Sandy, inundaciones y sequías, huellas del clima extremo

EFE | Nov 28, 2012 | 7:08 AM

Los cambios más extremos

El huracán "Sandy", las inundaciones por lluvias torrenciales y las sequías son las huellas que ha dejado el clima en América en 2012, uno de los años con episodios meteorológicos más extremos de la historia, según la estimación provisional publicada por la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
Con la previsión de que 2012 figurará entre los años más calurosos desde que hay registros, manteniendo la tendencia del periodo 2001-2011, la agencia meteorológica de la ONU indicó que el continente americano fue una clara evidencia de las tendencias extremas del clima en el año que termina.
El "Sandy" fue la expresión máxima, en un año en el que la cuenca atlántica experimentó una temporada de huracanes por encima de la media por tercer año consecutivo, con 19 tormentas hasta la fecha, diez de las cuales alcanzaron la consideración de huracán.
Entre otras cosas, "Sandy" contribuyó a que los niveles del agua del mar alcanzaran cotas máximas en el noreste de Estados Unidos, en una clara indicación de la violencia del ciclón.
Pero la OMM recordó que antes de que el "Sandy" arrasara el este de Cuba, Haití y la costa este estadounidense, dejando un centenar de muertos y cuantiosos daños materiales, la tormenta tropical "Debby" y el huracán "Isaac" dejaron su huella en Estados Unidos.
"Debby" hizo de junio el mes más lluvioso de la historia en Florida (EEUU) e "Isaac" convirtió agosto en el segundo más lluvioso desde que hay registros en Luisiana y Misisipi, en este caso aliviando la sequía en el sur del valle del Misisipi.
Los estragos
La OMM destacó también el paso del huracán "Carlotta" a mediados de junio por la costa de Oaxaca (México), donde tuvo un efecto positivo frente a la sequía, pero causó inundaciones y deslizamientos de tierra y dañó infraestructuras y cosechas.
En el norte del continente, 2012 ha estado marcado también por una sequía "entre severa y excepcional" en el centro-sur y el este de EEUU -la peor que se recuerda desde 1988-, que afectó a casi dos terceras partes del país y a una población de 164 millones de personas, causando daños multimillonarios a la agricultura del país.
El clima extremadamente seco y caluroso contribuyó en primavera y verano a la propagación de incendios devastadores en EEUU, que registró una pérdida histórica de masa forestal en ese periodo.
En el norte de México hubo una cierta mejora con la llegada en la primavera septentrional de las tormentas tropicales, pero a finales de septiembre seguía habiendo "condiciones moderadas de sequía".
El norte de Brasil sufrió en la misma medida una falta extrema de precipitaciones en la primera mitad del año que puso en peligro la vida de personas y animales, en el peor episodio de estas características del que se tiene constancia desde hace 50 años.
Asimismo, en el noreste brasileño algunas regiones experimentaron el periodo más seco registrado entre los meses de enero y octubre.
En Argentina, las torrenciales lluvias tuvieron un fuerte impacto en la provincia de Buenos Aires en el mes de agosto, causando fuertes inundaciones y la evacuación de miles de personas.
El índice de precipitación correspondiente a ese mes superó en numerosas localidades del centro y del norte de Argentina todas las marcas registradas desde que se comenzaron a realizar mediciones pluviométricas oficiales en el año 1875.
En algunos casos, los registros doblaron los índices máximos recogidos en los últimos 137 años.
En Ushuaia, la ciudad más meridional del mundo, la nieve caída durante el mes de junio igualó las marcas de 19 días de precipitaciones de los años 1986 y 1995.
En Colombia, diversas regiones fueron el escenario de fuertes lluvias durante buena parte del año, con una clara influencia de "La Niña" entre enero y abril, desbordando ríos y causando inundaciones que afectaron a decenas de miles de personas. 
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