El Poema de Richard Blanco para la toma de posesión

Univision.com | Jan 21, 2013 | 1:36 PM
Poeta cubano estará e... Poeta cubano estará e...
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Richard Blanco es un poeta gay y cubano que será parte del elenco para entretener al Presidente Barack Obama durante su toma de posesión del 2013.

WASHINGTON, D.C. - Hoy, el poeta oficial de la toma de posesión, Richard Blanco, recitó su poema "Un hoy" en la ceremonia de investidura del presidente Barack Obama y el vicepresidente Joe Biden.
El poeta cubanoamericano nacido en España rindió un homenaje al legado de los inmigrantes y la diversidad en Estados Unidos, y al compromiso comunitario, con motivo de la lectura de un poema original tras el discurso de investidura del presidente Barack Obama.
Blanco, de 44 años, es el primer poeta de origen hispano y el más joven que participa en la ceremonia de investidura en las escalinatas del Capitolio.
Durante su intervención recitó un poema escrito especialmente para la ocasión en el que recordó los esfuerzos de sus padres recién llegados a Miami, a quienes citó como inspiración.
A continuación, el texo del poema como fue escrito:
Un hoyUn sol brilló sobre nosotros hoy, encendió sobre nuestras costas,revelándose sobre las montañas, saludando las caras de los Grandes Lagos, difundiendo una simple verdad a lo largo de las Grandes Llanuras, y después corriendo a lo largo de los Rockies. Una luz, despertando los techos, bajo cado uno, una historiacontada por nuestros gestos silenciosos moviéndose detrás de ventanas. Mi cara, tu cara, millones de caras en los espejos de la mañana,cada uno bostezando a la vida, haciendo crescendo en nuestro día:autobuses escolares amarillo-lápiz, el ritmo de los semáforos, puestos de frutas: manzanas, limones y naranjas surtidas como arcoíris pidiendo nuestros elogios. Camiones plateados pesados con petróleo o papel--ladrillos o leche, pululando por carreteras a nuestro lado, en nuestro camino a limpiar mesas, revisar libros de contabilidad, o salvar vidas--enseñar geometría, o cobrar la comida como lo hizo mi madrepor veinte años, para que yo pudiera escribir este poema.
Todos nosotros tan vitales como la única luz a través de la cual nos movemos, la misma luz en los pizarrones con lecciones para el día: ecuaciones por resolver, historia por cuestionar, o átomos imaginados, el “Tengo un sueño” que seguimos soñando, o el imposible vocabulario de tristeza que no explicará los pupitres vacíos de veinte niños marcados ausenteshoy, y para siempre. Muchas oraciones pero una luzrespirando color en los vitrales, vida en las caras de las estatuas de bronce, caloren los escalones de nuestros museos y las bancas en los parquesmientras madres ven a niños resbalarse hacia el día.
Un suelo. Nuestro suelo, arraigándonos a cada tallo de maíz, cada cabeza de trigo sembrada por sudor y manos, manos recogiendo carbón o figando molinos en desiertos y cimas de colinas que nos mantienen cálidos, manos cavando zanjas, encauzando pipas y cables, manosgastadas como las mi padre cortando caña de azúcar para que mi hermano y yo pudiéramos tener libros y zapatos.El polvo de granjas y desiertos, ciudades y llanurasmezcladas por un viento—nuestro aliento. Respira. Escúchalo a través del bello estrépito del día de taxis tocando el claxon, autobuses lanzándose por avenidas, la sinfoníade pasos, guitaras y chillidos de trenes subterráneos, el inesperado pájaro de canto en tu tendedero.
Escucha: chirriantes columpios en parques, trenes silbandoo susurros cruzando mesas en cafés, Escucha: las puertas que abrimos el uno para el otro todo el día, diciendo: hello, shalom,buon giorno, howdy, namaste o buenos díasen el idioma que mi madre me enseñó—en cada idioma hablado al viento llevando nuestras vidassin prejuicio, mientras estas palabras libran mis labios.
Un cielo: desde que los Apalaches y Sierras reclamaron su majestad, y el Mississippi y Colorado forjaronsu camino hacia el mar. Da gracias al trabajo de nuestras manos:tejiendo el acero en los puentes, terminando un reporte más para el jefe a tiempo, cosiendo otra heridao uniforme, la primera pincelada en un retrato, o el último piso del Freedom Towerproyectándose en el cielo que cede ante nuestra resistencia
Un cielo, hacia el que a veces levantamos la miradacansada de trabajar: algunos días adivinando el clima de nuestras vidas, algunos días dando gracias por un amor que también te ama, algunas veces alabando a una madreque supo dar, o perdonar a una padreque no supo darte lo que querías.
Vamos camino a casa: a través del brillo de la lluvia o el pesode la nieva, o el rubor ciruela del anochecer, pero siempre—a casa,siempre bajo un mismo cielo, nuestro cielo. Y siempre una luna como tambor silencioso golpeando en cada techoy en cada ventana, de un país—todos nosotros--viendo las estrellasesperanza—una nueva constelación esperando que la cartografiemos esperando que la nombremos—juntos
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