Daniel Alvarado: De G.I. Joe a GPM

NASA | Nov 01, 2012 | 9:46 AM

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Estudiar el espacio, la profundidad de los mares, los volcanes, las partículas más pequeñas, son todas carreras extraordinarias, bien pagadas que requieren minuciosos estudios.

Por Daniel Alvarado*
Nací en Dorado, Puerto Rico, un 15 de octubre, hace 30 años. Soy el menor de tres varones de la familia Alvarado Varela, el septuagésimo noveno de 82 primos de la familia Alvarado Peñalvert y el undécimo de 11 primos de la familia Varela Vázquez.
Desde pequeño, y hasta el día de hoy, he sido una persona sumamente curiosa. Siempre trato de averiguar y entender cómo funcionan las cosas a mi alrededor: desde los carros, las impresoras y los juguetes, hasta las montañas rusas y los lápices mecánicos. Estoy en un constante ciclo: observando, pensando y tratando de descifrar cómo funcionará eso que estoy viendo.
Mis juguetes favoritos eran los "G.I. Joe", los Centuriones y los "LEGO", que podía tirar, doblar, articular, adjuntarle otras piezas, desmontar, armar…en fin, experimentar a capacidad.
Aunque traían instrucciones, me divertía descifrar todas las posibilidades por mi cuenta. También desarmaba cualquier aparato que no funcionara: abanicos, relojes, radios, controles remotos…no perdía tiempo en buscar el destornillador y tratar de descifrar qué pieza estaba dañada para repararla. Rara vez fui exitoso, en especial con las piezas electrónicas, pero eso no me detenía.
Mis intereses profesionales evolucionaron desde kinder hasta el día que sometí la solicitud a la universidad: quise ser bombero, relojero, dibujante de Disney, cirujano, biólogo marino, cocinero, hasta escritor…A medida que se acercaba el momento de escoger los programas de bachillerato para la universidad, me parecía que todas las profesiones tenían algo que me interesaba. Recuerdo incluso tomar una prueba de aptitud académica y ninguna de las opciones profesionales que había escogido parecía ser mi fortaleza.
En medio de esta indecisión, alguien me sugirió que considerara la ingeniería. Finalmente escogí ingeniería mecánica porque me parecía la más versátil de todas las disciplinas de ingeniería.
En retrospectiva, es la que más a tono va con mi personalidad, ya que se puede observar su base y aplicación en casi todo lo que nos rodea, permitiéndome saciar mi curiosidad de entender el mundo a mi alrededor. Fui aceptado en el programa de Traslado de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Puerto Rico en Bayamón (UPRB), pero jamás pensé que terminaría trabajando en la industria aeroespacial –¡ni siquiera sabía que existía!
Daniel Alvarado en la cima del Monte Fuji, en Japón, durante un viaje con el equipo de GPM. 2009. Crédito: Daniel Alvarado.
Recuerdo estar fascinado con las estrellas, los planetas y sus órbitas. La evidencia está en una pintura de acuarela y pasteles del sistema solar que pinté a los 10 años. La encontré hace poco e inmediatamente la colgué en mi oficina. Me hace recordar también la gran influencia que tuvo mi hermano Rafy, su curiosidad, entusiasmo y motivación por mantenerse al tanto de los acontecimientos espaciales.
Gracias a él recuerdo haber subido al techo de la casa, donde eventualmente nos quedamos dormidos, para ver una lluvia de estrellas.
Gracias a él pude ver al cometa Shoemaker-Levy 9 que se estrelló contra Júpiter, la estela de fuego de la estación espacial rusa MIR mientras reentraba en la Tierra e incluso desde el patio de casa al cometa Hale-Bopp.
Pero lo más impresionante fue ver por primera vez los anillos de Saturno y cuatro de las lunas de Júpiter a través de su telescopio. Aunque este interés continuó hasta la universidad, donde tomé una clase de astronomía, aún así desconocía que podría trabajar en algo relacionado algún día.
Equipo mecánico de GPM. Crédito: NASA
No fue hasta que unas amistades de la facultad de administración de empresas fueron escogidas para realizar un internado en el Goddard Space Flight Center que pensé que trabajar en la NASA era posible.
En octubre de 2004, me entrevisté con representantes de la agencia en la Feria de Empleo de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez. Fui sólo por curiosidad, ya que mi experiencia había sido principalmente en la industria automotriz.
Tal fue mi sorpresa al recibir una llamada de Goddard para saber si estaba interesado en trabajar en la División de Sistemas Mecánicos. No respondí inmediatamente porque siempre pensé que trabajaría en Puerto Rico, pero finalmente tomé mi decisión durante una misión del transbordador Discovery.
Éste era el primer vuelo tras la tragedia del transbordador Columbia, la cual viví mientras cursaba mi tercer año del bachillerato de ingeniería mecánica en UPR-M. No tenía idea de que poco después, en agosto de 2005, comenzaría a trabajar en la NASA, en una misión satelital de medida de precipitación global, la GPM
* Daniel Enrique Alvarado Varela es ingeniero mecánico en el Goddard Space Flight Center de la NASA en Maryland. Este blog fue escrito con ocasión de la Semana de las Ciencias Terrestres de la NASA. Entra aquí y conoce qué hacen los científicos terrestres.
©NASA
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