El futuro de Romney tras ser derrotado

Univision | Nov 09, 2012 | 8:40 AM

Por Elizabeth Cotte

Por estos días Mitt Romney seguirá siendo el ex candidato vencido por Barack Obama, pero eventualmente esa imagen se irá difuminando hasta –posiblemente- perderse del panorama político nacional, a menos que -como hizo después de las primarias republicanas del 2008- se repliegue, revise, analice y finalmente decida si sigue aspirando a la presidencia. Si así fuera, en el 2015 volveríamos a escuchar de Romney y de su deseo de servir a la nación en calidad de presidente, y muy probablemente anuncie la creación de un comité para analizar sus posibilidades en el 2016 frente a un candidato demócrata diferente a Obama que todavía no conocemos. A diferencia de su compañero de fórmula Paul Ryan, quien logró ser reelecto como representante de Wisconsin, Romney está desempleado y con pocas posibilidades en el mundo político. Su situación es también diferente a la de John McCain quien tras ser derrotado por Barack Obama en el 2008 regresó al Senado. Situación que vivió también John Kerry en el 2004 cuando George Bush ganó la reelección. Tal vez regrese al mundo corporativo, a trabajar en el sector privado de donde salió hace más de 10 años, pero no lo ha anunciado. También pudiera pudiera ser que escribiera un tercer libro. Ahora mismo la biografía en su cuenta en Twitter se presenta en una línea; como “former governor of Massachussetts”. Y en la página web de su campaña hay colgado un agradecimiento. Perdido el título de candidato, en pocos días perderá también la prerrogativa de tener la protección del servicio secreto, y los agentes dejarán de referirse a él con el código de “javalina”. Por ahora y aunque esté desempleado Romney ni puede buscar trabajo ni dedicarse al llamado “reposo del guerrero”. Y es que después del martes, y mientras esperaba los resultados de la Florida, el ex candidato ha tenido una serie de encuentros con sus asesores con el propósito de analizar que salió mal y las razones por las que no salió victorioso en su carrera a la Casa Blanca.
En ese post análisis alguien quizás le acotará que “en todos los estados donde el voto hispano era decisivo ganó el presidente Obama” o tal vez “el voto de los afroamericanos fue contundente a favor del presidente”, o un “nos equivocamos con las mujeres”. También se revisan las cuentas, lo quedó y lo que se debe. Pero no solo la campaña de Romney revisa, su partido también lo hace. El liderazgo republicano tiene el enorme reto de renovarse de cara a las elecciones de medio término en dos años y debe analizar las varias derrotas en este proceso electoral, por lo que ya se encuentra en un período de reflexión.
Sin espacio para el duelo, analistas, expertos y políticos de carrera analizan el por estos días célebre “NEP”. Estas son las siglas en inglés del National Electoral Pool, la encuesta nacional que se realiza cuando los votantes salen de las urnas y un encuestador les pregunta casi de todo. Sus respuestas permiten saber la raza o grupo étnico, edad, afiliaciones políticas y religiosas e ideas. Entre las preguntas que hacen decenas de miles de encuestadores apostados en los recintos estuvo por quién no se votó y por qué. Por el NEP ya saben que Romney obtuvo el voto del 70% de los hombres blancos, pero que con Romney ese porcentaje fue menor al 72% que obtuvo John McCain en el 2008. En base a las cifras del NEP, el GOP confirma que como retador Romney no tuvo mucho éxito con las mujeres, ni con los jóvenes, ni con los gays.
Así que para que le vaya mejor en las próximas elecciones, el partido Republicano empieza a dejar atrás los términos que no funcionaron en esta campaña como “Obamacare” y “auto-deportación”. Apenas dos días después de la reelección de Obama, John Boehner el presidente del Congreso dijo en una entrevista con la cadena ABC que los legisladores no continuarían tratando de derogar la ley que reformó el sistema de salud. Boehner también dijo a la periodista que se necesitaba una reforma migratoria integral y que piensa que los republicanos pueden encontrar un terreno común con Obama. Así que el partido que proclamó a Romney como su candidato no tiene ahora tiempo para atenderlo, curar sus posibles heridas o definir que papel jugará en esa organización política que buscará regresar a la moderación de cara a las elecciones que se realizarán en 24 meses. Las voces de peso entre los republicanos no tienen ahora tiempo para el ex candidato y se enfocan en bajar el tono y corregir posturas. Se le ha preguntado a los consejeros del ex candidato que hará ahora Mitt Romney, pero no han contestado claramente; quizás ni ellos mismos lo sepan. El martes, a bordo del avión que lo llevaba a Boston a esperar los resultados, Romney dijo “tengo una familia y una vida importantes para mí, y agregó “win or lose”.
Unas semanas antes, durante una entrevista en el programa de televisión “The View” su esposa Ann aseguró que de perder Romney no se lanzaría de nuevo a buscar la presidencia, pero Russ Schriefer, un estrecho colaborador del ex gobernador asegura que no se quedará de brazos cruzados. Y eso significaría que, aunque está en edad de retiro, no se retirará.
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