Difícil escenario para la reforma migratoria en 2013

Univision.com* | Dec 03, 2012 | 1:33 PM

Demócratas y republicanos deben primero resolver diferencias antes votar un plan para legalizar a indocumentados

No todo lo que brilla es oro con la reforma migratoria. La elección del 6 de noviembre, además de otorgarle al Presidente Barack Obama un segundo mandato, obligó tanto a demócratas como republicanos a revisar el tema de la reforma migratoria.
De los 12 millones de electores hispanos que acudieron a las urnas, más del 70% votó por el mandatario con la esperanza de que, en 2013, Obama cumpla con lo prometido en 2008 y que volvió a comprometer poco antes de la elección: una reforma migratoria comprensiva que incluya una vía de legalización para indocumentados.
Tras los comicios, demócratas, republicanos y Obama dejaron en claro que el tema de la reforma migratoria volvió a la palestra. Pero en el aire quedaron preguntas sin respuestas claras, como por ejemplo cómo será la reforma, cuándo se debatirá y si existe voluntad política para aprobar una propuesta bipartidista en el Congreso.
Cinco días después de la reelección, los senadores Charles Schumer (demócrata de Nueva York) y Lindsey Graham (republicano de Carolina del Sur) anunciaron, por separado, que retomaban conversaciones suspendidas en marzo de 2010 sobre un proyecto de reforma basado en un fuerte componente de seguridad nacional y que incluye una vía regulada de legalización.
Las pláticas fueron confirmadas por la oficina del líder del Senado, Harry Reid (demócrata de Nevada).
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Planes para 2013
Cuarenta y ocho horas después de los anuncios de Schumer y Graham, el presidente Obama ofreció una conferencia de prensa para hablar sobre diversos temas de interés nacional, entre ellos la reforma migratoria y la legalización de indocumentados.
El mandatario destacó la participación de los latinos en la elección del 6 de noviembre y dijo que se debía “aprovechar el momento" para volver a hablar de la reforma migratoria, y anunció que esperaba que el proceso de diálogo en el Congreso arranque después del 20 de enero de 2013, cuando asuma el segundo mandato.
Obama reiteró que para su administración, entre otros puntos, la reforma migratoria debe incluir seguridad fronteriza, multas a empresas que contratan a sabiendas a indocumentados y un camino regulado para que los sin papeles que no hayan cometido delitos y hablen inglés legalicen sud permanencias.
Tras el anuncio de Obama, un asesor de la campaña de Romney, el ex secretario de Comercio Carlos Gutiérrez, criticó al ala ultra-conservadora de su partido a quien señaló de ser responsable del discurso antiinmigrante, y aseguró que esa estrategia distanció al voto hispano que, al final de cuentas, le causó la derrota a Romney.
Gutiérrez también anunció la creación de un Super Pac en apoyo a un proyecto de reforma migratoria bipartidista, y advirtió que el grupo denunciará, públicamente, tanto a demócratas como a republicanos que en el Congreso se opongan a la legalización de los inmigrantes indocumentados.
Clima de nervios
Luego de la elección y los anuncios de Schumer, Graham, Obama y Gutiérrez, líderes demócratas en ambas cámaras del Congreso presentaron lo que ellos definieron como “principios” que guiarán una reforma integral, y simultáneamente dos republicanos anunciaron un plan para legalizar a ciertos dreamers que, para algunos, se trata de una versión mejorada de la Acción Diferida de Obama que beneficia a 1.7 millones de jóvenes indocumentados que ingresaron siendo niños a Estados Unidos.
El boceto demócrata, de nueve puntos, incluye el fichaje de los 11 millones de indocumentados, la protección de las familias para evitar que sean separadas, aumentar la cuota de visados profesionales, legalización permanente de dreamers, aumentar la cuota de visas H2 para el sector agrícola y proteger a los trabajadores contra la discriminación.
Agrega mejoras a la seguridad fronteriza sin entorpecer el "movimiento seguro y legítimo de personas y bienes en los puertos de entrada" a Estados Unidos, mejoras al E-Verify (verificación de estatus migratorio de trabajadores) y proteger la Enmienda 14 de la Constitución, que garantiza la ciudadanía automática a toda persona nacida en el territorio estadounidense.
Simultáneamente, los senadores republicanos Kay Bailey Hutchinson (Texas) y Jon Kyl (Arizona), presentaron la iniciativa de ley "Achieve Act", que permitiría a ciertos estudiantes indocumentados que ingresaron siendo niños al país gestionar una residencia temporal sólo si se inscriben en la universidad o en las Fuerzas Armadas, y han trabajado al menos cuatro años.
El plan Bailey-Kyl obliga a los posibles beneficiarios a reinscribirse cada seis meses para renovar el permiso y, eventualmente, le otorgaría la residencia permanente pero les niega la ciudadanía, postura que los demócratas no aceptan y no están dispuestos a ceder un milímetro.
Hispanos cautelosos
“Tenemos esperanzas” con la reanudación de pláticas sobre la reforma migratoria, “pero estamos cautelosos”, dijo a Univision.com Jorge Mario Cabrera, director de comunicaciones de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes de Los Angeles (CHIRLA). “Esperamos que las propuestas sean verdaderas”, agregó.
El activista dijo que los resultados de la elección del 6 de noviembre -y la participación latina- fueron determinantes para forzar el tema, no solo al Presidente, sino también a los republicanos.
“Ellos (los republicanos) se han dado cuenta de que sin el voto hispano no pueden llegar a la Casa Blanca”. Y que los demócratas saben que para seguir gobernando por otros cuatro años necesitaron del voto latino.
Sobre los anuncios de reforma migratoria hechos hasta ahora, Cabrera dijo que “se trata de propuestas viejas”, y que las organizaciones están esperando que aparezcan más detalles para conocer en concreto qué ofrecen y cómo de desarrollarán los debates en el Congreso.
En cuanto a la iniciativa republicana Bailey-Kyl, Cabrera señaló que se trata de un plan similar a la Acción Diferida de Obama (anunciada el 15 de junio), “aunque con otro nombre. Ellos quieren que los jóvenes se presenten cada seis meses para seguir renovando su permiso. Eso les daría una residencia temporal y pensamos que es obvio que algún día se volverá permanente. Pero los republicanos siguen negando el camino a la ciudadanía porque saben que, al salir de las sombras, la comunidad hispana tendrá una mayor participación en las decisiones y en las urnas. A eso le tienen miedo”.
Dijo además que “quitarles la ciudadanía a los indocumentados que califiquen para una reforma migratoria es quitarles el derecho al voto. Nosotros no apoyamos eso”.
El plan Bailey-Kyl crearía una visa tipo W1 por seis años para los jóvenes que siguen estudios superiores, y una visa tipo W2 por cuatro años para quienes logren un título técnico o sirvan en las Fuerzas Armadas. Una tercera visa, tipo W3, sería destinada a jóvenes sin papeles que tengan menos de 14 años.
Las batallas de Kyl
En 2010 Kyl, junto con el senador Mitch McConnell (republicano de Kentucky), solicitó la celebración de audiencias públicas para resolver el debate migratorio y modificar la Enmienda 14 de la Constitución, que otorga ciudadanía automática a todo nacido en territorio estadounidense, aunque se trate de niños de padres indocumentados.
Kyl también respaldó una iniciativa que recomendaba aumentar las redadas y la deportación de indocumentados, que según datos del Pew Hispanic Center (un grupo privado de Washington que estudia los movimientos migratorios) rondan los 11 millones.
El cambio de una enmienda constitucional es complejo. Bill Hing, un profesor de derecho de la Universidad de San Francisco, explicó a The Associated Press que para conseguirlo hace falta la aprobación de las dos terceras partes de ambas cámaras en el Congreso, además del consentimiento de al menos 38 de los 50 estados.
De acuerdo con los resultados de los comicios del 6 de noviembre, el Senado seguirá estando bajo el control de los demócratas con 53 asientos, más el apoyo de dos puestos independientes.
En 2005 Kyl también apoyó una oferta de salida voluntaria masiva para poner término, en un plazo no mayor de cinco años, a la inmigración indocumentada.
Denominada "Ley para una mejor acción policial y reforma migratoria", el proyecto abría una ruta de retorno a sus países de origen de aquellos indocumentados que califiquen para una visa temporal de trabajo. Cada sin papeles, señalaba el proyecto, debía pedir "voluntariamente" su retorno a su país de origen a fin de poder solicitar el reingreso "a través de canales legales".
Los indocumentados que salieran de Estados Unidos dentro del primer año de vigencia, indicaba el proyecto apoyado por Kyl, no serían multados. Pero quienes lo hicieran después de ese plazo, pagarían una multa por cada día de permanencia ilegal en el país.
El proyecto estimaba que en un plazo de cinco años el gobierno federal pondría fin a la inmigración indocumentada. El plan no hacía mención a la Ley del Castigo, que sanciona con 10 años fuera del país a los indocumentados que pasan más de 365 días sin autorización de permanencia legal en el país.
Récord en puertas
A las preocupaciones por propuestas severas de reforma migratoria se suma la política de deportaciones de la Administración Obama que, en los últimos tres años fiscales (2009, 2010 y 2011), ha roto récords sucesivos. Y que en casi 11 meses del año fiscal 2012 fueron deportados 366,292 indocumentados, faltando agregar los últimos seis días de agosto y el mes de septiembre, según reportes publicados en internet por la Oficina de Aduanas y Control Fronterizo (ICE) (Vea aquí el reporte).
El promedio mensual de deportados fue de 33,299, y el mes con mayor número de expulsiones ejecutadas fue mayo, con 40,164.
Si al promedio se agrega la cantidad de deportados entre el 1 de octubre de 2011 y el 31 de agosto de 2012, la cifra de deportaciones alcanzará los 399,591, estableciendo un nuevo récord y el cuarto consecutivo.
La cifra de deportaciones “es inaceptable, una vergüenza para este país”, dijo antes de las elecciones de noviembre a Univision.com Angélica Salas, directora ejecutiva CHIRLA. Y agregó que si el presidente ganaba la reelección, “finalmente pase una reforma migratoria amplia, porque no podemos pasar un año más con tanta gente deportada”.
El profesor Roberto Izurieta, director del Departamento de Política Latinoamericana de la Universidad George Washington, advirtió que el número de deportados durante la Administración Obama son cifras “muy altas”, y dijo que su análisis mostraba que “o (el gobierno) no tiene control del proceso (de deportaciones que ejecuta ICE) o no le dieron importancia”.
Para ser aprobada la reforma migratoria en el Congreso necesita 218 votos en la Cámara de Representantes y 60 en el Senado. De acuerdo con los datos de la elección del 6 de noviembre, los republicanos controlan la Cámara de Representantes con 234 asientos y los demócratas tienen 200, mientras que en el Senado los demócratas cuentan con 55 votos (dos de ellos independientes) y los republicanos 45. Sin un acuerdo bipartidista previo, es prácticamente imposible que una reforma migratoria sea aprobada por el legislativo estadounidense durante el Congreso 113 que se instala en enero.
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