Rice renunció a suceder a Clinton

EFE | Dec 13, 2012 | 11:12 PM
Washington - La actual embajadora de EE.UU. ante la ONU, Susan Rice, renunció a la posibilidad de ser secretaria de Estado por la polémica sobre Libia, lo que complica el diseño del nuevo gabinete del presidente Barack Obama para su segundo mandato.
Rice, de 48 años, era considerada por muchos la favorita para sustituir a Hillary Clinton, quien pese a su popularidad no seguirá junto a Obama en el segundo mandato que comienza en enero porque, según ella misma ha dicho, quiere descansar y pasar más tiempo con su familia.
Tanto Obama como Clinton habían calificado a Rice de "altamente capacitada" para el cargo ante las numerosas especulaciones y quinielas, a la vez que los republicanos en el Congreso alertaban de que votarían en contra de su nominación porque creen que mintió sobre el ataque al consulado de EE.UU. en Bengasi (Libia).
De ser nominada, el proceso de confirmación en el Congreso "sería largo, perjudicial y costoso para usted y para nuestras prioridades nacionales e internacionales más apremiantes", explicó Rice a Obama en una carta fechada hoy con la que le dio a conocer al presidente su decisión de no aspirar al cargo.
"La posición de secretario de Estado no debe ser politizada (...) Me entristece que hayamos llegado a este punto, incluso antes de haber decidido a quién nominar", afirmó Rice.
Por lo tanto, "pido respetuosamente que no considere mi candidatura en este momento", concluyó en su carta.
Mientras, en un comunicado divulgado por la Casa Blanca, Obama explicó que hoy habló con Rice y aceptó su decisión, y subrayó su "plena confianza" en la "capacidad ilimitada" de la embajadora para servir a Estados Unidos.
Además, Obama anunció que Rice seguirá siendo durante su segundo mandato la embajadora de EE.UU. ante la ONU, dado que ha demostrado ser una funcionaria pública "extraordinariamente capaz, patriótica y apasionada".
El mandatario subrayó también que lamenta "profundamente" los "ataques injustos y engañosos" a Rice por sus declaraciones sobre el ataque al consulado en Bengasi, donde murieron el pasado 11 de septiembre el embajador estadounidense en Libia, Chris Stevens, y otros tres compatriotas.
Su decisión de renunciar a ser considerada para secretaria de Estado "demuestra la fuerza de su carácter y un compromiso admirable por elevarse por encima de la política del momento en favor de los intereses nacionales".
Las críticas republicanas a Rice tienen que ver con la ronda de entrevistas televisivas que hizo días después del ataque en Bengasi y en las que lo atribuyó a protestas espontáneas alrededor del consulado, pese a que las primeras informaciones de la CIA ya apuntaban a un ataque terrorista planificado.
No obstante, después se ha sabido que la Oficina del director de Inteligencia Nacional (DNI), James Clapper, eliminó las palabras "terrorismo" y "Al Qaeda" de los informes sobre el ataque en Bengasi, lo que parece explicar la versión que defendió Rice en televisión.
Tras reunirse a finales de noviembre con varios de los senadores republicanos más críticos con ella, Rice reconoció que sus declaraciones iniciales sobre el ataque fueron "incorrectas", pero subrayó que nunca quiso "engañar".
En su primera rueda de prensa tras haber ganado la reelección, el propio Obama pidió a los republicanos que detuvieran sus "intolerables" críticas a Rice y las dirigieran en su lugar hacia él.
El senador John McCain, excandidato presidencial republicano y uno de los que más ha cuestionado a Rice, dio las gracias en un comunicado a la embajadora por su "servicio" al país y dijo que seguirá peleando por averiguar todo lo que sucedió "antes, durante y después" del asalto al consulado en Bengasi.
Lindsey Graham, otro de los senadores republicanos más críticos con Rice, indicó por su parte que Obama tiene "a muchas personas con talento" para sustituir a Hillary Clinton.
La renuncia de Rice despeja el camino al senador John Kerry, excandidato presidencial demócrata, al frente hoy del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara baja y con declarado interés en dirigir la diplomacia estadounidense.
Obama tiene que designar también a un nuevo director para la Agencia Central de Inteligencia (CIA) tras la dimisión del general retirado David Petraeus por un escándalo amoroso, así como a los reemplazos de los secretarios de Defensa, Leon Panetta, y del Tesoro, Timothy Geithner.
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