Fernández y Michelle Obama luchan contra explotación sexual

Notimex | Dec 12, 2012 | 12:10 PM

No a la explotación sexual

BUENOS AIRES, Argentina - La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, y la primera dama de Estados Unidos, Michelle Obama, apoyaron la lucha que lleva a cabo una mujer argentina en contra de una red de explotación sexual.
Fernández y Obama se solidarizaron con Susana Trimarco, madre de Marita Verón, una joven secuestrada y sometida a explotación sexual por una red cuyos miembros fueron absueltos anoche en un caso que desató la indignación nacional.
Trimarco reveló que Obama le envió un mensaje a través de la embajadora de Estados Unidos en Argentina, Vilma Socorro Martínez.
"Me mandó a decir que Michelle, la esposa de Obama, me invita, me quiere conocer y me apoya en esta lucha", explicó la mujer que ha sido postulada incluso al Premio Nobel de la Paz por la lucha que lleva a cabo desde hace 10 años para encontrar a su hija.
Trimarco agregó que también recibió un llamado de la presidenta Fernández, quien recién el pasado domingo le había entregado un premio de derechos humanos.
"Contá conmigo, no puedo creer lo que te hicieron", le dijo la mandataria, quien le confesó que cuando escuchó el fallo "gritaba y no lo podía creer, esto no puede quedar así".
El juicio, iniciado en febrero pasado, involucró a 13 acusados e investigó un caso que conmocionó a la sociedad argentina desde el 3 de abril de 2002, cuando Marita Verón fue secuestrada en la norteña provincia de Tucumán.
Desde ese día, la madre de la joven, Susana Trimarco, comenzó una búsqueda en la que no contó con apoyo alguno de las autoridades provinciales, pese a lo cual logró descubrir parte del trágico camino que siguió su hija.
El calvario de Verón
Durante el proceso se comprobó que Verón fue secuestrada, drogada, golpeada, violada y explotada sexualmente en Tucumán, y aunque en algún momento logró escapar, los policías que la encontraron no la devolvieron a su familia.
En lugar de ser rescatada, la joven fue capturada nuevamente por una red de esclavitud sexual que era protegida por policías que les avisaban cuando se iban a realizar operativos en los prostíbulos que operaban, lo que les permitía esconder a sus víctimas.
Uno de los miembros de la red tomó a Verón como su mujer y la obligó a tener un hijo suyo, pero cuando la búsqueda de la joven se intensificó, fue vendida a otra red en España, y desde entonces su rastro se perdió.
Pese a su dolor, la madre de Verón comenzó desde el primer momento una intensa búsqueda personal que se transformó en una lucha social, ya que Trimarco incluso se infiltró en prostíbulos del norte argentino y rescató a decenas de jóvenes secuestradas.
La mujer esperaba que la víspera, después de 10 meses de juicio, por fin se hiciera justicia y se condenara a los acusados a penas de hasta 25 años de prisión, pero los 13 imputados fueron absueltos y quedaron libres.
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