Madres de niños desaparecidos en guerra piden justicia pese a pedido perdón

EFE | Oct 30, 2012 | 5:23 PM

Estado pidió perdón

SAN SALVADOR - Las madres de los niños desaparecidos durante la guerra civil en El Salvador (1980-1992) exigieron al Estado, pese a su pedido de perdón, cumplir con la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH) por el caso de seis menores y hacer justicia.
La CorteIDH condenó el año pasado al Estado salvadoreño por la desaparición forzada de los hermanos Contreras (1982), las hermanas Mejía Ramírez (1981) y José Rubén Rivera (1983) y le ordenó cumplir con diferentes medidas de reparación para las víctimas y familiares, entre ellas, el acto público de reconocimiento de la responsabilidad por los hechos, realizado este lunes.
"En nombre del Estado salvadoreño pido perdón" a las familias de las víctimas, expresó el ministro salvadoreño de Relaciones Exteriores, Hugo Martínez, en un acto celebrado en San Vicente, 60 kilómetros al este de San Salvador, donde desaparecieron en 1982 los hermanos Contreras.
Martínez dijo que la petición de perdón es "consecuencia de los hechos aquí reconocidos, en razón de la práctica de la desaparición forzada de cientos de niños y niñas durante el conflicto armado interno", y añadió que la hacía en su calidad de canciller y "por instrucciones del presidente de la República, don Mauricio Funes".
Sin embargo, Margarita Rivera, madre de José Rubén, dijo que lo único que quieren es que "el Estado cumpla con lo que dice la sentencia" de la CorteIDH de investigar y juzgar a los causantes de la desaparición forzada de menores de edad durante la guerra.
"Porque nosotros seguimos esperando, no nos vamos a conformar con sólo este acto de perdón", dijo en su intervención Rivera.
José Rubén fue desaparecido en 1983 en el departamento de San Vicente, cuando tenía tres años, durante un operativo militar y ya fue localizado, pero aún no se ha reencontrado con su madre, según reconoció Martínez.
Margarita dijo estar feliz porque ya sabe dónde está su hijo, pero afirmó que sigue "sufriendo" porque no lo tiene cerca.
"Aquí realmente no hay justicia, no hay nada, entonces tenemos que acudir a otros países" para que nos hagan justicia, expresó por su lado Maura Contreras, madre de Gregoria Herminia y Serapio Cristian, que fueron encontrados por la Asociación Pro-Búsqueda en 2006 y este año, respectivamente, y Julia Inés, que aún continúa desaparecida.
Los hermanos Contreras Recinos tenían 4 años, 20 meses y 4 meses de edad, respectivamente, cuando se produjo su desaparición forzada el 25 de agosto de 1982 durante una operación militar en varios municipios del departamento central de San Vicente.
Son "miles de madres" las que aún "estamos buscamos a nuestras hijas, nuestros hijos, a nuestros familiares porque no sólo niños mataron, no solo niños secuestraron, también hay gente adulta", afirmó Maura Contreras.
La guerra civil en este país centroamericano (1980-1992) dejó unos 75,000 muertos, 8,000 desaparecidos y 12,000 lisiados, según fuentes oficiales.
Gregoria Contreras, reencontrada en 2006, dijo que el acto de perdón estaba bien, pero que hasta que encuentre a su hermana Julia Inés y el Estado cumpla con la sentencia en su totalidad se va a sentir satisfecha.
Arcadia, madre de Ana Julia (14 años) y Carmelina Mejía Ramírez (7), ambas desaparecidas durante la masacre de El Mozote, ocurrida en diciembre de 1981 en el departamento oriental de Morazán, pidió a las autoridades estatales ayuda para poderlas encontrar.
"Lo único que quiero es que me busquen a mis hijas Ana Julia y Carmelina (...) necesito que me ayuden y que los que se llevaron a mis hijas, que hagan justicia con ellos", expresó entre lágrimas Arcadia.
Relató que fueron tres hijas las que los militares se llevaron, pero que una la encontró muerta y que ya no la puede "recuperar", pero que tiene la fe de poder encontrar vivas a sus otras dos hijas.
La CorteIDH ordenó también al Estado salvadoreño, entre otras cosas, investigar y localizar el paradero de los niños que aún están desaparecidos, pagarles una reparación económica y designar tres escuelas con los nombres de los menores involucrados en este caso, que aún están pendientes.
Esta es la segunda sentencia de la Corte Interamericana contra el Estado salvadoreño por la desaparición de niños durante la guerra civil.
En 2005, la Corte también dictó un fallo condenatorio por el caso de las hermanas Erlinda y Ernestina Serrano Cruz, desaparecidas en junio de 1982 cuando tenían 3 y 7 años, respectivamente, durante una campaña militar en el departamento de Chalatenango (centro).
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