Sasha y Malia, dos adolescentes en la Casa Blanca

AFP | Jan 17, 2013 | 12:57 PM

No ven la televisión y el ordenador sólo lo pueden usar entre semana para trabajos escolares

WASHINGTON, D.C. - Malia tiene 14 años. Es la mayor. Sasha, 11. Ambas han cruzado ya la línea de la adolescencia como cualquier otra chica. Sin embargo, hace cuatro años, cuando todavía eran unas niñas, ambas cambiaron sus vidas al cruzar el umbral de la Casa Blanca. Ahora se preparan para mantenerse lo más alejadas posibles de la exposición mediática en una época ya de por sí difícil.
"Barack y yo empleamos tiempo en verlas crecer", aseguró hace poco la primera dama, Michelle Obama, en una entrevista para la televisión.
Hace cuatro años, cuando su padre se convirtió en el hombre más poderoso del mundo, Sasha correteaba por la Casa Blanca, mientras que Malia no llegaba a su madre al hombro. Hoy Malia mide casi 1,80 metros y supera a su padre en altura.
"Estoy muy contenta de ver lo normales que son", explicaba Michelle Obama tras mostrar su preocupación por cómo les podría llegar a afectar este tipo de vida.
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Vidas semi-privadas
Durante cuatro años, Malia y Sasha han comparecido ante las cámaras cuando sus padres han querido: delante del árbol de Navidad, en el famoso indulto al pavo por el día de acción de gracia, en la convención demócrata...
Todos los días acuden al colegio acompañadas por un séquito de miembros del servicio secreto. Hacen deportes (baloncesto o tenis) mientras decenas de ojos les observan.
No tienen cuentas de Facebook, ni de Twitter, pero llevan una vida tan normal como la del resto de adolescentes de su edad, quedando con sus amigos, yendo de campamento, participando en competiciones...
En los últimos tiempos sus imágenes se han ido asemejando a la de su madre, demostrando el mismo gusto por cintunores, faldas y chaquetas de punto.
Como todos los demás
Sin embargo, vivir en la Casa Blanca no quiere decir que Malia y Sasha estén exentas de responsabilidades. De eso ya se ha encargado su madre que las ha obliga a hacer sus camas por la mañana y limpiar sus habitaciones.
No ven la televisión y el ordenador sólo lo pueden usar entre semana para trabajos escolares. Además, todos los días deben comer un plato de verduras, orden de su madre abanderada de la lucha contra la obesidad infantil.
"El presidente y su esposa parecen haber hecho un buen trabajo", dijo Doug Wead, un ex asesor de George W. Bush y autor de varios libros sobre las familias presidenciales, con una "mezcla de suavidad y firmeza por sus hijas".
"Muchos de los hijos de los presidentes me han dicho que su paso por la Casa Blanca fue uno de los mejores momentos de su vidas", porque después de la campaña, "papá volvía a casa todas las noches".
Es "Navidad todos los días" con "Apple enviándoles sus últimos gadgets" o viendo los últimos estrenos de cine en la sala de cine de la Casa Blanca con sus amigos, dijo.
©AFP
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