Hispanos endurecen presión por la reforma migratoria

Univision.com* | Nov 15, 2012 | 1:38 PM

Advierten que antes de cualquier debate debe existir un acuerdo bipartidista para garantizar los votos necesarios en el Congreso

Nunca antes en los últimos meses se había hablado tanto de reforma migratoria como en los días posteriores a la reelección del presidente Barack Obama. Y es probable que se siga hablando en lo que queda de noviembre, diciembre y el 20 de enero, cuando el mandatario asuma el segundo mandato.
Tras la victoria demócrata el 6 de noviembre y el masivo respaldo del voto latino a Obama, las preguntas que de inmediato brincaron sobre la mesa de discusiones fue cuándo y cómo el mandatario responderá a la presión de legalizar a la mayoría de los 11 millones de indocumentados que viven en el país. Y qué harán los republicanos para recuperar el apoyo hispano que, por ejemplo, tuvo el ex presidente George W. Bush en los comicios de 2000 y 2004.
El primer paso lo dieron el domingo los senadores Charles Schumer (demócrata de Nueva York) y Lindsey Graham (republicano de Carolina del Sur), quienes anunciaron por separado que retomaban conversaciones bipartidistas suspendidas en marzo de 2010 para continuar la elaboración de un proyecto de reforma migratoria que, entre otras recomendaciones, incluía un camino regulado hacia la residencia y la ciudadanía para indocumentados.
El proyecto se basaba en un fuerte componente de seguridad nacional (fronteras, deportación y una nueva identificación de nacionales y extranjeros) y verificación de empleo, y un camino hacia la residencia legal permanente a indocumentados que lleven tiempo en el país, carezcan de antecedentes criminales, sepan inglés, paguen impuestos y cancelen una multa.
Setenta y dos hora más tarde del anuncio de Schumer y Graham, el presidente Obama, durante la primera conferencia de prensa ofrecida tras ser reelecto, anunció que presentará al Congreso una propuesta de reforma migratoria comprensiva y justa inmediatamente después de asumir el segundo mandato (el 20 de enero). Y que la Casa Blanca inició conversaciones con las bancadas demócrata y republicana en ambas cámaras del Congreso encaminadas a conseguir un acuerdo bipartidista que garantice la aprobación del proyecto en el curso de 2013.
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El nuevo escenario
El tema volvió a ser prioritario para la comunidad latina, incluso por sobre la economía (que prevaleció antes de la elección). “El panorama político ha cambiado considerablemente a favor de la reforma migratoria”, dijo a Univision.com Katherine Vargas, directora de comunicaciones del National Immigration Forum (Foro Nacional de Inmigración –NIF-). “Los votantes latinos demostraron su poder político pues ayudaron a determinar los resultados de las elecciones presidenciales. Es evidente que el tema migratorio fue un detonante para que los votantes hispanos acudieran a las urnas y enviaran un mensaje fuerte y claro de que la reforma migratoria tiene que ser una prioridad legislativa para el Presidente y el Congreso”, agregó.
Vargas dijo que, además del voto latino depositado en las urnas la semana pasada, “una influyente alianza bipartidista que incluye a lideres evangélicos y empresariales pro-reforma están ejerciendo presión al partido Republicano para que suavice sus posturas migratorias y se siente a la mesa de negociaciones” para debatir sobre el tema de la inmigración.
“Los latinos y las organizaciones pro-inmigrantes no podemos quitar el dedo del renglón. Tenemos que seguir presionando al Presidente para que cumpla su promesa de presentar su propia iniciativa migratoria, y también presionar a nuestros representantes en el Congreso para que hagan de la reforma migratoria la primera prioridad legislativa del 2013”.
A la pregunta sobre qué elementos debe tener o incluir rl proyecto, Vargas mencionó “la legalización y vía a la ciudadanía para los 11 millones de indocumentados que se encuentran actualmente en el país, recalibrar el sistema legal de inmigración para que refleje las necesidades laborales y económicas del país, y un cumplimiento de ley de inmigración en las fronteras que sea adecuado y que se enfoque en las verdaderas amenazas de seguridad”.
Por qué creerle a Obama
La mención de la reforma migratoria al menos tres veces en la última semana es un claro indicio de que el tema volvió a ocupar la lista de prioridades de Washington, D.C. “No hay dicha más grande para millones de familias inmigrantes que escucharle decir al Primer Mandatario la palabra ‘reforma migratoria’”, dijo Jorge Mario Cabrera, director de comunicaciones de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes de Los Angeles (CHIRLA). “Esta trascendencia de una posible autodeportación que ofrecía el gobernador Mitt Romney si ganaba la presidencia, a un posible acuerdo migratorio entre republicanos y demócratas bajo el liderazgo del presidente Obama, augura un cambio, por lo menos de tono, para los inmigrantes en el 2013”.
Pero el activista señaló que “aún cuando estamos alentados por el tono menos agresivo en Washington hacia la comunidad inmigrante que no tiene sus papeles en orden, como diría Don Quijote, solamente ‘al freír de los huevos se verá’. No es lo mismo un paso a la legalidad que un camino a la ciudadanía, y la comunidad debe de estar muy pendiente para asegurarnos que toda plática alrededor de una reforma migratoria incluya un proceso justo, sensato, y viable”.
El mismo activista se preguntó por qué creerle al Presidente esta vez con el tema de la reforma migratoria si no cumplió un compromiso similar hecho en la campaña de 2008. Cabrera respondió: “Porque millones de votantes Latinos expresaron sus voces en la elección del 6 de noviembre y marcaron la diferencia en elecciones locales, estatales, y nacional. Tenemos un capital político como nunca antes lo hemos tenido y debemos canjearlo”.
Añadió que “no cabe duda que a pesar de que el Partido Republicano perdió el voto latino, si en verdad quieren permanecer viable como fuerza política en Estados Unidos tendrán que aprender a respetar y escuchar a nuestra comunidad”. Y que los demócratas no deben dormirse en sus laureles. “Deben poner atención y actuar de manera contundente para asegurarle al electorado latino que en ésta nación la familia del inmigrante de hace 200 años y la familia de un inmigrante recién llegado tiene el mismo valor, y que todos merecemos de igual manera luchar por el Sueño Americano”.
Cabrera dijo que la reforma migratoria debe incluir como mínimo tres elementos: un proceso de legalización justo para los once millones inmigrantes sin papeles que viven en el país que ofrezca un camino a la integración completa del inmigrante en esta sociedad; avanzar procesos que prioricen la unidad familiar y terminen con la separación brutal de las familias; y, fortalecimiento y expansión de las vías legales para poder inmigrar a los seres queridos sin tener que separar familias.
La visión republicana
La propuesta republicana, como la demócrata, incluye una vía de legalización para indocumentados pero enfatiza en seguridad fronteriza y terminar con el problema de los 11 millones de indocumentados.
“Creo que tendremos un reforma migratoria y el debate ya está andando más dentro del partido Republicano que entre los partidos”, aseguro a Univision.com la analista republicana Helen Aguirre Ferre. “La reforma migratoria tiene que ser un acuerdo bipartidista, aunque probablemente veremos a algunos republicanos votando en su contra”, advirtió en referencia al ala ultraconservadora del partido que se opone a cualquier vía de legalización –o amnistía- para indocumentados.
Agregó que el partido “pondrá énfasis particular en la seguridad fronteriza”, y que si primero se consigue este propósito, la aprobación de otros acuerdos “será más fácil”.
Entre los puntos a ser respaldados, Aguirre citó las visas de trabajo temporal (principalmente para cubrir las necesidades en la agricultura) y el DREAM Act, iniciativa ésta última que “será más fácil porque estos jóvenes están integrados”.
De los puntos difíciles de manejar en las conversaciones legislativas, Aguirre citó por ejemplo “una amnistía para los padres” de dreamers, y puntualizó que una vía podría ser el pago “de una multa, tienen que demostrar dominio del inglés y no tener un delito penal”. Y que quienes califiquen, en el caso de ser aprobado, “no tendrán preferencia en la fila de la ciudadanía. Esperaran al final de la fila”, que en algunos casos sería de 10 o más años para conseguir primero la green card y, cinco años después de obtenida, iniciar el proceso de naturalización.
Uno de los puntos fuertes para los republicanos es la implementación nacional del E-Verify o sistema federal de verificación de empleo creado durante la administración de George W. Bush (2001-2009) como parte de las medidas de seguridad adoptadas tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.
“E-Verify será la nueva ley del país que hará a los sindicatos más contentos”, dijo Aguirre. “Estos se han opuesto a una reforma migratoria porque temen que los hispanos no se van a querer incorporar a sus filas, porque pagar la cuota de los sindicatos es caro y muchos lo consideran innecesario. También los sindicatos se oponen a las visas de trabajo, particularmente las visas de trabajo temporal. No todas serán para el sector agrícola”.Aguirre también dijo que “hay que tener reglas fijas, pero también hay que mantener cierta flexibilidad para aprovechar de las grandes oportunidades que nos brinda la inmigración ordenada”. Y señaló que los republicanos quieren terminar las discusiones sobre la reforma migratoria “antes del otoño del 2013”.
No más allá de 2013
Para el profesor Roberto Izurieta, director del departamento de Política Latinoamericana de la Universidad George Washington, el panorama actual para la reforma migratoria “es sustancialmente mejor” que el vivido en los últimos dos años.
Agregó estar convencido que “sí habrá” reforma migratoria en 2013 y anticipó que en el Congreso votarán por un proyecto amplio “un gran número de demócratas y un suficiente número de republicanos”.
A la pregunta de cómo sería la reforma, Izurieta dijo que el proyecto debería contemplar “La regularización de los documentos inmigratorios de aquellos inmigrantes que han venido a aportar a la  sociedad a través de su trabajo y cultura, y que llegaron al país como resultado de un sistema migratorio roto con complicidades compartidas de todas las partes involucradas”.
“También debería incluir mayor seguridad en las fronteras para evitar que la solución del problema sólo sea para aquellos que ya están en los Estados Unidos, sin considerar los flujos futuros que sean ordenados, legales y del interés de las partes involucradas”.
Izurieta señaló además que uno de los puntos clave de la reforma migratoria está enfocado “en lo que respecta a la necesidad de la economía norteamericana, en llenar fuentes de empleo que los norteamericanos no están interesados en ocupar como son ciertas tareas agrícolas, limpieza, construcción y personas altamente calificadas que darán una ventaja comparativa a la economía estadounidense dentro de un mundo globalizado”.
Sin duda la definición de cada parte de la reforma migratoria tomará tiempo y largos debates entre la Casa Blanca y el Congreso, y entre demócratas y republicanos en ambas cámaras del legislativo. Y todos ellos tendrán en mente el resultado de la última elección, sobre todo el presidente, quien fue reelecto por un voto latino que ahora presiona por la reforma migratoria.
El presidente “entiende que tiene una deuda pendiente con la comunidad hispana en el tema de la reforma, de manera que hará lo posible por obtener logros en ese frente”, dijo Maribel Hastings, Asesora Ejecutiva de America’s Voice. Pero advirtió que si bien “existen muchas avenidas para lograr esto”, las partes que integran el debate “ya están enfrascadas en pláticas sobre las diversas estrategias a seguir”.
Hastings anticipó que en el Congreso habrá varios escenarios, entre ellos un plan demócrata, otro republicano o una versión bipartidista, y que al final de cuentas cada uno de ellos deberá, como mínimo, “ofrecer una vía de legalización a los 11 millones de indocumentados, incluyendo a los jóvenes que se beneficiarían del DREAM Act, reformar el sistema de inmigración legal y contemplar medidas de seguridad fronteriza”.
Está bien, pero…
Al tiempo que crecen las expectativas, las prudencias también se extienden entre la comunidad inmigrante. “El panorama es prometedor, pero tenemos que tomar en cuenta que en la política las cosas pueden cambiar drásticamente de un día para otro”, dijo Juan José Gutiérrez, presidente Vamos Unidos USA en Los Angeles, California. “Sin embargo aconsejo ser optimistas y trabajar para impulsar al Presidente y al Congreso en la concretización de la reforma migratoria comprensiva”.
Gutiérrez dijo además que hasta ahora nada ni nadie puede decir que en 2013 no habrá una reforma migratoria. “Luego de la victoria del Presidente y de su fuerte e insistente compromiso de impulsar la reforma migratoria, parece ser que los planetas se estuvieran alineando aceleradamente a nuestro favor”.
Hasta ahora, una semana después de los comicios presidenciales del 6 de noviembre, “tenemos al presidente, senadores demócratas y republicanos a republicanos moderados y al pueblo inmigrante detrás de la reforma”, dijo el activista, quien dijo que dentro de este escenario no se debe perder de vista “a la Cámara de Representantes bajo control republicano y a un muy influyente Tea Party”, aunque sin tanto entusiasmo como antes de la elección.
“No creo que estos últimos se darán fácilmente por vencidos”, apuntó.
Sobre el proyecto que debería ser aprobado, Gutiérrez dijo que la reforma migratoria “debería de ser justa, amplia y generosa”, y que “deberá de incluir a la mayor cantidad posible de indocumentados y colocar la menor cantidad posible de trabas para lograr la legalización y la posterior naturalización”.
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