Los hispanos en el horizonte electoral

Univision.com | Nov 19, 2012 | 12:30 PM

¿Qué hace de Estados Unidos un premio tan grande como para que valga la pena tanto sacrificio?

Por: Randy Falco, Director Ejecutivo de Univision Communications
Según las encuestas nacionales realizadas a boca de urna durante la jornada electoral del 6 de noviembre, los hispanos conformaron el 10 por ciento del electorado estadounidense, lo que refleja un aumento de uno por ciento desde 2008. En estados claves como Colorado, donde los hispanos representan el 14 por ciento de los votantes, o Nevada, donde constituyen el 18 por ciento de los votantes, o Pennsylvania, donde los electores hispanos han aumentado de cuatro a seis por ciento, e incluso en el medio oeste, donde el número de hispanos creció de tres por ciento a cuatro por ciento, el voto hispano fue más importante aún. Esos aumentos podrían parecer pequeños, pero este año la preferencia de los hispanos en cuanto al candidato presidencial, al menos, fue tan marcada, que hasta un porcentaje pequeño pudo tener importancia estadística para decidir el resultado.
Estas elecciones presidenciales demostraron que los hispanos también son un bloque electoral comprometido. Pasarán varios meses antes de que se conozcan las cifras definitivas de participación electoral para 2012, pero es probable que la alta concurrencia de los hispanos haya sido un factor clave para la victoria del presidente Obama.
Lo que estas estadísticas no cuentan, sin embargo, y lo que faltó en la campaña de 2012, es la historia de los individuos que están detrás de las cifras. Esas historias personales tienen mucho que ofrecerles a los candidatos, a los medios, y al país. Podrían ser muy instructivas si dejáramos a un lado los números y las escucháramos.
En mi opinión, los legisladores que no se ocupen de los problemas específicos de la comunidad hispana sufrirán en las elecciones parciales de 2014, y dos años más tarde en las presidenciales.
Quiénes somos
Una porción del electorado hispano está compuesta por inmigrantes que dejaron sus países de origen en busca de una mejor vida, trabajaron para mantener a sus familias al llegar aquí, y lucharon por vencer los estereotipos injustos que persisten a pesar de que han vivido cumpliendo con la ley, han pagado impuestos durante décadas y han contribuido con nuestro país de innumerables maneras. Los candidatos que andaban buscando lo que va mal en nuestro país deberían haberles preguntado a esos inmigrantes qué es lo que va bien: ¿Por qué sigue siendo tan fuerte el concepto del Sueño Americano? ¿Qué hace de Estados Unidos un premio tan grande como para que valga la pena tanto sacrificio? Una discusión de por qué vivir en Estados Unidos merece tanto esfuerzo revelaría lo que vale la pena preservar, o renovar.
Estos votantes, por supuesto, también entienden, de primera mano, las dificultades del sistema de inmigración de Estados Unidos, lo cual los coloca en una posición idónea para ofrecer soluciones a uno de los problemas más importantes y divisivos que enfrenta el país.
Otra porción de los votantes latinos la conforman los hispanoamericanos de segunda, tercera o cuarta generación. Al igual que los hispanos recién naturalizados, estos se sienten orgullosos de sus raíces inmigrantes, pero sus luchas probablemente se asemejan más a las de sus vecinos no hispanos. Para ellos, los últimos años han sido consumidos por el esfuerzo de balancear el presupuesto familiar, encontrar buenas escuelas para sus hijos y conseguir atención médica costeable. Estos electores no se ajustan a la mayoría de los estereotipos de la comunidad hispana y por esa razón, no se escuchó su voz durante la campaña.
La caricatura que presentaron algunos candidatos –el inmigrante indocumentado que llega a Estados Unidos para vivir de los subsidios del gobierno en lugar de proveer una vida mejor para su familia– no sólo fue ofensiva, sino que además dejó sin atender las inquietudes más amplias de los hispanos. Y aunque puede que algunas soluciones de pequeño alcance hayan mantenido a los hispanos en el bando de los demócratas este año, no lo seguirán haciendo en el futuro.
Los hispanos en este país les pedirán a los legisladores que rindan cuentas, especialmente en lo que concierne a la inmigración. Es hora de implementar reformas reales, y a largo plazo.
El Congreso No. 113 debe ponerse a trabajar ahora. Puede comenzar por hacer un esfuerzo concertado por adquirir una comprensión más profunda de la comunidad hispana. Las preocupaciones, ideas y opiniones de los latinos revelan lecciones vitales que deben ser aprendidas. Cómo llegaron los inmigrantes a este país, los desafíos que enfrentaron para llegar, por qué aman a Estados Unidos, y lo que le pueden ofrecer al país son historias que merecen ser compartidas, no sólo porque al compartirlas se les hará más fácil a los no hispanos comprender a los hispanos –y dejar atrás las caricaturas y los estereotipos– sino también porque dentro de esas historias están las ideas, la inspiración y las soluciones que pueden ayudar a fortalecer a Estados Unidos, su economía y sus familias.
Más de 50 mil hispanoamericanos cumplen 18 años cada mes. Esos jóvenes están observando, y como vimos en estas elecciones, votarán.
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