Los secretos de Hugo Chávez

Univision | Jan 12, 2013 | 5:45 PM

Por Elizabeth Cotte

En la cama de un hospital cubano también yacen en suspenso los secretos de Hugo Chávez; lo que nunca dijo o confesó y también lo que el gobernante pensó que nunca nadie sabría.
Algunos secretos se los llevará al otro mundo, pero otros se conocerán en éste. Serán divulgados cuando se anuncie su fallecimiento, cuando ya no importe darlos a conocer o cuando sea oportuno revelarlos.
De los secretos de Chávez hablarán aliados, conocidos y, aquellas personas que estuvieron en sus afectos. Pero también tendrán necesidad de descubrir lo oculto aquellos que se consideraron sus enemigos, quienes fueron ninguneados, los temerosos. Se escuchará de quienes quieran sacar provecho; de un lado los que querrán negociar datos por prebendas y hasta información por perdón. Hablarán muchos que recibiendo promesas por silencio quedaron en el olvido. Tal vez se escuchen confesiones de algún grupo de arrepentidos.
En cuestión de horas tras la muerte se abriría el chorro de secretos. Se hablará más claramente de su agonía, de su desesperación ante el dolor, y de la administración de barbitúricos y propofol para no sentirlo. Sedado o anestesiado tras la última y complicada operación, Chávez no pudo tomar ninguna decisión, ni fue capaz de procesar estímulos externos. Se sabrá cómo -sin sedación o anestesia- cuando lo sacaban del coma inducido tampoco le era posible atender los asuntos de gobierno o de estado como dijeron sus más estrechos colaboradores. Dejará de ser secreto que, en los últimos días en que se le pudo tener despierto, lo único en que se enfocaba el paciente era en obtener su alivio.
Muy posiblemente se podrá leer la copia de la ficha médica de Chávez. Para ese momento no importará su estado de salud, pero continuará viva la curiosidad de saber quiénes formaron el equipo médico y paramédico que diligentemente atendió a Chávez en el Centro de Investigaciones Médico-Quirúrgicas del reparto Siboney de La Habana. Quién o quiénes viajaron a Cuba desde Rusia, desde España o desde Brasil. Se sabrá de los especialistas que desde Venezuela también llegaron a la isla, y si es verdad que en algún momento –por desconfianza hacia lo que se hacía en el CIMEQ- se les pidió que llevasen su propia bitácora médica.
En cuestión de meses saldrán los “socios” y “prestamistas” a reclamar lo suyo y se sabrá de lo “ocurrente” y del fallecido mandatario para endeudar a su país, para ofrecer en garantía lo que no era suyo. Pero muy posiblemente pudieran transcurrir años antes de que se conozcan los asuntos más serios, o se investiguen los asuntos de los que se ha hablado “a voces”, como los arreglos y desarreglos con Irán, Rusia y China.
Cuando se les empiece a pedir rendición de cuentas a ministros firmantes de acuerdos y contratos tratarán de minimizar su responsabilidad argumentando que siguieron las instrucciones del caudillo. Un caudillo que compró lealtades permitiendo el enriquecimiento de su círculo más íntimo; mientras descalificaba a la oligarquía y su gobierno expropiaba lo que estorbaba o quería, Hugo Chávez daba permiso a quienes hoy llaman “boliburgueses”.
Entre lo que digan unos y otros -incluyendo a algunos gobiernos y gobernantes- no todo será malo, pero algunas cosas parecerán “peores”. Habrá detalles personales, colectivos y de estado.
Se hablará de mujeres y amantes. Se sabría quizás si es cierto que pagó por estar con una archiconocida modelo a quien le dio además un cuadro suyo por regalo; que ella lo dejó olvidado cuando salió de Venezuela y que Chávez se enojó muchísimo. ¿Hablará la mujer a quien la periodista venezolana Patricia Poleo se refiere como “La Evangélica”?
Además de secretos de amor, se conocerá de traiciones, de negociaciones y dinero, de espionaje y terror. Se leerá de los miedos y obsesiones de Chávez, de lo que se aprovecharon muchos y del miedo y obsesiones de otros de quienes Chávez se aprovechó.
Para ofrecer a la historia cuenta de lo sucedido, se levantará el velo a más fotos, a videos y grabaciones y se publicarán documentos hasta ahora celosamente guardados. Uno que otro dirá lo que sabe como un cobro de cuentas pendientes, y como suele suceder –y ha sucedido- habrá fuentes anónimas pero creíbles. De este último grupo ya algunos han comenzado a soltar prenda. Ya circulan por los medios sociales muchas fotos de ahora y de antes, incluyendo varias de abril 2002 cuando el presidente “intentaba negociar” con militares su salida del poder; asegura el tuitero @DolarToday que Chávez si firmó su dimisión y que solicitó dinero.
De los secretos de Chávez, necesita conocer el país que -con el sufragio- le dio su voto de confianza. La transparencia post-mortem permitirá al pueblo “chavista” concluir si valió la pena seguir ciegamente al líder, pero sobre todo analizar si deben invertir más energía en mantener vivo el concepto revolucionario que predicó la igualdad pero que fue excluyente.
Pero la develación de los secretos servirá también los opositores políticos; será una especie de validación. Que se disemine la verdad le permitiría a la vieja oposición rescatar propuestas y a la nueva oposición contribuir a derribar muros divisorios.
Pero “lamentablemente, por ahora …” los secretos de Chávez están protegidos por su entorno íntimo que los guardarán para protegerse.
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