Gobierno colombiano y FARC se preparan para iniciar proceso de paz

Univision.com | Oct 14, 2012 | 3:18 PM

Crece la expectativa, tras infructuosos intentos

Las delegaciones del Gobierno de Colombia y de las FARC inician el lunes en Oslo los contactos para abrir el diálogo formal de paz que continuará luego en La Habana para intentar cerrar un conflicto armado de más de medio siglo.
La agencia Efe informó que el plan inicial es que ambas delegaciones se reúnan para cerrar los últimos asuntos pendientes y que dos días después hagan pública la instalación de la mesa de negociaciones.
La comparecencia ante los medios del día 17 es lo único que hasta ahora ha confirmado Noruega, que ejerce como facilitador del proceso y que no ha revelado dónde se celebrarán los encuentros.
Noruega y Cuba, los garantes
Noruega, un país que ha participado en una veintena de procesos de reconciliación y de paz en las dos últimas décadas, es junto con Cuba garante del tercer diálogo formal entre el Gobierno colombiano y las FARC, tras los frustrados intentos de Casa Verde en la década de 1980 y del Caguán (1998-2002).
Chile y Venezuela ejercerán de acompañantes en un proceso que empezó hace dos años con los primeros acercamientos y tomó impulso con las conversaciones exploratorias de seis meses entre las partes en La Habana, que culminaron con la firma de un pacto que marca una agenda de diálogo en torno a cinco puntos.
Desarrollo rural y mayor acceso a la tierra, garantías del ejercicio de oposición política y participación ciudadana, fin del conflicto armado, que implica abandono de las armas y reinserción de los guerrilleros; búsqueda de solución al problema del narcotráfico y derechos de las víctimas son los temas que se discutirán.
Tanto las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) como el Gobierno han enviado señales positivas en las semanas previas a un proceso, al cual también se podría sumar más adelante el otro grupo guerrillero colombiano, el Ejército de Liberación Nacional (ELN).
Mientras las FARC han hablado de un "verdadero adiós a las armas", el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, ha reiterado su "moderado optimismo", a pesar de las diferencias que han surgido, destacó Efe.
Las FARC plantearon un alto el fuego bilateral, rechazado por Bogotá, que contempla esa opción solo si hay un acuerdo final y que ha mantenido las operaciones militares, pese a que distintas voces dentro y fuera de Colombia reclaman el cese de las hostilidades.
Varios representantes de la sociedad civil colombiana, como el movimiento de izquierdas Marcha Patriótica o la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), han pedido también que se abra el proceso de paz a otros actores, pero Santos sostiene que es una cuestión entre el Gobierno y las FARC.
La inclusión de "Simón Trinidad", alias de Juvenal Ricardo Ovidio Palmera, en el equipo negociador de la guerrilla también ha generado problemas, ya que cumple condena de 60 años de prisión en EEUU como responsable del secuestro de tres contratistas del Pentágono en la selva colombiana en 2003.
Los equipos negociadores
Aunque Santos llamó en su momento a las FARC a ser "realistas" sobre ese tema, la ministra de Justicia colombiana, Ruth Stella Correa, señaló hace unos días la posibilidad de que el guerrillero pudiera participar a través de videoconferencia.
"Simón Trinidad" es uno de los cinco integrantes de un grupo negociador encabezado por Luciano Marín Arango, alias "Iván Márquez", número dos de las FARC; y que también integran Rodrigo Granda o "Ricardo Téllez"; Jesús Emilio Carvajalino o "Andrés París" y Luis Alberto Albán o "Marcos León Calarcá".
El equipo del Ejecutivo lo lidera el ex vicepresidente Humberto de la Calle e incluye a Luis Carlos Villegas, presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI); el Alto Consejero para la Paz Sergio Jaramillo, y dos generales retirados: Jorge Enrique Mora Rangel (Ejército) y Óscar Naranjo (Policía).
Los dos equipos cuentan con otros cinco suplentes en Oslo, y entre los de las FARC figura el octogenario Miguel Ángel Pascuas ("Sargento Pascuas"), cofundador de la guerrilla.
El embajador Milenko Skoknic, actual jefe de gabinete del Ministerio de Relaciones Exteriores, y Roy Chaderton, embajador ante la OEA y ex embajador en Colombia), son los nombres designados por Chile y Venezuela, respectivamente.
Ni Oslo ni Cuba han anunciado quienes serán sus delegados, aunque en el caso noruego se especula con serán el exembajador en Colombia Dag Halvor Nylander y el experto en asuntos internacionales Vegar S. Brynildsen, ambos con amplia experiencia en procesos de reconciliación.
En paralelo al inicio de las conversaciones, y en señal de apoyo al proceso de paz, varias ONG noruegas organizan mañana en Oslo un seminario al que asistirán entre otros la ex senadora Piedad Córdoba, que lidera el grupo Colombianas y Colombianos por la Paz, y Jan Egeland, ex enviado especial de la ONU a Colombia.

La clave: atacar la raíz del conflicto

Por su parte, la Agencia France Press destaca que el conflicto que desangra Colombia desde hace casi medio siglo dejando heridas difíciles de restañar es como un monstruo de varias cabezas al que sólo se dará muerte si se resuelve el problema agrario, estiman expertos antes de la reunión en Oslo entre el gobierno colombiano y las FARC.
Los equipos negociadores llegan con una agenda de cinco puntos centrada en el desarrollo rural, la participación política, el cese de las hostilidades, el problema del narcotráfico y los derechos de las víctimas.
Pero entre todos ellos reina el primero, el del acceso a la tierra, un problema que se eterniza en el país ante los conflictos armados y el fracaso de las diferentes políticas agrarias. Es el más importante porque, si no se le pone fin, en el mejor de los casos podría alcanzarse un acuerdo de paz, pero sería perecedero, opinan expertos.
"Ahora las FARC están muy debilitadas. Podría conseguirse un acuerdo forzando las cosas (...) pero lo que me preocupa es que las causas continúen, porque volvería a surgir con otro nombre y otra organización, porque la gente quiere vivir y ganar y si no es de una forma lo hará de otra", afirmó a la AFP Eduard Vinyamata, doctor en ciencias sociales por la universidad de la Sorbona y experto en conflictología. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia se fueron debilitando en los últimos quince años pasando de 20 mil a unos nueve mil rebeldes.
‘Injusticia y desigualdad social’
Todo apunta a que en Oslo las dos partes medirán fuerzas en el tema de la restitución de la tierra.
AFP destaca que en un comunicado difundido en septiembre y firmado por el Secretariado del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, los guerrilleros marxistas hacían hincapié en los problemas de "injusticia y desigualdad social".
Las FARC fueron creadas en 1964 como respuesta a la represión de una insurrección campesina.
Hoy en día, los campesinos reclaman más de 600 mil hectáreas a las FARC, a las que acusan de haberlos expulsado de sus tierras, según un balance publicado recientemente por el ministerio de Agricultura colombiano.
Pese a las discrepancias, las dos partes se proponen alumbrar un proyecto agrario global, un objetivo aún más complejo, si cabe, que el de la restitución de tierras.
Las raíces del conflicto
El tema agrario es "una de las raíces del conflicto", y su resolución pasa por "incluir a los indígenas campesinos", pero "además tiene que haber un acuerdo con los empresarios y la élite política que maneja el acceso a la tierra", declaró a la AFP Gimena Sánchez, Coordinadora del programa de los Andes de la ONG WOLA, Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos.
Pero esto, advierte, no resolverá "la inseguridad combinada con el narcotráfico", el otro gran problema.
Vicenç Fisas, doctor en estudios sobre paz por la universidad de Bradford, en el Reino Unido, coincide en que "se necesitan compromisos de fondo" en el proyecto agrario, porque sin ellos "no se puede avanzar". Pero también -explicó a la AFP- urge establecer programas de desmovilización eficaces y convendría crear "mecanismos de verificación" que permitan el cumplimiento de los acuerdos que se vayan alcanzando. Esto último no está previsto en la agenda.
Aunque estos expertos se declaran optimistas sobre el desenlace del diálogo, cuando ha transcurrido más de una década desde el fracaso del último, insisten en la necesidad de un enfoque global.
Kristian Herbolzheimer, director del programa Colombia de la ONG Conciliation Resources y experto en programas de paz, estima que hay que "desmitificar" la mesa de negociaciones.
"Colombia necesita un amplio proceso de diálogo nacional, independiente de la mesa de negociaciones, para identificar colectivamente las raíces de las múltiples formas de violencia, un horizonte común donde nadie se sienta excluido, y una hoja de ruta para superar el pasado y avanzar hacia un futuro esperanzador".

Betancourt, optimista con proceso de paz

Por otro lado, The Associated Press rescata que la ex rehén colombo-francesa Ingrid Betancourt dijo el domingo estar optimista con el proceso de paz entre el gobierno y la guerrilla de las FARC, cuya mesa de negociación se instalará la próxima semana en Oslo, Noruega.
"Sí, soy optimista (con el proceso de paz). Creo en el género humano", aseguró Betancourt, de 50 años, en una entrevista con el diario bogotano El Espectador, retomada por AP.
"El gran avance de esta negociación es que por primera vez las FARC aceptan entregar las armas", dijo. Advirtió que si eventualmente se logra la paz con la guerrilla se les debe dar garantías a sus integrantes para que no vayan "a ser víctimas de terroristas actuando en la oscuridad del anonimato y desde la ilegalidad. Para lo cual se necesitarán esquemas de protección adecuados".
Para la ex rehén (2002-2008), a lo largo de las conversaciones entre el gobierno y la guerrilla pueden presentarse problemas en fases "en las cuales se necesite recobrar información que necesariamente esta descentralizada. Como, por ejemplo, en un proceso de resarcimiento a las víctimas... la recuperación de cadáveres, la posibilidad de saber dónde están enterrados, de qué manera murieron, si hubo ejecuciones sumarias".
Señaló que en esos temas "puede haber una ausencia de rigor en la documentación, porque la tropa no lleva un registro de los hechos de manera sistemática". Tras ser liberada Betancourt dejó Colombia y se marchó para Europa. Actualmente vive en la ciudad inglesa de Oxford, donde adelanta una maestría en teología.
"El archivo de las FARC (las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) está ante todo en la cabeza de cada uno de" sus guerrilleros, enfatizó Betancourt, quien en 2002 fue candidata a la Presidencia de la República.
Para Betancourt, "un proceso de paz como el que requiere Colombia, necesita de la unidad nacional. Tiene que haber un consenso, una disposición de los corazones para asumir los retos y los riesgos que implica este proceso de paz. Tenemos además que estar listos para asumir cualquier fracaso, porque necesitamos tener la libertad para ir hasta el final", señaló Betancourt, quien es amiga personal de Santos.
Agregó que si se concreta un proceso de paz lo mejor que el gobierno y la sociedad colombiana pueden ofrecer a las FARC, más que dinero y poder, es respetabilidad porque "ese es el mayor activo que se tiene como ser humano".
Para la ex rehén, "es muy difícil el perdón. Sin duda. Pero la recompensa al perdón es la tranquilidad de nuestros hijos, de nuestros nietos. Es la oportunidad de una Colombia próspera... Tenemos la obligación de perdonar, para dar a las generaciones futuras la posibilidad de conocer una Colombia distinta".
Los anteriores intentos de paz
La AFP recuerda que el diálogo entre el gobierno colombiano y la guerrilla comunista de las FARC que se abrirá oficialmente esta semana en Oslo constituirá la cuarta tentativa desde los años 80 para poner fin a un conflicto de casi cinco décadas.
Los anteriores procesos de diálogo con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la guerrilla más antigua de América Latina, terminaron abruptamente.
En cambio, en 1990 el gobierno pactó la paz con la guerrilla urbana Movimiento 19 de Abril (M-19).
El primer intento por buscar la paz con las FARC, fundadas en 1964, remonta a la presidencia del conservador Belisario Betancur (1982-1986).
El 28 de marzo de 1984, las FARC pactaron una tregua y algunos de sus miembros se desmovilizaron para formar junto al Partido Comunista un nuevo movimiento político, la Unión Patriótica (UP).
Pero el clima de violencia contra la UP, sumado a la negativa de los jefes de las FARC a desmovilizarse y al asesinato en agosto de 1985 de Iván Marino Ospina, uno de los jefes del M-19 que también participaba en los contactos de paz, llevaron a la ruptura del proceso.
Cerca de tres mil militantes y dirigentes de la UP, entre ellos Jaime Pardo en 1987 y Bernardo Jaramillo en 1990, fueron asesinados en poco más de cinco años.
Durante la presidencia del liberal César Gaviria (1990-1994) se realizó el segundo intento de diálogo de paz con las FARC, que entonces lideraba la Coordinadora Nacional Guerrillera Simón Bolívar, con participación de la guerrilla guevarista Ejército de Liberación Nacional (ELN) y una disidencia del Ejército Popular de Liberación (EPL).
Las conversaciones se iniciaron en junio de 1991, primero en Caracas y luego en Tlaxcala (México). Pero concluyeron un año más tarde por falta de acuerdos y por la muerte en cautiverio del ex ministro Argelino Durán, quien había sido secuestrado por el EPL.
El último proceso de paz se desarrolló entre el 7 de enero de 1999 y el 20 de febrero de 2002, durante casi todo el mandato del presidente conservador Andrés Pastrana (1998-2002), en la zona del Caguán, un territorio de 42 mil km cuadrados que fue desmilitarizado con ese fin.
Tras sobresaltadas y dilatadas conversaciones, sin un cese bilateral del fuego, Pastrana rompió el diálogo luego de que las FARC secuestraron al congresista Eduardo Gechem.
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