Fue detenido en Libia el antiguo portavoz de Gadafi

EFE | Oct 20, 2012 | 1:13 PM

Musa Ibrahim intentaba huir cuando fue interceptado

Musa Ibrahim, el portavoz del dictador Muamar al Gadafi durante los últimos meses del antiguo régimen fue detenido hoy en la ciudad de Tarhuna, 90 kilómetros al sureste de Trípoli, dijo a Efe uno de los dirigentes rebeldes de la región Ahmed al Amin.
Según la fuente, Ibrahim, conocido por ser el interlocutor ante los medios occidentales, intentaba huir de la localidad cuando fue detenido por unos milicianos en una zona conocida como Um Al Rashrash.
La fuente precisó que junto al antiguo portavoz fueron arrestados otros antiguos responsables del régimen, aunque no facilitó sus nombres.
Los apresados han sido conducidos a la capital en medio de fuertes medidas de seguridad.
Musa Ibrahim se hizo célebre por sus apariciones ante los medios extranjeros acreditados en Trípoli durante la revuelta popular armada que acabó con el régimen de Gadafi entre febrero y octubre de 2011.
Además de ser el contacto entre el Gobierno y los medios extranjeros, también hizo las veces de traductor durante las intervenciones de responsables del antiguo régimen.
'La voz de Gadafi ante occidente'
Conocido como "la voz de Gadafi ante occidente", Musa fue una pieza clave de la estrategia mediática del régimen durante la rebelión y sus últimos días, e incluso hizo varias declaraciones animando a sus seguidores a continuar la lucha, tras la caída de Trípoli el 20 de agosto del año pasado.
Se creyó en su momento que se encontraba junto a Gadafi en Sirte, donde el coronel fue capturado y asesinado hace hoy un año, o en Bani Walid, al lado de Seif al Islam, el primogénito del dictador llamado a sucederle.
Sin embargo, parece que logró burlar a la justicia durante un año escondido en Tarhuna, donde se libró una de las últimas grandes batallas entre los rebeldes y las tropas del régimen
En la batalla de Tarhuna, que se desarrolló en las postrimerías de agosto de 2011 perdió la vida Jamis Moamar Gadafi hijo del coronel y comandante de la brigada de elite "Jamis", según informaron entonces medios oficiales libios.
'Impasse' un año después de la muerte de Gadafi
Por otro lado, un año después de la muerte del dictador Muamar al Gadafi y el anuncio de la liberación de Libia, el país todavía está en el punto muerto político, económico y de seguridad y la transición está casi bloqueada.
La constatación la ha hecho sin la menor complacencia y en los términos mas amargos el personaje principal de esta transición, el presidente del Parlamento libio, Mohamed al Magrif.
En una intervención la noche del sábado en la televisión local, el presidente de la Asamblea Nacional del Congreso (CGN, el Parlamento elegido en julio pasado) empleó las palabras "negligencia", "retraso", "descontento","caos ","desorden" o incluso "corrupción" para describir la situación que vive su país.
Al Magrif apuntaba como el gran desafío sobre todo de la seguridad del país, diciendo que la ausencia de un Ejército y de la policía y la falta de control de armas es una "negligencia".
En el país hay todavía milicias fuertemente armadas que, aunque las autoridades dicen que están afiliadas a las fuerzas regulares, continúan imponiendo su ley en muchos lugares.
La inseguridad reina en varias ciudades y los asesinatos son frecuentes especialmente en Bengasi, bastión de la rebelión.
Un episodio negro
Uno de los peores episodios fue el atentado del pasado 11 de septiembre contra la embajada de EEUU en Bengasi, en el que murió el embajador, Christopher Steven y otros tres funcionarios estadounidenses.
Otro palo en la rueda de la estabilidad y la preservación de la seguridad de Libia es Bani Walid, último bastión del antiguo régimen, todavía refugio de cientos de partidarios de Gadafi.
Esta ciudad, situada al sureste de la capital, se escapa totalmente del control de las autoridades nuevas, está sitiada desde hace casi dos semanas.
Violentos enfrentamientos han tenido lugar en los últimos días, con el saldo de varios muertos y heridos.
En el plano político, las dificultades son mayores, y la parálisis de la administración pública tiene un impacto negativo en la vida cotidiana de la población.
Si desea obtener la confianza del Parlamento, el nuevo primer ministro, Ali Zidan, necesitará lograr un equilibrio perfecto entre las diferentes fuerzas y regiones.
El mismo sentimiento de decepción es formulado por Mohamed Zin el Abidin, miembro del antiguo Consejo Nacional de Transición (CNT), brazo político de la rebelión durante la revolución, que deploró la situación en su país y apuesta por la aplicación de un "gobierno fuerte" para poner en Libia en marcha.
Al Berasi Mohamed Aisa, un líder de la rebelión en la ciudad de Bengasi, cree que la seguridad y la paz y a la que aspiran los libios están aun lejos.
"Los libios quieren una vida digna y libre, la democracia y un Estado moderno con instituciones fuertes, pero por desgracia un grupo de oportunistas se opone a los objetivos de nuestra revolución noble", señaló.
La profesora Mehasen Bashir se preguntó por la ausencia de una fiesta para celebrar el primer aniversario de la liberación de Libia de la dictadura anterior y manifestó que sus compatriotas aun están esperando para disfrutar de los frutos de los sacrificios que hicieron durante la revolución.
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