Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de los indocumentados

Univision.com | Dec 17, 2012 | 12:41 PM

Miles de sin papeles le piden a la Virgen que interceda a favor de la reforma migratoria en Estados Unidos

Por: Arturo Conde
Para muchos mexicanos, Nuestra Señora de Guadalupe es la patrona de su fe y cultura. Pero para los inmigrantes latinos en Estados Unidos, la Virgen se está convirtiendo en un símbolo popular de la reforma migratoria.
Cada 12 de diciembre, y durante las celebraciones en honor a la Virgen la noche anterior, sus devotos se visten en ropa tradicional del grupo indígena Amuzgo –los hombres llevan cotones (camisas) y calzones (pantalones) blancos, y las mujeres se visten de túnicas de colores con faldas– para conmemorar la ropa que llevaba puesta San Juan Diego cuando la Virgen se le apareció en el año 1531.
Desde entonces, la imagen de la Virgen ha sido utilizada en diferentes causas populares. En 1810, por ejemplo, el sacerdote Miguel Hidalgo lideró un ejército de soldados con el estandarte de la Virgen como símbolo de la Independencia de México. En Nueva York, a lo largo del siglo XX, la capilla de Nuestra Señora de Guadalupe en la calle 14 de Manhattan, se convirtió en un refugio para todas las olas de inmigrantes de habla hispana en la ciudad, empezando por los españoles, seguido por los cubanos y residentes como los puertorriqueños, y recientemente los mexicanos.
Ahora diferentes parroquias en Nueva Jersey, y otras parroquias en Estados Unidos, se unen con la imagen de la Virgen para ofrecer su compasión y solidaridad a muchos inmigrantes que viven sin beneficios y derechos porque no tienen documentos de estadía legal.
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Gente de bien
“Algunas personas se olvidan del hecho que los inmigrantes son humanos”, dijo Ana Bonella, una voluntaria mexicana que organiza actividades y eventos para la comunidad inmigrante del Sagrado Corazón en Nuevo Brunswick, Nueva Jersey. “A veces nos describen como ‘extranjeros’ (‘aliens’) y esa palabra nos separa de nuestra humanidad. La gente no ve nuestras familias, nuestros sacrificios y triunfos, sólo nuestros errores. Los indocumentados son juzgados por una cosa que hicieron mal, pero para poder obrar bien –asegurar un futuro mejor para sus familias– ellos tuvieron que actuar mal”.
Bonella, de 22 años, explicó que la fe en la Virgen de Guadalupe ha motivado a muchos inmigrantes a desafiar el hambre en sus patrias, y les da valor y una voz para defender sus culturas e identidades como inmigrantes en Estados Unidos. Ahora, en honor a la reciente fiesta de Guadalupe, la congregación del Sagrado Corazón, que es mayormente mexicana y centroamericana, ha hecho una manta de Guadalupe con las imágenes de las caras de padres, madres, hijos e hijas indocumentadas. Sus historias, aunque prefieren permanecer anónimos, les otorgan visibilidad a personas que, de otra manera, viven en las sombras del país.
Una devota de la Virgen de Guadalupe, por ejemplo, es una madre soltera de Oaxaca, México, que vive día a día con la esperanza de reunirse con sus hijos. Después de separarse de su marido, esta madre se vio obligada a emigrar a Estados Unidos en busca de trabajo para mantener a su familia. Dejó a sus hijos con su madre, y emigró sin documentación, sola. Cinco días después de cruzar la frontera, fue atropellada por un coche. Su miedo a ser deportada le impidió denunciar el accidente a la policía, o acudir a un hospital para recibir tratamiento. Desde que se recuperó, ha trabajado como asistenta de limpieza en un hotel, ha preparado comidas en la cocina de un MacDonald’s y vende productos de belleza y vitaminas.
Trabaja más de 50 horas semanales con un sueldo mínimo para cubrir gastos en Nueva Jersey y mandar dinero a su familia en México. Ahora, después de más de una década en Estados Unidos, tiene que decidir entre traer a sus hijos sin papeles o regresar a México. Y como muchos devotos mexicanos, le pide a Nuestra Señora de Guadalupe por consejo espiritual para afrontar su decisión.
No se rinden
De una manera parecida, otra madre inmigrante de Guerrero, México, encuentra el valor que necesita para afrontar su realidad sin documentos en la Virgen de Guadalupe. Su marido, un trabajador temporal de la construcción, le pidió emigrar a Estados Unidos hace más de siete años.
Aunque ejercía como médico en México, ella explicó que su motivación para emigrar fue económica. “Ganaba de $25 a $30 por cada guardia de noche en un hospital”, dijo, “y mi marido ganaba más que eso trabajando aquí sin papeles”. La madre explicó que mientras su condición de doctora y su fe en la Virgen le permitieron obtener un visado de turista para entrar en Estados Unidos, su marido tuvo que emigrar sin documentos. Y durante esos días que permanecieron separados, la madre le rezaba a la Virgen de Guadalupe para que le protegiese. “Si quieres que nos mudemos a Estados Unidos”, le pidió a la Virgen, “guíale sin peligro”.
Ahora le pide a la Virgen que apoye la reforma migratoria. “Hay muchos profesionales como yo”, dijo, “que emigraron acá con la esperanza de mejorarse. No venimos aquí para ser relleno”.
Muchos inmigrantes viven en Estados Unidos pagando impuestos como ciudadanos, y en algunos casos pagando cuotas de sindicatos cuyos beneficios no podrán aprovechar. Este es el caso de un padre inmigrante de Oaxaca, México, que trabaja en la lavandería de un hospital en Nueva Jersey. Un hermano mayor le convenció a emigrar a Estados Unidos cuando tenía 17 años. “Harás más dinero acá en un día”, le dijo, “que toda una semana en México”.
Cuesta arriba
Este padre pronto se dio cuenta que la vida de un inmigrante no es fácil.
Le picó un alacrán en el cuello cuando cruzó la frontera sin papeles. Y después de llegar a Nueva Jersey con mucho sacrificio, tuvo que ajustarse pronto a la cruda realidad donde tenía que pagar gastos mucho más caros de los que esperaba mientras vivía de trabajos temporales. Aunque piensa regresar a México algún día, por ahora permanece resuelto en quedarse en Estado Unidos. Explicó que tiene una obligación de educar a sus hijos nacidos en Nueva Jersey.
“No quiero que mis hijos me pregunten por qué no les llevé a la escuela o no me preocupé por sus futuros”, dijo. Y por eso sigue dependiendo de su fe en la Virgen de Guadalupe para sacar su familia adelante.
Diana Mejía, de 47 años, una activista colombiana de derechos de inmigrantes con la organización Wind of the Spirit, dijo que las iglesias están ayudando a los inmigrantes latinos a combinar su fe con la lucha por sus derechos civiles en un movimiento diverso pero unido. “Cuando miras a Nuestra Señora de Guadalupe”, explicó como ejemplo, “estás viendo a una madre que acompaña a su hijo que es percibido como un ilegal. Desde la perspectiva de sus acusadores, Jesús ha actuado ilegalmente. Y las iglesias están llamadas a levantarse en apoyo de sus congregaciones indocumentadas como la Virgen hizo por su hijo”.
Bonella, al igual que muchos inmigrantes católicos, comparte esta perspectiva de solidaridad con Mejía. “Jesús luchó en su tiempo para reformar leyes y desafiar estándares sociales en su comunidad pidiéndole a todos que amen a sus vecinos”, dijo. “Y esto es lo que queremos hacer”.
Muchos inmigrantes hoy están pujando por la reforma de leyes; algunos incluso están dispuestos a ser encarcelados o deportados para demostrar cómo el sistema legal obliga a los indocumentados a vivir clandestinamente. Por esta razón, Bonella mantiene la esperanza de que la celebración en honor a Nuestra Señora de Guadalupe les recuerde a todos que el ser indocumentado no está opuesto a los ideales americanos. “No estamos aquí para crear problemas”, dijo, “queremos ayudar a este país. Y a pesar de que nuestras vidas son difíciles, Estados Unidos es la razón por la cual nuestras familias pueden darnos de comer… y mandar a nuestros hijos a la universidad. Y como muchos americanos, queremos defender nuestra libertad, y vivir con dignidad”.
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