A los narcos también les preocupa su alma

Univision.com | Oct 11, 2012 | 5:38 PM

Antes de morir dejan listo el lugar donde deambularán en busca de un pedazo de eternidad

Por: Esteban Roman @estroman, Univision News
Para cuando muriera, ‘El Lazca’, líder del cártel de Los Zetas, mandó construir un lujoso mausoleo en Pachuca, Hidalgo, que contrasta con el modesto panteón en donde se encuentra.
El fallecimiento ocurrió el segundo lunes de octubre, según el gobierno mexicano, en un enfrentamiento con la Marina. Las fotos del cuerpo son la única prueba, pues el cadáver fue robado de una funeraria en Coahuila, un árido estado al norte de México.
El destinatario del mausoleo no es algo documentado, nadie ha declarado ser el dueño, sin embargo el tipo de edificación es muy similar a la de la iglesia que hasta hace un año tenía una placa agradeciendo a Heriberto Lazcano la donación de la estructura. Ambas construcciones tienen una enorme cruz cromada frente a una fachada de madera y cristal cortado. La iglesia se ubica a sólo tres calles del Campo Militar 18-A.
La zona no está apartada ni escondida en la capital del estado de Pachuca. A unos 200 metros de distancia se encuentra la Secretaría del Trabajo del gobierno local, un aeropuerto y una plaza comercial. De hecho, la avenida más cercana es la autopista que conduce a la Ciudad de México.
La existencia y cercanía de los tres lugares puede verificarse en Google Maps en los siguientes vínculos:
Panteón ejidal donde se encuentra el mausoleo de “El Lazca”
Capilla donada por “El Lazca”
Campo militar 18-A, perteneciente a la 1ra región militar
Señales póstumas
 ¿Para qué arriesgarse a dejar pistas en una iglesia? La presencia de la religión entre los capos del crimen organizado ha sido una constante a lo largo de la historia de los cárteles.
El 9 de abril de 2001 fue capturado Gilberto García Mena, “El June”, líder de una célula del Cartel del Golfo. En su guarida tenía un altar con veladoras rodeando una estatua de la Santa Muerte. Una cabaña en el jardín le servía como capilla, relata José Gil Olmos en el libro “La Santa Muerte”.
Hasta los años 70 el catolicismo se mantuvo como la religión preferente por más de 96% de la población en México. Sin embargo, en las últimas décadas el número se ha reducido hasta 83% en 2010, de acuerdo con los censos de población realizados cada 10 años por el Instituto Nacional de Geografía (INEGI). Esta disminución va a la par con un incremento en la proporción de personas que creen en otras cosas, entre ellas cultos como la Santa Muerte.
Un documento del Foreign Military Studies Office, un grupo de investigación abierta del Ejército de Estados Unidos, considera que algunos criminales podrían usar el culto a la Santa Muerte (cuyas imágenes predominan entre integrantes del Cartel del Golfo) “como un impulso para cometer delitos o para aumentar la escala y la violencia de sus crímenes. Por otra parte, debido al peligro inherente de la delincuencia, la invocación de la propia muerte como patrono tiene por sí mismo un atractivo”.

Mostrando el alma

El arrepentimiento y el perdón, valores católicos, han sido referidos por narcotraficantes como Jesús Enrique Rejón Aguilar, alias “El Mamito”, uno de los fundadores de los “Z” y uno de los supuestos responsables del asesinato del agente del ICE, Jaime Zapata. Después de ser capturado y ante la pregunta que si a alguien le pediría perdón, éste respondió que a su madre, porque tenía 17 años sin verla debido a su actividad criminal.
Bernardo Barranco, sociólogo especialista en el estudio de las religiones, dice en entrevista con Univision: “Las personas que se han incorporado al crimen organizado son de origen popular, sobre todo aquellas que están en la línea de fuego. Vienen de una tradición católica (…) Están por un lado cometiendo faltas graves a una ética religiosa, y por otra parte están al filo de la navaja, entre la vida y la muerte, por lo tanto se convierten en individuos muy supersticiosos que buscan formas religiosas que justifiquen y den trascendencia a una vida que saben que en cualquier momento saben estará perdida”.
En el caso del cártel de “La Familia Michoacana”, el elemento religioso no sólo ha acompañado a sus integrantes, sino que ha sido un sello de identidad de la organización, la cual fue calificada el 30 mayo de 2009 por el ex procurador Eduardo Medina Mora como “la más peligrosa” de México. “Fue la primera organización en decapitar personas  y han sido particularmente crueles en la manera en que realizan su actividad”, dijo el funcionario. El grupo dice que hay una moral detrás de sus crímenes.
Sólo para los buenos
En el interrogatorio que la Policía Federal le realizara a “El Chango” Méndez, uno de los dos líderes fundadores de La Familia Michoacana, dijo que el reclutamiento de integrantes para su organización se basaba en el criterio de que los muchachos “fueran buenos en toda la extensión de la palabra, de que hicieran las cosas bien, de que no anduvieran secuestrando, que llevaran un buen rumbo… Que no usaran drogas.”
En el mismo interrogatorio “El Chango” dice que se enojó mucho cuando supo que el otro líder de la organización, “La Tuta”, estaba secuestrando y robando, dos prácticas que se han extendido entre los cárteles desde 2007.
“Muchos de estos miembros recurren a deidades propias como (Jesus) Malverde, que es el santo de los narcotraficantes, otros a la Santa Muerte, que es una deidad que no solamente protege sino ataca, una figura a modo que ha sido creada por todo este mundo subterráneo. Lo que nos habla es que son personas que viven una religiosidad bajo una circunstancia totalmente diferente a la del conjunto de los creyentes. Ellos generan su propio ´corpus´ religioso”, añade Barranco.
De la escisión de “La Familia” en 2010 surgieron los “Caballeros templarios”, comandados por “La Tuta”, una organización de la cual habla así uno de sus corridos: “Eran monjes, hoy son guerrilleros. Tienen sus templos en sus campamentos, valientes cabrones de corazón, pero si les fallas o andas con ‘jaladas’ ellos son la inquisición”.
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