimento para que el camino hacia la ciudadanía se abra una vez se apruebe la reforma.
De la ruta para alcanzar la ciudadanía, el plan de Obama no acepta el estado de “no inmigrante” y quiere que los indocumentados que califiquen (aquellos que carecen de antecedentes criminales, pagan impuestos y cancelen una multa, entre otros requisitos), comiencen se inmediato el proceso para conseguir la green card colocándose al final de la fila tal y como exigen los republicanos.
Obama también habla de mejorar el actual sistema de verificación de empleo (E-Verify), mientras que el grupo del Senado menciona la creación de uno nuevo para combatir la contrata ilegal y sancionar severamente a empleadores que, a sabiendas, contraten a inmigrantes indocumentados.
El plan de la Cámara
El plan bipartidista de la Cámara de Representantes, instancia que controlan los republicanos, se inclinaría más hacia el plan del Senado, pero con una posición más dura en el tema de la ciudadanía, según se desprende de las declaraciones que el lunes dio a Noticias Univision la congresista Ileana Ros-Lehtinen (republicana de Florida).
Al explicar detalles del proyecto, Ros-Lehtinen dijo que “ojalá que tengamos la ciudadanía, que es lo perfecto”, pero advirtió que de no lograrlo, incluirá “un estatus legal que no es lo perfecto, pero es lo posible”.
Ros-Lehtinen también dijo que estaba “moderadamente cautelosa” sobre los resultados finales, y agregó que el plan de la Cámara será presentado el 12 de febrero, que esa instancia esperará el voto del Senado y que probablemente haya una reforma migratoria en el verano, “pero le digo que para llegar a ese momento es duro, duro, duro, largo y tendido”.
Hay que ser “valientes”
En similares términos se pronunció el congresista Luis Gutiérrez (demócrata de Illinois) durante una entrevista con la periodista Satcha Preto el martes en Despierta América, horas antes del inicio de la primera audiencia en el Comité Judicial de la Cámara de Representantes. Dijo que no esperaba mucho por “la manera” en que fue organizada la audiencia, y que algunas de las personas que testificarían “tienen unas visiones (negativas) del pasado y no representan nada realmente”.
Gutiérrez dijo que al final del día no se verá “un avance en el debate”, y habrá que seguir insistiendo y defendiendo la reforma migratoria. “Lo importante es que se esté discutiendo, que se esté hablando, que tengamos un dialogo”.
El Comité Judicial, al igual que la Cámara de Representantes, está controlado por los republicanos. “Ellos son los que dictan quiénes son los testigos”, dijo. “Ellos ponen la mayoría de testigos que ellos desean”.
A la pregunta si creía que se logre concretar algo en 2013, Gutiérrez dijo que “yo creo que nosotros tenemos que ser valientes, tenemos que ser a veces reconciliadores” y citó que cada minuto “se deporta a una persona” y que cada hora “hay 12 niños ciudadanos de Estados Unidos que se quedan sin una mamá o un papá. Yo veo la urgencia del momento. Estoy sumamente optimista, pero vamos a tener que entrar en este dialogo y tenemos que hablarle a nuestra comunidad de la realidad de una reforma”.
Los pasos de Obama
Mientras de desarrolla la audiencia en la Cámara, el presidente Barack Obama se reúne el martes en la Casa Blanca con líderes sindicales y económicos para presentarles los beneficios de su plan, conseguir apoyos y seguir presionando al Congreso para que apruebe una versión amplia de reforma migratoria que incluya una vía hacia la ciudadanía para los 11 millones de indocumentados.
Simultáneamente, la jefa de la seguridad de Estados Unidos, Janet Napolitano, se encuentra en Texas inspeccionando operaciones con el fin de certificar que la frontera con México está segura, y con ello garantizar el siguiente paso de la reforma migratoria amplia, la apertura del camino hacia la ciudadanía para los sin papeles.
Durante el año fiscal 2012 el Gobierno de Obama gastó cerca de $18 mil millones en el cumplimiento de leyes migratorias y vigilancia fronteriza para, entre otras medidas, detener el tránsito y tráfico de indocumentados. La cifra superó en por lo menos 24% lo gastado por otras agencias federales juntas, entre ellas la Policía Federal de Investigaciones (FBI), la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) y el Servicio Secreto.
El informe, elaborado por el Migration Policy Institute (Instituto de Política Migratoria –MIP-) detalló que los fondos gastados estuvieron destinados a las oficinas de Aduanas y Protección Fronteriza (CPB), de Inmigración y Aduanas (ICE) y el programa "US VISIT" del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), encargado de fichar las huellas digitales y demás datos de los extranjeros que entran a Estados Unidos por cualquier puerto de entrada (marítimo, aéreo y terrestre).
En MIP dijo que en el mismo período el gobierno gastó unos $14,400 millones para las demás agencias federales encargadas de combatir la actividad criminal.
La lista de gastos incluye un aumento “drástico” para la Border Patrol (Patrulla Fronteriza), agencia que duplicó su número de agentes en los últimos siete años, hasta alcanzar los 21,370.
Guardia en alto
No solo en el congreso hay cautela. Algunos activistas que luchan por los derechos de los inmigrantes aseguran que no hay que bajar la guardia en el tema de la reforma migratoria.
“Los motores están calentando, los pilotos están posicionándose dentro de sus carros y las banderas pronto anunciarán que la gran carrera ha comenzado”, dijo Jorge Mario Cabrera, director de Comunicaciones de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes de Los Angeles (CHIRLA). “Es así de emocionante como podemos describir este momento histórico que estamos viviendo”.
Agregó que “la incógnita no es si esta será una faena sumamente importante para ambos partidos y si establecerá un legado del Presidente Obama. La cautela es no saber con exactitud de cuánta gasolina llevan esos motores, qué tan larga es la pista y cuántos obstáculos encontraremos en el camino. También debemos pensar en lo limpio que jugará cada piloto”.
“CHIRLA abogará en todo momento por un proceso justo, serio y humano hacia la ciudadanía para la gran mayoría de inmigrantes que contribuyen de mil maneras al progreso de este país, retorno de los deportados, reducción del estancamiento en procesos migratorios para reunificación familiar, programas de integración a los nuevos Americanos, protecciones y procesos justos a los trabajadores y eliminación de programas tales como “287g” y “Comunidades Seguras”, enfatizó el activista.
El sitio Político.com dijo que el tema de la ciudadanía para los indocumentados preocupa al ala ultra conservadora republicana, y que esto podría estancar el debate de la reforma migratoria.
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