A un año de la tragedia del Costa Concordia

Univision.com | Jan 13, 2013 | 11:28 AM

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El 13 de enero de 2012 el crucero Costa Concordia chocó con una rosa y se hundió frente a la isla italiana de Giglio. Murieron 32 personas.

Regresaron al lugar

Supervivientes y familiares de las víctimas de la tragedia del Costa Concordia conmemoraron el domingo en la isla italiana del Giglio el primer aniversario del naufragio del crucero, un recuerdo emotivo que estuvo más presente por el hecho de que el barco sigue aún encallado en el mismo lugar.
Algunas de aquellas personas que vivieron más o menos de cerca el naufragio en la fría noche del 13 de enero de 2012 quisieron regresar a la pequeña isla italiana, para honrar la memoria de los 2 desaparecidos y 30 muertos.
La agencia Efe informa que los simbolismos y la emoción fueron la nota común de los actos, empezando por la devolución al mar, con una placa conmemorativa fijada en ella, de parte de los escollos contra los que colisionó la quilla del buque a las 21:45 hora local (20:45 GMT) de ese día, cuando transportaba más de 4,200 personas.
Uno de los momentos más emotivos fue la ceremonia religiosa oficiada por el obispo de Grosseto, Guglielmo Borghetti, en la misma pequeña iglesia de San Lorenzo y Mamiliano que acogió a los náufragos y en la que estuvieron presentes hoy también el ministro de Medioambiente, Corrado Clini, y el jefe de la Protección Civil, Franco Gabrielli.
En presencia también de diplomáticos de otros países (los pasajeros eran de distinta nacionalidad), el obispo recordó a las víctimas y reconoció la "generosidad" mostrada por los isleños esa noche y por quienes trabajaron en el rescate, según informan los medios de comunicación italianos.
Los restos siguen encallados
Efe informa que el acto central del domingo fue el de las 21:45 horas, con un minuto de silencio en honor a las víctimas y el lanzamiento al mar de 32 farolillos encendidos en el momento exacto en el que se cumple un año del choque contra las rocas del Costa Concordia.
Los restos del barco, propiedad de la naviera Costa Cruceros, siguen encallados frente a la isla rodeados de gigantes estructuras de metal para permitir una remoción que se ha retrasado los últimos meses y que se prevé que pueda terminar como máximo en septiembre.
Esa tarea, encargada al consorcio ítalo-estadounidense Titan-Micoperi, conlleva el trabajo los siete días de la semana de 430 personas, entre operarios e ingenieros, de 19 nacionalidades y tendrá finalmente un sobrecoste de 100 millones de dólares, lo que hace que el monto total ascienda a unos 400 millones de dólares.
"El objetivo es el de levantar el casco, dotándolo de una especie de cajones flotantes bajo la quilla, de modo que pueda ser arrastrado como una barca hinchable", explica el ingeniero Carlo Femiani, en una entrevista que publica hoy el diario "La Stampa".
Espera encontrar a su hermano
Por su parte, la Agencia France Press informa que el insomnio, los recuerdos y la tristeza azotan sin cesar al indio Kevin Rebello, quien estaba el sábado en la isla del Giglio, en Toscana, para pedir que no cesen de buscar el cuerpo de su hermano, desaparecido hace un año en el naufragio del crucero de lujo Costa Concordia en pleno mar Mediterráneo.
Acompañado por su mujer, la peruana Roxana Ponte, Kevin es el emblema evidente de la tragedia, ya que su hermano, Russel, es una de las dos personas que no han sido encontradas desde que el enorme crucero encalló el fatídico viernes 13 de enero del 2012, causando la muerte de 30 personas y dos desaparecidos.
"Si, es verdad, necesito una tumba para llorarlo, es muy difícil para mí, para mi familia y sobre todo para mis padres, que dependían económicamente de él", reconoce.
"Seguiré luchando para que no dejen de buscarlo", sostiene el indio, quien reside desde hace cinco años en Milán (norte de Italia) con su compañera peruana, "su bastón" durante este año tan difícil, en el que ha tenido que viajar a India por asuntos burocráticos relacionados con la desaparición del hermano y se ha convertido en el portavoz no oficial del dolor de los familiares de las víctimas.
"Muchos me llaman, otros me contactan en Facebook, otros simplemente quieren olvidar", reconoce el delgado y educado Kevin, quien permaneció al inicio tres meses en la isla toscana, donde recibió y sigue recibiendo generosas demostraciones de afecto y solidaridad de los isleños.
Espera sin emitir juicios
Convencido de que su hermano se encuentra sumergido bajo los 230 mil metros cuadrados de agua que cubren la enorme embarcación de 114 toneladas, que transportaba más de cuatro mil personas, Kevin, de 39 años, espera hallar su cuerpo cuando el navío gigante sea enderezado y arrastrado a un puerto, una operación inédita y un desafío técnico y naval sin precedentes que se ha programado para finales de este año.
Kevin, accesible, gentil, rodeado por el calor de su familia adquirida peruana, confesó que volver al Giglio para participar a las ceremonias organizadas el domingo con ocasión del primer aniversario del naufragio es "revivir el drama".
Un drama que lo ha transformado profundamente, sostiene su compañera.
"No logra dejar de recordar la última conversación telefónica con el hermano, quien le dijo: 'Tu llama siempre a nuestros padres, que yo me ocupo de los asuntos económicos'", rememora Roxana, lo que resulta ahora como una suerte de premonición.
Aunque hasta ahora la familia Rebello no ha recibido indemnización alguna, pese a que el padre sufrió este año un derrame cerebral, Kevin y Roxana no quieren disputarse con la compañía Costa, propietaria del crucero, aunque seguirán batallando por sus derechos a través de abogados.
Kevin inclusive ha conversado con el odiado capitán del navío, Francesco Schettino, considerado el mayor culpable de la tragedia por haber encallado el crucero a pocos metros de los arrecifes de la isla, al querer realizar una maniobra demostrativa imprudente.
"Costa hasta ahora se ha comportado bien con nosotros, pero para mí es intolerable lo que hizo Schettino", sostiene Roxana, que al contrario de Kevin, católico practicante, perdonó al comandante.
"Hemos hablado cuatro veces, una hace poco, para Navidad. Yo no tengo el derecho de juzgar a nadie", dijo.
La empresa Costa Crociere, filial de la poderosa Carnival Corp., invitó a los familiares de las víctimas, y no a los miles de pasajeros que sobrevivieron a la tragedia, a las ceremonias el domingo en el Giglio, frente al crucero semihundido, por el primer aniversario oficial del naufragio, lo que ha generado polémicas.
Las ceremonias del domingo se programaron a las 09:00 GMT con el lanzamiento al mar de un pedazo de la roca con la que el crucero chocó.
Una misa será oficiada en la pequeña iglesia en la que cientos de náufragos se refugiaron esa noche tras haber sido evacuados en medio del caos.
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