Fiebre de blindaje y armas tras masacre en EEUU

Univision.com | Dec 20, 2012 | 12:30 PM

En el duelo, Newtown sigue buscando explicaciones

Una de las reacciones a la reciente masacre en una escuela en Connecticut puede observarse en tiendas de armas y artículos para defensa en Estados Unidos, a las que acuden padres a comprar mochilas blindadas para sus hijos y aficionados que acumulan fusiles de asalto anticipándose a una posible restricción en su disponibilidad.
Ventas récord
Es común que repunte la venta de armas después de una matanza, pero la última generó récords de compras en varios estados, sobre todo de fusiles parecidos al AR-15 que utilizó el responsable de la masacre del viernes en la escuela primaria Sandy Hook en la que murieron 26 personas, incluidos 20 niños, informa The Associated Press.
Colorado estableció el récord en solicitudes de verificación de antecedentes penales en una sola jornada al día siguiente del ataque, mientras que Nevada tuvo más comprobaciones en los dos días subsecuentes que en cualquier otro fin de semana este año. También se impusieron marcas en Tennessee, California y Virginia, entre otros estados.
Algunos propietarios de tiendas de armas suspendieron la venta del resto de su inventario de fusiles tipo militar, en previsión a un aumento en el interés por los mismos y en su valor después de que el presidente Barack Obama instruyó a su gobierno para que plantee propuestas concretas a fin de reducir la violencia con armamento.
Robert Akers, un vendedor de armas en la ciudad de Rapid City en Dakota del Sur especializado en esa clase de fusiles, estimó que la enorme afluencia de clientes convirtió a su tienda Rapid Fire Firearms en un "manicomio". Aclaró que ha suspendido la venta de esas armas y apagó su teléfono.
"El precio solamente va a subir", explicó.
Aumento en el blindaje
Hubo también un aumento inusitado en la venta de mochilas blindadas para llevar en la espalda, diseñadas como escudo de niños atrapados en tiroteos, según tres compañías que las fabrican.
El blindaje se coloca en el espacio posterior de las mochilas infantiles y se vende hasta en 400 dólares, según la tienda. Está diseñado para detener las balas de pistolas, pero no las de fusiles de asalto como el utilizado en el ataque en la escuela de la ciudad de Newtown, Connecticut.
Sin embargo, los fabricantes y algunos padres dicen que, aunque no son una garantía de que los niños conservarán su vida, de todas formas podrían ser utilizadas como escudos.
En consecuencia, cuando el hijo de un año de Ken Larson comience su vida escolar dentro de algún tiempo, llevará una mochila de ese tipo.
Larson, de 41 años y radicado en la ciudad de Denver en Colorado, ya tiene una mochila blindada de uso personal y persuadió a su esposa a que compraran otra para su hijo después de la reciente matanza. Sabe que la mochila no garantizará la seguridad del niño, pero la considera una precaución que vale la pena.
"Es obvio. La vida de mi hijo es invaluable", explicó Larson. "Si puedo conseguirle una mochila por 200 dólares que lo haga más seguro, ni siquiera tengo que pensarlo".
En busca de explicaciones
En tanto, en otro parte informativo The Associated Press detalla que, una tras otra, las carrozas recorrieron el miércoles dos localidades de la región de Nueva Inglaterra, cada una reavivando el dolor al llevar los cadáveres de una maestra heroica y de tres pequeñas víctimas de la matanza en la escuela Sandy Hook, en lo que parecía una sucesión interminable de cortejos fúnebres.
"En los primeros días lo único que se escuchaba eran los helicópteros", dijo el optometrista Joseph Young, que asistió a uno de los funerales y que posiblemente irá a otros. "Ahora todo lo que escucho en mi oficina es el ruido de las escoltas de motocicletas y las procesiones que pasan todo el día".
Siguen los funerales
A medida que se efectúan las inhumaciones de los 20 niños y los seis adultos asesinados, los cortejos fúnebres son largas y ocupan las calles de la ciudad de Newtown, donde los árboles de navidad fueron convertidos en monumentos luctuosos al tiempo que una temporada que debía ser de alegría quedó marcada por pérdidas que oprimen los corazones.
Al menos nueve funerales y velorios tuvieron lugar el miércoles para algunas de las víctimas de Adam Lanza, quien armado con un fusil de asalto tipo militar, irrumpió el viernes en la escuela y abrió fuego en las aulas. Lanza también mató a su madre en la casa de esta y se suicidó después de la masacre.
En el templo católico St. Rose of Lima, los dolientes asistieron al funeral de Caroline Previdi, una niña de seis años de sonrisa traviesa y cabello castaño rojizo, antes de que terminara incluso el de Daniel Barden, quien tenía siete años y soñaba ser bombero.
"Es triste ver los féretros pequeños", dijo el reverendo John Inserra, sacerdote católico que trabajó años en St. Rose antes de que lo transfirieran a una iglesia en Greenwich, informa AP.
Inserra regresó a su antigua parroquia para asistir a varios funerales y consolar a familias que se preguntaban por qué un Dios amoroso podía permitir tal carnicería.
"Siempre es muy difícil enterrar a un niño", dijo Inserra en referencia al ciclo interminable de pesar y pérdida. "Dios no cometió esto. Dios no permitió esto. Nosotros lo permitimos", afirmó. "'Envíen los niños hacia mí'. Pero no de esta manera", agregó.
Cientos de bomberos vestidos de azul formaron una fila larga afuera de la iglesia durante el funeral del pequeño Daniel. Dos de los parientes del menor trabajan en el Departamento de Bomberos de Nueva York, y el chico de dientes separados y pelo rojo que quería un día ser parte de ellos.
"Si mi presencia aquí ayuda a esta familia o a esta comunidad aunque sea un poquito, vale la pena", dijo Kevin Morrow, un bombero de Nueva York que tiene dos hijas. "El (niño) quería ser bombero, como otros niños".
Entre los presentes también estaba Laura Stamberg, quien vino de Nueva York y es amiga de la familia, además de que su padre es miembro de una banda de música junto con el padre de Daniel. Stamberg dijo que en la mañana de la tragedia Mark Barden enseñó a su hijo a tocar una canción de Navidad en el piano.
"Jugaron futbolín y después le enseñó la canción, lo encaminó al autobús y fue la última mañana juntos entre ambos", dijo Stamberg.
Durante el funeral de Caroline, los dolientes llevaron corbatas y bufandas rosas —el color favorito de la niña— y la recordaron como una aficionada de los Yanquis que se divertía de acuerdo a su edad.
Al otro lado de la ciudad, en la iglesia de Christ the King Lutheran, cientos de personas se reunieron para el funeral de Charlotte Helen Bacon; muchos llevaban botones con la foto de la niña pelirroja de seis años. Los oradores, incluido su abuelo, mencionaron el amor de la niña por los animales silvestres, por el golden retriever (pedidor dorado) de la familia y por el color rosa.
¿Profesores armados?
En este pequeño pueblo de Texas a los niños y sus padres no les preocupa mucho la seguridad de la única escuela, principalmente porque algunos de los profesores llevan armas ocultas.
En el remoto Harrold, la oficina del alguacil más cercana está a 30 minutos por carretera, y la gente tiende a conocer y a confiar en los demás. De modo que la junta escolar efectuó una votación y decidió permitir que los maestros lleven armas a la escuela.
"No tenemos dinero para un guardia de seguridad, pero esta es una solución mejor", consideró el director David Thweatt. "Un atacante podría suprimir a un guardia o a un policía con un arma visible y enfundada, pero nuestros maestros tienen maestrías, son adultos y han tenido una capacitación exhaustiva. Y sus armas están ocultas. Podemos proteger a nuestros hijos".
En una secuela del ataque a tiros de la semana pasada en una escuela primaria de Connecticut, los legisladores de un número cada vez mayor de estados, como Oklahoma, Misurí, Minnesota, Dakota del Sur y Oregon, han anticipado que sopesarán leyes para permitir que los maestros y los empleados escolares lleven armas de fuego a sus centros de trabajo.
La legislación de Texas prohíbe las armas en las escuelas a menos que sea con autorización escrita. Arizona y otros seis estados tienen leyes similares, con excepciones para las personas que tienen licencia para portar armas ocultas.
La junta escolar de Harrold votó en forma unánime en 2007 con el fin de permitir que los empleados lleven armamento. Luego de obtener un permiso estatal para portar armas ocultas, cada empleado que desee portar una debe someterse a consideración de la junta con base en su personalidad y la manera en que reaccione ante una crisis, puntualizó Thweatt.
Los empleados también deben cursar un entrenamiento sobre intervención en crisis y situaciones de rehenes. Y están obligados a usar balas que minimicen el riesgo de rebotes, similares a las llevadas por los agentes vestidos de civil en aviones comerciales para impedir secuestros y otros desórdenes.
El director declinó revelar cuántos de los 50 empleados de la escuela llevan armas, pues —dijo— hacerlo pondría en riesgo la seguridad en la institución.
La escuela, a unos 241 kilómetros (150 millas) al noroeste de Fort Worth cerca de la frontera con Oklahoma, tiene 103 alumnos desde el jardín de niños a la secundaria.
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