La reforma migratoria está de vuelta en el Congreso

Univision.com | Nov 11, 2012 | 4:36 PM

Senadores demócrata y republicano reviven proyecto bipartidista debatido sin éxito en 2009 y 2010

Dos senadores que en 2009 y 2010 redactaron un proyecto de reforma migratoria que incluía una vía de legalización para millones de indocumentados -y que nunca fue debatido por sus partidos-, anticiparon el domingo que regresarán sobre sus pasos para revivir la propuesta y debatirla en el Congreso.
Charles Schumer (demócrata de Nueva York) Y Lindsey Graham (republicano de Carolina del Sur), trabajan nuevamente en un anteproyecto que incluye una vía regulada para que indocumentados sin papeles de estadía legal en Estados Unidos salgan de las sombras, obtengan una residencia legal y se encaminen hacia la ciudadanía.
Las primeras conversaciones entre ambos senadores se iniciaron menos de una semana después de la elección presidencial del martes, donde el presidente Barack Obama para un segundo mandato de cuatro años y los republicanos registraran una significativa derrota.
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El esfuerzo anterior
Schumer y Graham elaboraron entre 2009 y 2010 un proyecto bipartidista basado en un fuerte componente se seguridad nacional y una vía regulada que exigía el fichaje de los indocumentados que calificaran para comenzar el camino hacia la residencia legal.
Ambos legisladores promovieron la nueva iniciativa en noticieros nacionales el domingo. The Associated Press reportó que tanto Schumer como Graham recalcaron que no habrá ciudadanía hasta que las fronteras estén seguras.
La misma exigencia plantearon ambos en 2009 y 2010, proyecto finalmente fue desechado en bloque por los republicanos quienes se inclinaron por una política migratoria severa contra la inmigración indocumentada, misma que ventiló el candidato Mitt Romney durante la reciente contienda que finalizó con la reelección de Obama el martes.
Ruta hacia la green card
Una vez aseguradas las fronteras, sólo en ese momento aquellos que ingresaron al país sin permiso podrán iniciar el camino para conseguir la green card o tarjeta verde. Pero Graham advirtió que previamente serán identificados y pagarán una multa.
Agregó que para calificar deberán saber inglés y colocarse en fila para iniciar las gestiones y obtener la ciudadanía, tal y como se anotó en el plan de 2010.
Fuentes del Senado consultadas por Univision.com el domingo dijeron que las conversaciones comenzaron esta semana y que fueron retomadas a partir del documento de 2010. “Ya existe una base y sobre ella se está trabajando”, agregaron.
La cola es larga
El sistema imperante de ajuste de estado obliga a algunos extranjeros que ingresan legalmente a Estados Unidos esperar hasta 10 años por una green card o tarjeta verde. El plan Schumer Graham no contempla reducir esas esperas para quienes se beneficien de una reforma migratoria.
El senador Schumer confirmó a la cadena NBC, también el domingo, que él y Graham habían reanudado las conversaciones de 2009 y 2010, y que trabajan en un anteproyecto.
“Las conversaciones van en firme”, dijo a Univision.com una fuente del Senado.
El plan Schumer-Graham
Schumer y Graham trabajaron en 2009 y 2010 en la elaboración de un plan de cinco puntos que incluía:
   - Reforzar la seguridad en la frontera;   - Puesta en marcha de una vía dura pero justa de legalización para los indocumentados;   - Tarjetas de Seguridad Social biométricas que impidan que los trabajadores ilegales puedan obtener empleos; y
,   - Establecimiento de un proceso de admisión de trabajadores temporales.


 El plan, que nunca llegó a ser incluido en las agendas de debates de ambas cámaras, exigía que los inmigrantes legales que quisieran trabajar en Estados Unidos, y tambièn ciudadanos, requerirían una tarjeta de Seguridad Social a prueba de falsificación y de alta tecnología, documento que contendría datos biométricos de su portador aprobados por el servicio de inmigración.
La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) protestó por este requisito y argumentó que violaba la privacidad de las personas.
Otro requisito del plan Schumer-Graham era que los indocumentados deben carecer de antecedentes criminales para iniciar el proceso de legalización.
Punto previo
El plan base Schumer-Graham exige primero la revisión, reasignaciones y recortes al presupuesto de seguridad nacional con el objetivo de asegurar las fronteras y garantizar el freno a la inmigración indocumentada.
Sobre este punto, la Administración Obama asegura que en los últimos cuatro años ha mejorado la seguridad fronteriza y que ésta se redujo a niveles históricos.
También ejecutó una severa política de deportaciones. En los últimos cuatro años fiscales estableció récords sucesivos de extranjeros expulsados (369,261, en 2009; 392,862, en 2010; 396,906 en 2011 y 366,292 en los primeros 11 meses de 2012) y la proyección indica que pasará de los 400 mil.
La salida de Graham
El primer esfuerzo bipartidista Schumer-Graham se interrumpió en marzo de 2010 cuando el republicano abandonó la iniciativa para unirse a la estrategia nacional de su partido con miras a reconquistar el poder del Congreso en las elecciones de medio tiempo, estrategia que dio resultados parciales cuando la oposición, en noviembre de ese año, se hizo con el control de la Cámara de Representantes.
El plan Schumer-Graham, además de contar con el apoyo de la Casa Blanca, tenía el respaldo de decenas de grupos nacionales que defienden los derechos de los inmigrantes en Estados Unidos, iglesias, sindicatos, comerciantes y agricultores.


El plan original precisaba que los indocumentados que reunieran los requisitos para legalizar sus permanencias "tendrían que admitir que violaron la ley y pagar su deuda a la sociedad mediante el cumplimiento de servicios comunitarios y el pago de una multa e impuestos atrasados".
Los beneficiarios, además, iban a ser sometidos a una investigación sobre sus antecedentes antes de poderse poner a la cola de los inmigrantes que esperan su turno para conseguir la residencia permanente.

Los beneficiarios
En Estados Unidos viven al menos 11 millones de indocumentados y la mayoría de ellos procede de América Latina, principalmente México.
En la campaña 2008 el entonces candidato Barack Obama prometió una reforma migratoria en el primer año de su mandato, pero otros debates más importantes, entre ellos la crisis financiera, las guerras en Irak y Afganistán y la reforma de salud postergaron el compromiso.
El 20 de septiembre pasado Obama reconoció en un Encuentro con Univision celebrado en la Universidad de Miami, que el no cumplimiento de esta oferta se había constituido en uno de los principales fracasos de su Administración.
El mandatario, sin embargo, prometió nuevamente que de resultar reelecto, trabajaría con ambos partidos para llevar la reforma migratoria al Congreso y aprobarla en el curso de 2013.
Voto clave
En 2008 acudieron de los 19 millones de hispanos registrados para votar, 10.7 se inclinaron por Obama e inclinaron la balanza. En los comicios del pasado 6 de noviembre acudieron a las urnas 12.2 millones (según estimados iniciales) y más del 75% se inclinó por la reelección del mandatario sobre todo en estados decisivos, entre ellos Ohio, Pensilvania y Florida.
Pocas horas después de conocerse la victoria de Obama, la comunidad hispana de Estados Unidos y organizaciones nacionales pro inmigrantes demandaron al gobierno y a demócratas y republicamos retomar cuanto antes el tema migratorio y aprobar una reforma que abra una vía de legalización para millones de indocumentados.
La última semana de octubre y cuando faltaban dos semanas para los comicios presidenciales, Obama dijo al diario Des Moines Register que lograría un acuerdo bipartidista para una reforma migratoria en los primeros meses de 2013 si era reelecto.
El mandatario también reconoció que la comunidad hispana jugaría un papel importante en la contienda que, al final de cuentas, le permitió ser reelecto para un segundo ejercicio que arranca el 20 de enero del año próximo.
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