Así es la amante del general Petraus

Univision.com | Nov 13, 2012 | 12:24 PM

Por Elizabeth Cotte

Llegó a los 40 años el pasado viernes 9 y se fue a celebrar en las afueras de DC junto a su esposo, un radiólogo que ejerce en Carolina del Norte. Pero la celebración no salió como se habría planeado porque, el día de su cumpleaños en la noche, se la identificó como una  mujer a quien investigaban en el escándalo del general David Petraeus que se había develado apenas uns horas antes. Petraeus también había estado de cumpleaños esa semana.
Su nombre: Paula Broadwell, y por años había mantenido un contacto poco usual para una mujer con un militar de altísimo rango.
A los medios de comunicación les fue relativamente fácil conseguir información sobre ella porque no era una desconocida.   Era la coautora de “All In”, la biógrafía del general de cuatro estrellas a quien se referían como P4. Otros datos indicaban que residía en un área de clase acomodada de Charlotte, que está casada, que tiene dos hijos. Y que en enero de este año había realizado una gira promoviendo el libro que se convirtió en un best-seller. Por éso había vídeo de ella en varios sitios de internet, incluyendo You Tube y las páginas web de algunos programas de televisión. El sábado alguien llamó la atención sobre un video de la empresa fabricante de armas Kriss en la que se la ve hablando de las bondades de un rifle y manipulándolo. También grabaron una conferencia suya en una univerdad donde como experta "asoma" posibles causas del ataque en Bengazi".
Broadwell ya era famosa, pero en pocas horas pasó de escritora conocida a categoría de celebridad porque después de que el general renunciara a la CIA el viernes, a consecuencia de un  "affair" que reconocía públicamente, se confirmó que la mujer, una profesional con estudios y servicios militares había sido amante de Petraeus. Y si no hubiera sido por una correspondencia electrónica que dicen envió en mayo de este año,  probablemente el romance de esta consultora con esta figura pública no hubiera trascendido públicamente, ni se hubiese convertido en un asunto de seguridad.
Y es que la relación de Petraeus con esta experta en asuntos de seguridad internacional, una mujer con estudios de doctorado, ya había terminado; cuatro meses antes de que estallara el escándalo según  indicó otro militar retirado allegado al general. Pero para ése entonces, a pesar del fin del “affair” el FBI ya estaba sobre la pista de los emails que Paula Broadwell había enviado a otra mujer de nombre Jill Kelley.
Aparentemente el contenido de esa correspondencia era amenazante y dice la prensa que desconcertó tanto a Kelley, que la mujer, residente de Florida, acudió al FBI y pidió protección. Jill y su esposo Scott afirmaron que mantienen una relación de amistad con David y Holly Petraeus que habría comenzado, cuando el general dirigió el Comando Central de los EE.UU. desde la Base Aérea MacDill; a Petraeus lo asignaron a esa base en el 2008.
Ya para entonces Broadwell y Petraeus se habían conocido. En el 2006, varios años antes de su relación afectiva,  ella asistió a una conferencia que David Petraeus dictó en Harvard. Él era entonces un general de tres estrellas y ella cursaba una maestría en la prestigiosa universidad. Aquél fue un encuentro entre dos personas que mantenían un interés común en el tema de la contransurgencia.
En Junio del 2010 al general lo promueven como comandante en jefe de las operaciones en Afganistán y Broadwell tiene la idea de convertir en una biografía autorizada una investigación suya sobre Petraeus y el liderazgo militar. Broadwell misma describe que le envió una correspondencia al general. Poco después recibe autorización para viajar al medio oriente con acceso a Petraeus y a su línea de comando. De esa época hay fotos y video, y presuntamente en ese momento todavía no había una relación íntima.
Más de un año después, Petraeus temina su misión en Afganistán, transfiere el mando y regresa a Estados Unidos. En septiembre del 2011 es nombrado director de la CIA lo que lo convirtió en uno de los hombres más poderosos en Estados Unidos. Y varias semanas después -en noviembre-  comenzó la etapa romántica de aquella relación según cuenta el coronel retirado  Steve Boylan. Boylan fue vocero del general durante la misión de ambos en Irak y mantiene una relación de amistad. El fue quien dijo que la esposa de Petraeus estaba "más que furiosa".
El libro “All In: The Education of General Petraeus” salió a la venta en enero de este año y en las entrevistas que dio a propósito de la promoción, Broadwell habló de su admiración por el general y negó alguna que otra insinuación de que hubiese algo más que una relación entrevistador-entrevistado. "No estoy enamorada"-dijo con firmeza.  También habló de las conversaciones que mantuvo con Holly, la esposa del general y de quien obtuvo información "invaluable" para el libro. De los encuentros entre ambas también hay fotografías.
La relación extramarital de Paula y David habría durado desde noviembre 2011 hasta más o menos julio-agosto del 2012, según la cuenta que sacó el coronel Boylan; dijo que terminó "cuatro meses antes del escándalo". El tiempo del que habla Petraeus es más o menos similar y agrega  que terminaron de mutuo acuerdo (aunque siguieron en contacto debido a que ella estaba escribiendo una disertación adicional sobre Petraeus como comandante de las fuerzas militares norteamericanas en el exterior). Sin embargo, algo pasó  entre ellos alrededor de mayo que provocó que Paula Broadwell enviara unos emails de advertencia a la mujer de Tampa que puso en sobreaviso a las autoridades.  La escritora además habría usado una cuenta de email que Petraeus abrió con un seudónimo. Dicen los investigadores que ambos tenían acceso a esa cuenta en Gmail y que por éllo el FBI abrió una investigación criminal, presumiendo que la correspondencia electrónica del director de la CIA pudo haber estado comprometida.
Del contenido de los emails de Paula Broadwell a Jill Kelley no se ha revelado mucho, pero uno presuntamente decía “stay out of this”, ¡manténte al margen...! Lo que deja entrever que de alguna manera Kelley sabía algo.
Kelley también está bajo la lupa por mantener correspondencia con el general John Allen, otro militar de alto rango enredado en esta madeja. Allen, actual comandante de las fuerzas en Afganistán, y Kelley intercambiaron cientos de emails de los cuales algunos caen -según los investigadores- en la categoría de "inapropiados".
Volviendo a Broadwell, sus vecinos y amigos en Charlotte, expresan sorpresa; dicen que la Paula que conocen y con quien han compartido, es una madre dedicada a su familia y dista mucho de la imagen que trasciende de la investigación de este desliz.
Curioso es que el álbum de la escuela de Dakota del Norte, donde se graduó de escuela superior diga “con toda posibilidad Paula Kranz será un nombre que la escuela recordará”.  Kranz es su apellido de soltera.
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