Felix Baumgartner logró lo impensable

Univision.com | Oct 14, 2012 | 8:34 AM
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Noticiero Univision: Su objetivo era subir hasta las 23 millas para luego caer al vacío a velocidades que podrían rebasar las 690 millas por hora, por un total de 120 mil pies.

Subió a la cápsula que lo llevará a la estratósfera

El austríaco Felix Baumgartner se convirtió en el primer humano en romper la barrera del sonido en una caída libre.
Sus primeras declaraciones
La agencia Efe retomó las primeras declaraciones del deportista de alto riesgo austríaco Felix Baumgartner, quien dijo que durante los primeros momentos de la caída creyó que perdería la consciencia por la "violencia" de la caída y la velocidad del descenso.
"Ha sido más difícil de los que todos nos esperábamos", declaró en exclusiva en su primera entrevista a la televisión austríaca Servus, propiedad del patrocinador del proyecto.
"Durante unos segundos pensé que iba a perder el sentido", agregó, debido a la violencia de la caída por la velocidad de 1,173 kilómetros hora que alcanzó en los primeros 40 segundos.
"Estás bajo presión, no sientes el aire", declaró.
A pesar de esos momentos críticos Baumgartner no quiso abrir un paracaídas especial para estabilizar el descenso y dijo que siempre supo lo que estaba sucediendo durante la caída.
"Desde el punto de vista de la consciencia, siempre he sabido lo que sucedía", dijo.
"Ha sido muy difícil. Estás deshidratado, estás cansado. Ahí arriba es un mundo distinto, el cuerpo reacciona de forma diferente. Ha sido muy difícil, espero que hayamos superado la barrera (del sonido)", declaró.
Los cálculos de la misión preven que ha roto la barrera del sonido en los primeros 40 segundos de caída libre, cuando ha acelerado en ese espacio de tiempo hasta 1,173 kilómetros por hora.
"No he sentido ese golpe sónico, creo que pasa detrás de uno, estaba demasiado ocupado manteniendo el control. No tengo ni idea de si he volado a través de la barrera (del sonido)",
Baumgartner ha logrado controlar el descenso y evitar caer en barrena, lo que le podría haber llevado a perder la consciencia o sufrir una hemorragia cerebral en caso de girar de forma descontrolada.
La caída libre de Baumgartner ha sido de cuatro minutos y 19 segundos, por lo que no ha podido romper el récord anterior, de cuatro minutos y 36 segundos.
Un récord intacto
Ese récord sigue en posesión de quien ha supervisado el salto desde el control central: Joe Kittinger, de 84 años, que se arrojó en 1960 cuando era miembro de las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos desde una altura de 31.333 metros.
"Joe se ha ganado que su récord siga después de 52 años", dijo el deportista con humor.
Baumgartner ha logrado el récord de arrojarse en paracaídas desde el lugar más alto y subir en globo al punto más alejado de la tierra, mientras que aún se debe de ratificar que haya superado la velocidad del sonido sin ayuda mecánica.
En horas o incluso días se darán a conocer los informes precisos sobre el hecho: el estado de salud exacto del hombre, que en todo momento se vio emocionado y plenamente consciente, así como si es que efectivamente logró romper la barrera del sonido.
Es probable que el aventurero no haya logrado romper el récord de la mayor caída libre, pues abrió el paracaídas cerca de los cuatro minutos después de lanzarse al vacío con una impresionante vista de el planeta Tierra. Sin embargo, cuando el paracaídas se abrió, todo el equipo en tierra aplaudió, pues eso confirmaba que el extremo hombre se encontraba consciente.
La misión se vio retrasada varias horas este domingo, y estaba programada días atrás. Esto como resultado de las fuertes rachas de viento.
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La ascensión se realizó en aproximadamente dos horas y media, sin problemas adicionales.
El proyecto ya tuvo que ser aplazado el martes debido a las fuertes rachas de viento.
El globo de helio que subió la nave de Baumgartner a la estratosfera tiene una altura de 180 metros y su tejido plástico, desplegado, cubriría 16 hectáreas, según los datos de la misión.
Con este experimento, que fue transmitido por unas 150 televisiones en directo, Baumgartner esperaba batir cuatro récords: ser el primero en superar la velocidad del sonido sin ayuda mecánica, en realizar el salto con paracaídas desde más altura, protagonizar la caída libre más larga y subir en globo al punto más alejado de la tierra.
Una hazaña llena de peligros
Un salto al vacío de 15 minutos, cinco de ellos en caída libre, con velocidades de más de 1,100 kilómetros por hora y temperaturas de 68 grados bajo cero, como la que enfrentó el austríaco Felix Baumgartner, supone someter al organismo a unas condiciones extremas que pueden ser fatales.
Los riesgos empiezan ya con el ascenso en globo hasta la cota prevista de 36,576 metros. A los 19 kilómetros se cruza la llamada línea de Armstrong, a partir de la que la presión atmosférica es tan baja que el agua se evapora.
Jonathan Clark, jefe médico de la "misión estratos", compara lo que ocurriría con la sangre y los tejidos de Baumgartner con la explosión de burbujas que se produce al abrir una botella de gaseosa.
"Eso puede causar la muerte muy rápidamente", adviertió el experto, en declaraciones que recoge la radiotelevisión pública austríaca ORF y cita la agencia Efe.
La baja presión implica otros riesgos, como que los gases acumulados en el cuerpo se expandan (por eso el saltador evitará los alimentos con fibra antes de la misión) o se produzca una embolia por la formación de burbujas en el riego sanguíneo.
Para evitar problemas, Baumgartner contó con un traje presurizado que, aparte de proteger de las bajas temperaturas, mantuvo estable la presión alrededor del cuerpo del austríaco.
El traje, sin embargo, difiere de los usados por los pilotos de avión, ya que éste debía permitir al austríaco suficiente movilidad y visibilidad para "bucear" en el aire durante su caída.
Tras saltar al vacío, el cuerpo de Baumgartner tardó unos 30 segundos en alcanzar 1,110 kilómetros por hora, lo que a esa altura le habría permitido romper la barrera del sonido.
Esa enorme aceleración es uno de las mayores preocupaciones del equipo de la misión, ya que se sabe que la colisión de ondas de choque puede alterar o incluso romper objetos.

La galería de posibles horrores

Pero durante un descenso de 15 minutos de duración total pudieron pasar más cosas, que afortunadamente no se dieron, como que Baumgartner perdiera el control y la caída libre degenerara en una caída en barrena o en espiral.
En este caso, la acumulación de sangre pudo haber causado que el austríaco perdiera el sentido. Si la sangre se desplazara a la cabeza, el peligro es mayor, con posibles hemorragias cerebrales y en los ojos.
Previendo esa situación, Baumgartner contaba con un paracaídas que se abriría automáticamente para estabilizar la caíd.
La galería de posibles horrores fue aún más larga. Un aterrizaje descontrolado o demasiado violento; la intensidad de la radiación ultravioleta o incluso una apertura prematura del paracaídas; nada de ello detuvo al aventurero.
Claves del histórico salto
- Cápsula, globo de helio y traje presurizado. La cápsula fue diseñada para proteger a Baumgartner durante su ascenso hasta los 36.576 metros. La nave pesa 1,315 kilos, tiene 3.4 metros de alto y 2.5 metros de ancho.
La mayor parte de su estructura es de fibra de vidrio reforzada y poliepóxido. La cubierta externa fue especialmente creada y presurizada para aguantar las temperaturas de hasta 70 grados bajo cero que hay en la estratosfera.
La cápsula fue elevada por un gigantesco globo que, en su momento de máxima extensión, medirá 180 metros de largo y que requiere de alrededor de dos horas y media para inflar sus 849,500 metros cúbicos de volumen. Si se extendiera, su cubierta plástica cubriría 16 hectáreas.
La película sintética que conforma el globo es muy delicada, ya que el plástico en el que está fabricado es de apenas 0.002 centímetros de grosor, diez veces más fina que las bolsas de plástico para congelar alimentos.
Los diez operarios que trabajaron en desplegar el globo usaron guantes de algodón para no dañarlo, y una vez abierto no puede volver a utilizarse. La velocidad de ascensión es de alrededor de 300 metros por minuto. La misión central siguió el globo en contacto con las autoridades estadounidenses de aviación civil.
Baumgartner contó también con un traje presurizado para protegerle de las condiciones extremas en la estratosfera. El salto fue por encima de la denominada "Línea de Armstrong", a 19,200 metros, un punto donde la presión del aire es tan baja que sin el traje, todos los fluidos corporales se evaporarían.
A mayor calor, mayor es la velocidad del sonido. Por eso fue en la estratosfera donde se intentó romper la barrera del sonido en los primeros 40 segundos de caída libre. En condiciones normales, en la atmósfera terrestre la velocidad del sonido son 1,234 kilómetros por hora, en la estratosfera se puede alcanzar con unos 1,110 kilómetros hora. El lugar escogido, Roswell, Nuevo México (EEUU), cumple las condiciones para el proyecto.
- Las cuatro marcas que se pretenden batir:
El primer humano que rompe la velocidad del sonido sin apoyo mecánico en una caída libre, algo que se logrará con una velocidad estimada de 1,110 kilómetros por hora en los primeros 40 segundos. Hasta ahora el récord estaba en 988 kilómetros por hora.
La caída libre desde el punto más alto, 36,576 metros, cuando el récord anterior, de hace 52 años, era de 31,333 metros.
La caída libre más larga, alrededor de cinco minutos y 35 segundos, cuando el récord anterior era de cuatro minutos y 36 segundos.
El vuelo tripulado en globo al punto más alejado de la tierra, 36,576 metros (el anterior récord era de 34,668 metros). La velocidad de caída de Baumgartner será recogida por el instrumental que lleva en su traje presurizado y expertos independientes ratificarán si ha superado la velocidad del sonido.
- La misión Red Bull Stratos tiene como objetivo "proporcionar información que promoverá el avance de la seguridad aeronáutica". Los datos que obtendrá se podrán utilizar para desarrollar una nueva generación de trajes espaciales con mayor movilidad y visión.
Además, se puede utilizar el resultado de ese experimento como base para protocolos de actuación para rescatar astronautas en el espacio cercano. Por último, se indica que la misión servirá para conocer los efectos sobre el cuerpo humano de la aceleración y la desaceleración supersónica, incluido el desarrollo de innovaciones en los sistemas de paracaídas.
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