Los planes económicos de Obama y Romney

ImpreMedia Digital, LLC | Oct 31, 2012 | 12:04 PM

Las promesas de ambos candidatos en el renglón financiero

"Es la economía, estúpido". Esa famosa frase la creó en 1992 el asesor político de Bill Clinton, James Carville, y significaba que en esa elección lo único que realmente importaba era la situación económica del país.
De nuevo en esta elección, al igual que en 2008, apenas iniciada la crisis llamada la "Gran Recesión", el tema central vuelve a ser la economía, aún afectada por el alto desempleo, la falta de confianza de los consumidores, hipotecas bajo el agua y un alto déficit fiscal producido por una combinación del gasto en el gobierno anterior y este.
Frente a frente, el Presidente Barack Obama defiende su récord argumentando que "detuvo la caída" y que la recuperación, aunque lenta, ha comenzado. Ningún presidente en la historia se ha reelegido presidiendo sobre más de 8% de desempleo. Un mes antes de la elección, el desempleo bajó a 7.8%, el nivel más bajo desde que comenzó el gobierno del demócrata.
El candidato republicano, un empresario de las finanzas y ex gobernador de Massachusetts, Mitt Romney, afirma que él "sabe cómo hacer crecer la economía" y ofrece sus antecedentes en el sector privado como carta de presentación. Su plan combina recortes de impuestos con una "ampliación de la base impositiva" (que más personas paguen impuestos que ahora no pagan) y afirma que no ampliará el déficit.
He aquí un resumen de la situación económica del país en los últimos cuatro años, los planes de los candidatos principales y lo que dicen los expertos al respecto, y el impacto que la crisis ha tenido en la población latina de los Estados Unidos.
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Barack Obama: La economía de EEUU entre 2009 y 2012
Cuando el Presidente Obama tomó posesión de la Casa Blanca en enero de 2009 ya se había iniciado el colapso económico del país, pero estaba muy lejos de terminar. Las peores consecuencias del mismo estaban aún por venir.
El derrumbe de Wall Street y del sector financiero ocurrió en el otoño de 2008 en los últimos meses del gobierno del George W. Bush, tras la explosión de una de las burbujas hipotecarias (sobre valoración de los inmuebles) más grandes de la historia, creada por la especulación con hipotecas basura y las transacciones de compra y venta de las mismas.
Al tomar posesión Obama, la economía estadounidense perdía un promedio de 800 mil empleos al mes, la economía estaba en colapso lo mismo que la bolsa y el déficit crecía, producto de recortes de impuestos a los más ricos y al gasto en dos guerras, sin que el anterior gobierno encontrara la forma de pagar ese gasto. En ese momento, el desempleo del país era de 7.8%.
Un mes después de su toma de posesión el presidente firmó una ley de estímulo económico, pero el desempleo siguió aumentando, alcanzando su nivel máximo en enero del 2010, con 10.6%.
Mitt Romney acusa al Presidente Obama de haber gastado demasiado, generado déficits aún mayores que los que existían y no haber provocado una "sólida recuperación".
Uno de los argumentos más fuertes de la campaña de Mitt Romney contra el Presidente es la situación de la economía hoy día. Más de tres años y medio después de que Obama tomara posesión, el resultado es mixto. Las ganancias corporativas están boyantes y la bolsa volvió a su fuerza pre crisis, pero el desempleo está casi igual que cuando el Presidente tomó posesión: El más reciente reporte de empleos por parte del Departamento del Trabajo señala que después del tremendo aumento, el desempleo ha vuelto al 7.8% de enero de 2009.
Obama prometió bajar el desempleo al 5%, pero la recuperación ha sido más lenta de lo esperado. Según el Presidente, su récord debe analizarse bajo la lupa de la crisis que le tocó vivir durante su mandato. "Cuando entré a la Casa Blanca, nuestra economía se había reducido en 9%, la mayor contracción desde la Gran depresión. Un año después, la economía crecía 4% y ha seguido creciendo desde entonces. La recesión terminó "técnicamente" en junio de 2009, pero el robusto crecimiento no se materializó, sino que más bien ha sido lento y tortuoso.
El gasto deficitario ha financiado los estímulos económicos implementados por este gobierno, más las guerras (Irak, que el Presidente llevó a su final, y Afganistán, que se ha reducido). La mayor crítica de los conservadores a Obama ha sido este gasto del déficit. La mayoría de los economistas están de acuerdo en que el nivel de deuda y déficit fiscal de Estados Unidos no puede sostenerse sin dañar la economía a la larga. El propio Bill Clinton lo dijo en su discurso ante la Convención Nacional Demócrata: "Debemos lidiar con este problema antes de que él lidie con nosotros". Sin embargo, antes que el triunfador de esta campaña presidencial tome posesión en la tercera semana de enero, el gobierno federal tendrá que lidiar con el "barranco fiscal", una combinación de 600 mil millones en aumentos de impuestos y recortes de gastos, producto del acuerdo sobre el último presupuesto, que entrarían en vigor automáticamente el 1 de enero si el Congreso y el Presidente no buscan una alternativa.
Plan de Mitt Romney
El candidato republicano a la presidencia ha prometido la creación de 12 millones de empleos en Estados Unidos, y su fórmula para llevar a cabo esta promesa es un plan que combina un recorte de impuestos del 20% para todos los contribuyentes, un recorte de los impuestos corporativos del nivel de 35% a 25%, la eliminación de impuestos a las ganancias de capital, el impuesto patrimonial (estate tax) e impuestos a interés y dividendos.
Romney también favorece mantener los cortes de impuestos que se hicieron en el gobierno de George W. Bush (y luego se extendieron en el gobierno de Obama) y hacerlos permanentes a todos los contribuyentes, incluyendo a los ricos. La promesa de Romney es que esos recortes combinados no añadirán al déficit fiscal –que critica y quiere recortar- al tiempo que no se aumentan los impuestos a la clase media ni se rebajan los de las personas pudientes. Añaden asimismo que buena parte de la creación de empleos vendrá del "crecimiento económico" que los recortes de impuestos supuestamente crearán.
A cambio, el candidato ha dicho que va a limitar o eliminar ciertas deducciones de impuestos, pero no las ha querido especificar, argumentando que eso es algo que deberá negociar con el Congreso. Entre las deducciones mencionadas durante los meses de la campaña están la deducción por intereses hipotecarios, el crédito de impuestos por hijo y las deducciones por contribuciones de caridad. No obstante en meses recientes Romney ha hablado sobre una cantidad máxima en deducciones, la cifra que ha mencionado como ejemplo es $17 mil anuales. Durante una pregunta directa de una votante en el segundo debate sobre si eliminaría una de las deducciones mencionadas, populares entre la clase media, Romney aseveró de nuevo que no aumentará impuestos a la clase media sin especificar sobre las deducciones.
Romney también afirma que su planeada revocación de la Ley de Reforma de Salud aprobada durante el período de Obama ahorrará dinero a la economía en impuestos que vienen incluidos en la ley. Por ejemplo, las personas con más ingresos verían aumentar sus impuestos de nómina para Medicare y las compañías de seguro también tendrían un aumento de impuestos.
Qué dicen los expertos
El ex presidente Bill Clinton caracterizó el plan de Romney como una "falla de aritmética" y apuntó que es imposible hacer los recortes que Romney plantea sin afectar a la clase media y trabajadora, debido a que esta depende en gran medida de varias de esas posibles deducciones que se eliminarían del código de impuestos.
Glenn Hubbard, asesor económico de Mitt Romney, afirma que el plan funcionará "ampliando la base pagadora de impuestos", y generando crecimiento económico al cortar impuestos y permitir que todos los estadounidenses inviertan más de su dinero en la economía. Otro de sus asesores económicos, Kevin Hasset, del American Enterprise Institute, indica que el plan "aumentará el incentivo a hacer cosas que son buenas para la economía de Estados Unidos".
También ha dicho que recortará programas usando un criterio: ¿vale la pena pedir prestado a China para pagar este programa?
El alcalde de Nueva York, el ex republicano y ahora independiente, Michael Bloomberg, ha dicho que el plan de Romney no es realista aunque también ha criticado el de Obama por la misma razón. "No se puede balancear el presupuesto sin aumentar ingresos y cortar gastos", dijo recientemente el multimillonario alcalde. "Ningún economista de reputación piensa que esto es posible, y una cosa es odiosa a los republicanos y la otra es odiosa a los demócratas".
Los análisis de otros economistas y grupos de expertos como el Tax Policy Center y el Brookings Institute, así como el periódico The Washington Post, han concluido que las propuestas de Romney resultarán en un aumento de impuestos a la clase media de alrededor de $2 mil anuales, por la desaparición de deducciones y el énfasis en recortes de impuestos a rubros como los dividendos y ganancias de capital que benefician a las personas más pudientes. David Stockman, quien fuera asesor de presupuesto de Ronald Reagan, dijo que el plan de Romney "no tiene una matemática creíble ni realiza decisiones difíciles".
Plan de Obama
El Presidente Obama plantea continuar las políticas económicas que inició en su primer período, combinando gasto federal con reducciones modestas en impuestos principalmente enfocadas en personas de clase media y trabajadora. Su plan es permitir que los recortes de impuestos vigentes (que se hicieron en el gobierno de Bush y se continuaron en el suyo) se mantengan para las personas de clase media y trabajadora, pero expiren para los que ganan más de $250 mil al año. Otro elemento de su plan es dar incentivos a empresas para mantener aquí sus empleos y no para llevarlos al extranjero.
Obama argumenta que la economía, que ha mejorado aunque lentamente desde que comenzó su gobierno, necesita más estímulo y prometió "reinvertir en nuestro país el dinero que antes nos gastábamos en la guerra contra Irak" que él llevó a su fin. El Presidente argumenta que su plan de reforma de salud debe mantenerse porque sin el mismo, no sólo perderán su cobertura de salud millones de personas, sino las personas mayores volverán de nuevo a gastar cientos de dólares en medicinas que ahora cubre dicha ley.
El presidente también plantea reducir el impuesto a las corporaciones del actual 35%, aunque no especifica en cuánto. Para crear empleos, el presidente plantea desviar dinero que se ha gastado en las guerras y en defensa –al tiempo que plantea reducir el crecimiento del presupuesto militar- e invertirlo en construcción de infraestructura y educación. Otra idea es un crédito impositivo de 20% para los gastos de negocios que decidan regresar sus centros productores a los Estados Unidos.
El presidente ha propuesto invertir en educación y contratar a más maestros para ciencias y matemáticas, esto alega ayudará a incrementar la productividad y competitividad del país en el mundo. Pero Obama no sólo plantea gastos, sino también un plan de reducción de la deuda de $4 mil billones ($4 trillion) con recorte de gastos. Esta reducción se pagaría con una combinación de aumentos de impuestos a los más pudientes con recortes en rubros como defensa, pero el presidente no ha sido muy explícito en identificar qué programas recortaría.
Qué dicen los expertos
Michael Spence, premio Nobel de Economía en 2001, dijo en una reciente entrevista con el periódico The Wall Street Journal, que "hay cosas de los planes de ambos partidos que me gustan. Creo que los demócratas tienen razón en que hay que invertir en educación, actualizar las capacidades e invertir en infraestructura, pero también estoy de acuerdo con los republicanos en que el gobierno tiene que ser eficiente. No obstante, la matemática del lado republicano no me sale, así que a menos que digan algo más convincente prefiero la otra fórmula". Romney, asesores y economistas conservadores afirman que la explosión de gasto público y deuda bajo el gobierno de Obama ha hecho más difícil la recuperación y argumentan que los aumentos de impuestos que propone para personas pudientes no harán más que estancar más la economía y "matar empleos".
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