Obama y Romney libraron duro debate en Nueva York

Univision.com | Oct 16, 2012 | 10:30 PM

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Noticiero Univision: Contrario al primer debate presidencial, en esta ocasión Barack Obama y Mitt Romney se atacaron mutuamente.

El tema migratorio entró en escena a tres semanas de la elección del 6 de noviembre

Obligados a ganar. Esa era la premisa antes del debate del martes en la Universidad de Hofstra en Hempstead, ubicada a 40 km al este de Nueva York. Era el segundo cara a cara entre el Presidente Barack Obama y su rival, el ex gobernador de Massachusetts Mitt Romney. El primer cara a cara, celebrado el 3 de octubre en Denver, Colorado, lo ganó el republicano y estrechó las distancias. El de esta noche fue ganado por Obama, según una encuesta de la cadena CNN 46 a 39 que en Colorado dio como ganador a Romney. Sin embargo el empate técnico se mantiene a sólo tres semanas de los comicios más reñidos en la historia de Estados Unidos.
La cadena CBS también dio como ganador al presidente Obama.
Pasadas las 9PM, ambos candidatos se dieron un saludo amable, sonrieron y cada uno se ubicó en el puesto asignado en el escenario, Romney a la izquierda de las pantallas de televisión y Obama a la derecha.
Las preguntas del audotirium trataron temas de educación, empleo, energía, impuestos, una que solicitó conocer las diferencias que había entre el candidaro republicano y el ex presidente George W. Bush (2001-2009), y el futuro de los 11 millones de indocumentados que viven en Estados Unidos. Es la primera vez, después de dos debates (el de Colorado y el de los candidatos vicepresidenciales en Kentucky) que el tema asoma en la reñida campaña electoral.
Poco antes del encuentro el periodista Dan Rather anticipó que podría trataría del “más importante de la historia" electoral estadounidense. Obama se jugaba la reelección, estaba obligado a rescatar la atención de los indecisos, dar nuevos bríos en la parte final de la campaña, mientras que Romney salió para apretar el paso y dar un segundo golpe, certero, y con ello acariciar una victoria anticipada.
A diferencia del primer cara a cara en Denver, esta vez el presidente salió con mayor energía para enfrentar a un rival que utilizó una estrategia similar a la empleada en Colorado y que le dio buenos resultados. Pero frente a él tuvo a un rival distinto, tal y como los demócratas lo habían anunciado. Un duelo duro que fue seguido por una audiencia estimada en más de 50 millones de telespectadores.
Al final de los 90 minutos todo indica que el duelo entre demócratas y republicanos se extenderá hasta el martes 6 de noviembre, cuando los estadounidenses opten por la reelección de Obama, el presidente número 44 y el primer afroamericano en llegar a la Casa Blanca, o elijan al número 45, el primer mandatario que profesa la religión mormona.
Acusaciones mutuas
Obama confrontó a Romney desde un inicio del debate. Lo acusó de no decir la verdad y de tener planes simplistas para la creación de empleos y para la política energética, reportó la agenvcia Notimex.
“Lo que dijo el gobernador Mitt Romney simplemente no es verdad”, dijo un Obama más directo y agresivo a Romney, en alusión a la decisión de Obama de rescatar a las empresas fabricantes de automóviles de Detroit a través de bancarrotas coordinadas.
Ambos candidatos protagonizaron un agitado debate con un formato de preguntas abiertas del público, hechas por un grupo de votantes indecisos que pusieron a prueba a ambos candidatos.
“El gobernador Romney los quería llevar a la bancarrota sin darles una manera de salir”, insistió Obama, luego de haber acusado a Romney de pretender la bancarrota de las armadoras de vehículos.
“No tiene un plan de cinco puntos, tiene un plan de un punto”, remató.
Visiblemente más nervioso que en el primer debate, Romney sostuvo antes que había sido Obama quien llevó a las empresas a la bancarrota, como parte del proceso para lograr su recuperación.
En otro tema, al abordar el tema de la energía, Obama ironizó sobre el plan de Romney para lograr la independencia energética de América del Norte. “Su plan es que las empresas energéticas escriban su política energética”, señaló Obama.
En reacción, Romney acusó a Obama de reducir la expedición de licencias para producir petróleo en tierras federales, y se acercó a Obama para cuestionarlo cara a cara. “Eso no es cierto”, respondió Obama poniéndose de pie.
A pesar del formato de asamblea popular, con preguntas del público, el debate tuvo un carácter más animado que el foro de Denver, con increpaciones mutuas e interrupciones frecuentes, dijo Notimex.
Guerra de palabras
The Associated Press dijo que en Nueva York se vio a un combativo presidente que atacó las propuestas económicas de Romney, y que acusó a su rival de favorecer un "plan de un solo punto" para ayudar a los ricos a expensas de la clase media. El republicano protestó, alegando que la acusación estaba fuera de lugar.
La verdad, dijo Romney, es que "la clase media ha sido aplastada en los últimos cuatro años". Fue el primero de varios momentos acalorados en el debate de 90 minutos, la segunda de tres citas entre los dos candidatos cuando faltan exactamente tres semanas para el día de las elecciones que definirán una reñida campaña por la Casa Blanca.
Obama apareció en el escenario del debate buscando mostrar un mejor desempeño con respecto a la apática imagen que dejó en su primer encuentro, lo que produjo escalofríos a sus simpatizantes y ayudó a impulsar a Romney en las encuestas de opinión.
Esta vez el mandatario estuvo más enérgico desde el principio, apuntó la AP, y rápidamente cuestionó a Romney acerca de la economía y la política energética, además de que lo acusó de cambiar de posiciones y declaró que su plan económico era un esbozo superficial que la opinión pública debería rechazar.
Romney contestó tan bien como pudo.
"Tendrás tu oportunidad en un momento. Todavía estoy hablando", dijo en un momento el ex gobernador de Massachusetts mientras Obama estaba a mitad de una frase. El republicano dijo que las políticas del presidente habían fracasado en su intento de impulsar la economía y dificultaban la producción de energía.
La reforma migratoria
Una de las preguntas hechas durante el segundo debate presidencial estuvo relacionada con la inmigración y el futuro de los 11 millones de indocumentados que viven en Estados Unidos. Una votante indecisa quiso saber de voz de Romney qué hará con los sin papeles, a lo que el ex gobernador de Massachusetts reiteró lo que ha señalado en los últimos meses de campaña, que Estados Unidos es una nación de inmigrantes, que sus padres nacieron en México, que recibe con beneplácito a los inmigrantes legales y que buscará hacer un sistema más sencillo para que los inmigrantes legales no gasten tanto tiempo en la burocracia.
Romney subrayó que no apoya una amnistía (en relación a favorecer o respaldar una vía de legalización para los 11 millones de indocumentados que viven en Estados Unidos), postura que los republicanos defienden en bloque a pesar que durante el segundo mandato de Bush (2005-2009) apoyaron un plan bipartidista de reforma migratoria que al final de cuentas fracasó en el Congreso.
El candidato republicano dijo además que apoyaba una opción para que ciertos jóvenes indocumentados que ingresaron a Estados Unidos siendo niños y sirvan en las fuerzas armadas puedan legalizar sus permanencias y fustigó el incumplimiento de la promesa que Obama hizo en 2008 de empujar una reforma migratoria en el primer año de su mandato. El presidente "no cumplió" su promesa porque "no pudo promover un proyecto de ley" que lidiara con los que están aquí ilegalmente", dijo.
El mandatario respondió que señalando los pasos que ha dado durante su administración desde 2009, resaltó la simplifición del sistema migratorio para acortar los tiempos de espera para los trámites migratorio y mejoras a la segyuridad de las fronteras hasta recudir el ingreso ilegal a niveles más bajos en los últimos 40 años.
De su polìtica de deportaciones, dijo que había que ser más inteligentes para ir por aquellos individuos que han cometido delitos y ayudar a quienes por ejemplo ingresaron siendo niños, van a la escuela y piensan y sienten a Estados Unidos como su país.
El pasado 15 de junio la administraciòn Obama emitió una Acción Diferida para frenar la deportación de dreames que ingresaron siendo niños a Estados Unidos y carecen de antecedentes criminales. La medida les otorga además un permiso de trabajo temporal. La medida beneficia a 1,7 millones de jóvenes.
Obama cuestionó la postiura migratoria de Romney y citó el plan de autodeportaciones anunciado en enero. Romney respondió que de llegar a la Casa Blanca no habrán redadas masivas de indocumentados. Una promesa similar hizo en candidato el 19 de septiembre durante un foro organizado por Univision y que fue transmitido en vivo desde la Universidad de Miami.
En el mismo foro Obama reconoció que la falta de una reforma migratoria migratoria como la prometida en 2008 era uno de los mayires fracasos de su mandato.
Números previos
La media de las últimas encuestas que lleva el diario Real Clear Politics, revelo antes del duelo que Romney se hallaba a unas décimas por delante de Obama. Y que el republicano mantenía el liderazgo en estados decisivos como Florida, mientras que Obama resistía en Ohio y Virginia, también determinantes para ganar la elección.
Una encuesta Gallup difundida el martes antes del debate, reveló que Obama y Romney se hallaban casi empatados en intención de voto, y que entre los votantes registrados el mandatario tenía el apoyo del 48% y Romney el 46%. Entre los electores probables Romney registraba 49% y Obama 47%.
La encuestadora apuntó que ambos candidatos a la Casa Blanca llegaban con índices de aprobación similares a los registrados en mayo, y que las cifras en los últimos cuatro meses habían cambiado poco, desde que Romney afirmó su candidatura en una reñida primaria republicana.
Gallup indicó además que a mitad de septiembre Obama y Romney aparecían con un índice de aprobación del 50%, y que ahoira el presidente registraba un 51% de opinión favorable comparado con un 52% para Romney.
Los analistas coinciden en señalar que la pobre actuación de Obama en Denver le hizo perder puntos y que Romney pudo estrechar las distancias.
"Los datos indican, en el mejor de los casos, un cambio mínimo en los índices de aprobación después del primer debate", señaló Gallup. "La falta de cambios es notable particularmente para Obama, cuya actuación ha sido criticada ampliamente, y eso sugiere que hubo poco daño a su imagen entre los votantes", agregó la encuestadora.
El sondeo de opinión admite un margen de error de menos o más 4 puntos porcentuales, lo que extiende las previsiones de un empate técnico que se resolverá al fin de cuentas el día de la elección.
Cambio de imagen
En Denver Obama se vió disminuido ante un Romney agresivo y desconocido para muchos en lo que va de campaña. El propio mandatario reconoció una semana después que haía tenido “una mala noche” en la universidad de Colorado, dejando entrever que su actuación en la Universidad de Hofstra iba a ser diferente. Y lo fue.
Los últimos tres días previos el presidente permaneció anclado en un hotel de cinco estrellas de Williamsburg, estudiando y ensayando, asimilando la presión. Su ex vocero y actual asesor de campaña, Robert Gibbs, dijo a periodistas que el presidente estaba consciente de que tenía “que ser más energético en cuanto se bajó del escenario (tras el primer debate)”.
Una energía, por cierto, que los expertos tradujeron en firmeza pero no en agresividad. Así lo explicó a Univision.com el profesor Roberto Izurieta, director del departamento de Política Latinoamericana de la Universidad George Washington.
Izurieta indicó que el mandatario no podía mostrarse agresivo en el segundo debate porque esa postura iba a generar rechazo, y que en cambio la firmeza le ayudaría a recuperar el terreno perdido tras el debate en Colorado.
El diario español El Mundo había anticipado que esta vez el presidente debía adoptar un tono más dinámico desde el principio del debate, pero que debía hacerlo con guante de seda para no espantar a los votantes de los estados decisivos, que han empezado a decantarse por Romney después de su triunfo en el primer debate electoral.
Y serán precisamente los indecisos quienes inclinarán la balanza el 6 de noviembre. Izurieta indica que la elección de decidirá por un margen o diferencia no mayor de 3 puntos.
Radiografía del debate
El segundo debate presidencial celebrado en Hofstra, Nueva York, fue distinto al de Colorado y será diferente al que se celebrará la próxima semana en Boca Ratón, Florida.
El primero se estructuró de manera tradicional, con los candidatos de pié ante un pódium y frente a ellos un moderador que formuló preguntas preparadas y otorgó a cada candidato una misma cantidad de tiempo para responderlas.
En el segundo debate las preguntas fueron hechas por un grupo de 80 votantes indecisos y los candidatos tuvieron que responderles a ellos. El moderador intervenía si era necesario y pudo incluso pedirle a los candidatos extender sus respuestas si estimaba que la respuesta no estaba completa.
Este tipo de formato se estableció hará unos 20 años y se le conoce como tipo asamblea vecinal, donde la gente que representa un segmento de la nación tiene oportunidad de hacer preguntas.
El grupo fue seleccionado por Gallup. Ninguno de ellos estaba comprometido con un partido. Eran considerados votantes indecisos y eso llamó la atención del debate, estimando que serán precisamente los indecisos quienes decidirán el resultado de la elección presidencial de noviembre.
El moderador del segundo debate presidencial fue la periodista Candy Crowley, de la cadena CNN.
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